En la playa Bondi de Sídney se realiza un acto que marca una semana desde el atentado terrorista. La ceremonia, iniciada con un encendido de velas la primera noche de Jánuca, continúa durante la festividad y cierra con velas encendidas en la octava y última noche.
La conducción del encendido recae en la medallista olímpica judía australiana Jessica Fox y en el socorrista Anthony “Harries” Carroll. Ambos presentan el programa ante los asistentes, ordenan los momentos del homenaje y anuncian cada intervención prevista a lo largo de la noche en la orilla de Bondi.
Luego de las bendiciones, el público recibe la invitación a encender la menorá. Figuran entre los homenajeados los primeros en responder, con miembros del servicio de emergencia judío Hatzolah, además del comisario de policía de Nueva Gales del Sur, el estado donde está la playa.
También se reconoce a los hijos de dos rabinos de Jabad asesinados en la masacre, Eli Schlanger y Yaakov Levitan. El rabino Leibel Lazaroff, padre de uno de los heridos en el ataque, participa en el tributo. La chevra kadisha, sociedad funeraria judía, asistió a las víctimas.
Matilda, de 10 años, aparece como la víctima más joven del ataque y su padre integra la lista de encendidos. El sHamásh, vela que prende las demás, quedó a cargo del padre de Ahmed al Ahmed, herido tras llegar al lugar y desarmar a un atacante.
Concluido el encendido, el grupo entona las oraciones y las canciones de Jánuca. El repertorio incluye cánticos tradicionales y una interpretación colectiva de “I Am Australian”. El cierre reúne a los presentes en un mismo coro antes de retirarse de la playa al final de la ceremonia nocturna.
