Los F-22 Raptor armados refuerzan la superioridad aérea estadounidense, combinando sigilo, sensores avanzados y capacidad de combate real, con impacto directo en el equilibrio militar y la disuasión estratégica global.
Ingreso en servicio en 2005: desarrollo, producción y bases operativas
Los cazas F-22 Raptor, aeronaves de superioridad aérea de Lockheed Martin para la Fuerza Aérea de Estados Unidos, ingresaron en servicio operacional en diciembre de 2005. Desde entonces, intervinieron en operaciones contra el Estado Islámico en Siria e Irak y en derribos de objetos no identificados en 2023. Sus rasgos de baja detectabilidad y velocidad supersónica favorecieron ataques precisos y vigilancia, de acuerdo con comunicados del Mando Central y reportes del Departamento de Defensa.
El desarrollo del F-22 se inició en la década de 1990. El primer prototipo voló en septiembre de 1997 y la primera unidad operacional llegó al Escuadrón de Cazas 27, adscrito a la Ala de Cazas 1, en la Base Conjunta Langley-Eustis, Virginia. En mayo de 2025, la Fuerza Aérea destacó veinte años de servicio y más de 500.000 horas de vuelo acumuladas por la flota, según datos del Mando Aéreo de Combate.
A lo largo de su vida en servicio, el F-22 incorporó propulsión capaz de superar Mach 2 sin postquemadores, sensores que detectan amenazas a larga distancia y un diseño con firma radar muy baja. Estos elementos respaldaron su empleo en entornos hostiles y elevaron su eficacia en misiones de superioridad aérea, escolta, ataques de precisión e inteligencia, vigilancia y reconocimiento, tal como recogieron evaluaciones oficiales del Pentágono y del Mando Central estadounidense.

La producción total alcanzó 195 unidades, con alrededor de 180 en servicio activo dentro de siete escuadrones operacionales. La presencia actual se reparte entre bases de Estados Unidos como Langley-Eustis en Virginia, Elmendorf-Richardson en Alaska, Hickam en Hawái, Holloman en Nuevo México, Nellis en Nevada y Tyndall en Florida. Esta distribución sostuvo rotaciones regulares y disponibilidad para misiones de defensa antiaérea, apoyo a la coalición y presencia avanzada en regiones de interés estratégico.
Datos clave sobre misiones, despliegues y capacidades del F-22
- Ingreso operacional en diciembre de 2005 y primer combate el 22 de septiembre de 2014 en Siria.
- Primera baja aire-aire en febrero de 2023 con misil AIM-9X sobre la costa de Carolina del Sur.
- Producción total de 195 aviones; alrededor de 180 permanecen en servicio activo en siete escuadrones.
- Disponibilidad superior al 70 por ciento y costo de mantenimiento aproximado de 35.000 dólares por hora.
- Despliegues en Kadena, Pitch Black 2024 y ejercicios con aliados en Japón, Australia y Filipinas.
Operación Resolución Inherente: primeras misiones y funciones del F-22
Durante la Operación Resolución Inherente, el F-22 ejecutó su primera misión de combate el 22 de septiembre de 2014. Cuatro aeronaves desplegadas desde Emiratos Árabes Unidos atacaron un edificio de mando y control del Estado Islámico en Siria con bombas guiadas por satélite de 500 libras. Esa acción abrió una serie superior a 130 salidas iniciales e incluyó ataques aire-tierra, inteligencia, vigilancia y reconocimiento, además de escolta para otras aeronaves aliadas.
En los primeros meses, los F-22 operaron en espacios aéreos disputados ante amenazas de defensas antiaéreas sirias e iraquíes. La baja detectabilidad resultó esencial para penetrar áreas protegidas y golpear objetivos priorizados. En noviembre de 2014, el avión asumió ataques contra objetivos móviles, entre ellos vehículos y concentraciones de combatientes, y esas acciones se asociaron con una reducción de las capacidades operativas del Estado Islámico, según evaluaciones del Departamento de Defensa.

En 2017, escuadrones de la Ala de Cazas 1 realizaron misiones diarias sobre Siria e Irak. Tripulaciones utilizaron datos de sensores para identificar objetivos en tiempo real y coordinar ataques con fuerzas de la coalición, con aviones de Francia, Reino Unido y Australia. Un piloto del Escuadrón de Cazas 90, identificado como el teniente coronel David Deptula, describió al F-22 como plataforma de integración de información para mando aéreo en informes oficiales.
Estas operaciones coincidieron con avances terrestres de las Fuerzas Democráticas Sirias y del Ejército Iraquí. Ambos recuperaron ciudades clave, entre ellas Raqqa y Mosul en 2017, mientras la coalición informó la destrucción de más de 30.000 objetivos. Con capacidad para portar hasta ocho municiones aire-tierra en bahías internas, el F-22 redujo su exposición a radares enemigos y posibilitó misiones en áreas con defensas densas durante esa fase de la campaña.
Intercepciones de 2023 y despliegues en el Indo-Pacífico hasta 2025
En febrero de 2023, el F-22 registró su primer derribo aire-aire confirmado al interceptar un globo de vigilancia chino sobre aguas estadounidenses frente a Carolina del Sur. El avión, operado por la Ala de Cazas 1 desde Langley-Eustis, empleó un misil AIM-9X y destruyó el objeto a unos 60.000 pies. El artefacto cruzó el territorio continental desde Montana hasta la costa este y Pekín lo describió como dispositivo meteorológico civil.
Días después, el 10 de febrero, otro F-22 derribó un objeto no identificado sobre el norte de Alaska a 40.000 pies, que el Departamento de Defensa consideró una amenaza para el tráfico aéreo civil. El 11 de febrero, en operación conjunta con Canadá, un F-22 destruyó un tercer objeto de forma cilíndrica sobre Yukón y volvió a emplear misiles AIM-9X bajo coordinación del Mando Norteamericano de Defensa Aeroespacial.

En el Pacífico, la Fuerza Aérea sostuvo despliegues rotacionales desde 2020 con envíos regulares a Kadena, en Japón, donde operaron hasta 24 aeronaves durante ejercicios con la Fuerza Aérea de Autodefensa Japonesa. En enero de 2025, doce F-22 efectuaron maniobras cerca de Okinawa junto con cazas F-15 japoneses. En julio de 2024, aparatos del Ala de Cazas 3 participaron en el ejercicio Pitch Black en Australia con fuerzas de veintiuna naciones.
En 2025, despliegues en Filipinas incluyeron operaciones sobre Luzón y demostraron integración con fuerzas aliadas durante patrullas marítimas, según reportes del Departamento de Defensa. En octubre, un documental chino afirmó que un J-16 detectó a dos F-22 sobre el mar de China Oriental dentro de la zona de identificación china. El Pentágono no confirmó ese hecho, aunque informó más de 180 interceptaciones ese año. En diciembre surgieron reportes no confirmados sobre movimientos hacia el Caribe.
Modernización, integración con sistemas no tripulados y costos operativos
El F-22 recibió avances tecnológicos con actualizaciones de sensores y programas informáticos que elevaron su operación en red con otras plataformas, también con aeronaves no tripuladas. En 2025, el programa de Modernización de Mitad de Vida inició pruebas para incorporar inteligencia artificial al control de formaciones de aeronaves no tripuladas. Lockheed Martin señaló que el F-22 podría asumir funciones como plataforma de control para formaciones autónomas en escenarios de combate exigentes.
La Fuerza Aérea ejercitó estas capacidades en Northern Edge y coordinó al F-22 con F-35 y sistemas no tripulados para simular operaciones en entornos disputados. La flota actual mantiene una disponibilidad operativa superior al setenta por ciento. Los costos de mantenimiento aproximados alcanzan 35.000 dólares por hora de vuelo, de acuerdo con datos del Congreso de Estados Unidos y con reportes vinculados al programa de modernización y sostenimiento de la aeronave.

En operaciones contra el Estado Islámico entre 2014 y 2019, la coalición asoció la acción aérea y terrestre, con recuperación de más de 100.000 kilómetros cuadrados en Irak y Siria. En ese periodo, reportes oficiales atribuyeron la neutralización de 70.000 combatientes enemigos a la campaña. Dentro de ese esfuerzo, la participación del F-22 aportó golpes de precisión, protección a otras aeronaves y funciones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento para apoyar objetivos operacionales.
En el entorno indo-pacífico, los despliegues del F-22 coincidieron con un aumento de la presencia naval china. Según informes anuales del Pentágono, la flota de guerra de China superó 370 buques en 2025. Con un radio de combate superior a 600 millas náuticas, el F-22 facilitó patrullas extendidas en áreas como el mar de China Meridional y favoreció el intercambio de datos con aliados regionales durante actividades de seguridad y disuasión.
