La Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la violencia contra las mujeres, Reem Alsalem, negó falsamente que Hamás cometiera “ninguna violación” durante la masacre del 7 de octubre de 2023. En una publicación en X, sostuvo de manera infundada que ninguna investigación independiente confirmó agresiones sexuales ese día.
Alsalem además trazó una comparación moral entre Israel y los terroristas de Hamás al declarar: “Para quienes ingenuamente creen que los perpetradores israelíes de violencia sexual contra palestinos serán investigados y procesados alguna vez, piénsalo de nuevo”. Sin embargo, una investigación de la ONU publicada en 2024 determinó que existían “motivos razonables” para concluir que miembros de Hamás cometieron violaciones durante la masacre.
En agosto de 2025, las Naciones Unidas incorporaron a Hamás a su lista negra de organizaciones responsables de crímenes sexuales en conflictos armados. Poco después, la revista británica Sunday Times dedicó su portada a los ataques contra mujeres cometidos por Hamás, difundiendo testimonios sobre violaciones y actos de extrema brutalidad contra civiles y soldados israelíes.
El reportaje, titulado “Vi a Hamás violar mujeres antes de matarlas”, recogió declaraciones de testigos de la masacre. Yoni Saadon relató: “Vi a esta mujer hermosa con rostro de ángel y a ocho o diez de los combatientes golpeándola y violándola. Ella gritaba: ‘Para ya, ya voy a morir de todas formas por lo que estás haciendo, ¡mátame!’ Cuando terminaron, se reían y el último le disparó en la cabeza. Me envolví con su cuerpo y unté su sangre en mí para que pareciera que yo también estaba muerto. Nunca olvidaré su rostro. Cada noche me despierto y le pido perdón diciéndole ‘lo siento’”.
Saadon añadió: “No paraba de pensar que podría haber sido alguna de mis hijas, o mi hermana; le compré una entrada, pero en el último momento no pudo venir”. Luego explicó que desde su escondite vio a una joven que se resistía a varios terroristas: “La tiraron al suelo y uno de los terroristas cogió una pala, la decapitó y su cabeza rodó por el suelo. Yo también veo esa cabeza”.
El artículo citó también a Shelly Harush, agente de policía encargada de investigar los crímenes sexuales cometidos por Hamás. Dijo: “Ahora está claro que los delitos sexuales formaban parte de la planificación y que el propósito era aterrorizar y humillar a la gente. Reunimos miles de declaraciones, fotos y vídeos. Como madre judía, mi alma y mi espíritu no pueden soportar esto”.
Haim Outmezgine, comandante de una unidad especial de Zaka, organización religiosa que recupera los restos de las víctimas para su entierro, declaró: “Recogimos 1.000 cuerpos en diez días del lugar del festival y de los kibutzim. Nadie vio más que nosotros”. Afirmó que los terroristas “intentaban difundir todo el horror posible: matar, quemar vivos, violar.. parecía que su misión era violar a tantas como fuera posible”.
Entre las voluntarias que prepararon los cuerpos de mujeres asesinadas estuvo Shari, arquitecta de Jerusalén de 60 años. Ella dijo: “Sus rostros estaban angustiados y a menudo sus dedos se apretaban mientras morían. Vimos mujeres con pelvis rotas. Piernas rotas. Había mujeres que habían sido disparadas en.. no parece haber duda de lo que les ocurrió”.
La semana pasada, los exrehenes israelíes Keith y Aviva Siegel comparecieron ante el Comité de la ONU contra la Tortura en Ginebra. Relataron las humillaciones, abusos sexuales y violencia que sufrieron ellos y otros cautivos de Hamás. Keith Siegel declaró: “No estoy pidiendo vuestra simpatía. Le pido que asegure que los horrores que los terroristas cometieron contra mí y otros en cautiverio no vuelvan a ocurrir”.
Aviva Siegel describió el abuso sufrido por jóvenes rehenes: “Un día, una niña salió de la ducha temblando. No me dejaban abrazarla, pero lo hice igualmente. Más tarde nos dijo que uno de los terroristas la había tocado. Lo más terrible para mí fue ver cómo torturaron a mi marido Keith y lo que hicieron a las chicas. No me dejaban abrazar, ayudar ni siquiera llorar. He intentado todo ese tiempo aferrarme a mi humanidad”.
A comienzos de este mes, el exrehén Rom Braslavski narró en Channel 13 News los abusos sufridos durante sus dos años de cautiverio. Contó que fue desnudado, atado, privado de comida y agredido sexualmente. “Su principal propósito era humillarme”, afirmó. “El objetivo era aplastar mi dignidad. Y eso fue exactamente lo que hizo”.
Preguntado sobre si otros prisioneros padecieron lo mismo, respondió: “Sí. Me cuesta hablar específicamente de esa parte. No me gusta hablar de ello. Es difícil, fue lo más horrible”. Añadió: “Es algo que ni siquiera los nazis hicieron. Durante la época de Hitler, no habrían hecho cosas así. Solo reza para que pare. Y mientras estaba allí —cada día, cada paliza— me decía a mí mismo: ‘He sobrevivido otro día más en el infierno. Mañana por la mañana despertaré con otro infierno. Y otro. Y otro. No termina”.
