Anthony Albanese, primer ministro de Australia, llegó a Bondi Beach para el homenaje a la comunidad judía, a una semana del ataque terrorista. En cuanto pisó el lugar, parte del público lo recibió con abucheos, en un acto dedicado a recordar a las víctimas allí.
Según medios locales, en la escena del atentado se oyeron abucheos y gritos de “vergüenza” dirigidos al jefe de gobierno. Sus detractores le reprochan una respuesta insuficiente frente al antisemitismo antes del ataque, que dejó 15 muertos. Después prometió endurecer la protección de los judíos del país.
El rechazo se repitió más tarde. Un orador, desde la tribuna, le expresó agradecimiento por su presencia y, tras esas palabras, varios asistentes volvieron a abuchearlo. La ceremonia avanzó con un minuto de silencio nacional que señaló el cumplimiento de siete días desde el ataque.
Concluido el silencio, sonó el himno nacional australiano. Luego, dirigentes de la comunidad judía recitaron capítulos de los Salmos y elevaron la plegaria “El Maleh Rachamim” en memoria de quienes murieron, en un acto que marcó el aniversario semanal de la tragedia, ante familiares y autoridades locales.
