El rehén liberado Elkana Bohbot reveló nuevos y desgarradores detalles de su cautiverio en una entrevista publicada el lunes. Según explicó, sus captores de Hamás filmaron un video de propaganda con el objetivo de hacer creer que él y otro rehén intentaban suicidarse. “Nos sacaron sangre de las manos y nos golpearon para que quedáramos heridos, para simular una escena de suicidio”, dijo, y evitó identificar a los otros rehenes que aparecieron junto a él. Aclaró además que ese video nunca fue difundido por el grupo terrorista.
Bohbot, de 34 años, fue secuestrado el 7 de octubre de 2023 en el festival de música Nova y pasó algo más de dos años en manos de Hamás hasta su liberación durante los primeros días del alto el fuego en octubre. Desde entonces, ha relatado torturas y hambre a las que lo sometieron sus captores; aseguró que permaneció encadenado en un túnel durante la mayor parte del tiempo. “Me dijeron que mi madre había muerto y que mi esposa me había dejado”, añadió al describir el hostigamiento psicológico.
También contó que él y otros rehenes intentaron escapar durante su primera semana en Gaza. “El plan era dominar a los terroristas mientras rezaban, dibujar una Estrella de David en una sábana blanca, subir al techo e intentar señalar al helicóptero con una linterna”. Sin embargo, el plan se frustró porque los trasladaron del apartamento inicial: “Desde este apartamento nos llevaron a un túnel, y bajo tierra no hay forma de salir”. La imposibilidad de orientarse o comunicarse selló cualquier alternativa.

Sobre la vida en los túneles, afirmó: “[En los túneles], no hay diferencia entre tú y una persona muerta; ambos están enterrados sin aire, con los gusanos. La única diferencia es que tu corazón late. Aparte de eso, eres un cadáver”. Añadió que, aunque el sufrimiento físico resultó extremo, el daño mental fue aún mayor. “Los últimos seis meses fueron los más difíciles, ya que nos mataban de hambre”.
Describió además un régimen de humillación constante: “Estás descalzo, tirado como una bolsa de basura, te golpean, juegan contigo. Es repugnante”. Según dijo, cada vez que pedía comida lo castigaban con material de propaganda de Hamás que mostraba a soldados israelíes muertos en combate.

Relató el momento del secuestro durante la masacre del festival Nova, al que definió como un “viaje de caza” de los terroristas de Hamás que arrasaron el evento, donde mataron a unos 260 civiles y secuestraron a decenas de personas. “La gente yacía en el suelo en pánico, y entonces comenzó el caos”. “De repente, 70 terroristas estaban a nuestro alrededor; pasaban con armas, rompían las ventanas de los vehículos y confirmaban sus asesinatos”. Los describió como “animales humanos” que disparaban a gente ya muerta.
“Nos cargaron en una furgoneta, y de allí a Gaza”, añadió, y explicó que su mayor miedo en ese trayecto fue un posible linchamiento por parte de civiles al llegar a la Franja. “Hablé con Dios, le dije: Líbrame de este sufrimiento, dame una bala en la cabeza, solo no permitas que me linchen”.

Sobre su vida desde la liberación, dijo: “Vivo de hora en hora, no tengo rutina”. Afirmó que logra disfrutar momentos y ver lo bueno, aunque con una sensación de incompletud que no desaparece. “Siempre hay una sensación de que falta algo”.
“Me cuido, pero no ha sido fácil volver a conectar con mi hijo, Re’em, después de que no tuviera una figura paterna durante dos años”, añadió. “Es un proceso y será largo”. Concluyó con un deseo íntimo y concreto: “Mi madre está enferma y esta es otra batalla; aquí estamos luchando por muchas cosas. Quiero traerle a Re’em un hermano o una hermana, y que tengan un hogar seguro aquí en Israel para dormir. Eso es todo lo que queremos”.
