Cinco vehículos quedaron destruidos por el fuego durante la noche en un estacionamiento de Lehavim, una localidad judía del Néguev. La policía abrió una investigación y clasificó el suceso como un ataque incendiario, ocurrido en un área residencial sin presencia de personas en ese momento.
Según la policía, el episodio corresponde a una acción de “price tag” ejecutada por beduinos israelíes en represalia por una redada policial en curso contra el crimen en la cercana Tarabin al-Sana. Habitualmente, estos ataques aluden a agresiones de colonos israelíes de Judea y Samaria.
Dotaciones de bomberos acudieron a Lehavim alrededor de las 2 a. m. y lograron sofocar las llamas en las inmediaciones de la entrada de la localidad. Las autoridades informaron que no se registraron heridos ni víctimas como resultado directo del incendio.
El ataque se produjo tras varios días de choques entre fuerzas de seguridad y residentes beduinos en Tarabin al-Sana. La tensión aumentó en la zona después del despliegue policial intensificado y de una serie de intervenciones destinadas a frenar actividades delictivas persistentes.
La redada comenzó tras un ataque incendiario similar en Giv’ot Bar y Mishmar HaNéguev, localidades judías cercanas. En ese episodio, asaltantes enmascarados, presuntamente procedentes de una aldea beduina próxima, dañaron decenas de coches y prendieron fuego a al menos dos.
Ese acto de vandalismo pareció responder a una redada policial previa, mientras las fuerzas del orden reforzaban su presencia en el Néguev. La operación forma parte de una ofensiva amplia destinada a reprimir el crimen organizado dentro de la sociedad beduina.
Un alto funcionario policial declaró que “las reglas han cambiado” para las localidades beduinas del Néguev. En el mismo contexto añadió: “No entienden que no nos asustarán; intensificaremos las medidas”, en referencia a la respuesta oficial ante los recientes ataques.
Como parte de la operación, la policía cercó Tarabin al-Sana con bloques de hormigón y arrestó al menos a 27 personas, entre ellas cuatro menores. Las detenciones se produjeron durante controles y registros efectuados en distintos puntos de la localidad.
La intensificación de la actividad policial generó inquietud entre los habitantes, que interpretan la operación como un intento de castigo colectivo contra la aldea. A su juicio, las medidas responden a las acciones de un número reducido de delincuentes y no al conjunto de la población.
