Seis personas murieron en nuevas protestas vinculadas a la crisis económica en Irán, con focos fuera de Teherán y reportes de choques, detenciones y daños.
Seis muertos y protestas fuera de Teherán marcan un punto crítico
Las protestas vinculadas al deterioro económico alcanzaron el jueves su fase más grave, con las primeras víctimas confirmadas. Las autoridades reportaron al menos seis muertos: cinco manifestantes y un integrante de las fuerzas de seguridad. Las concentraciones se extendieron a provincias rurales de la República Islámica, mientras la movilización perdió ritmo en Teherán. Funcionarios describieron un patrón que trasladó el foco fuera de la capital y dejó una respuesta oficial aún por definirse ante la escalada reciente.
Los decesos anticipan un posible viraje hacia una represión más severa por parte de la teocracia. La ola actual aparece como la mayor serie de protestas desde 2022, después de la muerte en custodia policial de Mahsa Amini, de 22 años, hecho que provocó marchas en todo el país. Esta vez el alcance no resulta nacional y la intensidad se ubica por debajo de aquel estallido, aunque los focos crecieron en varias regiones alejadas de la capital.
Las autoridades detuvieron a Amini porque su hiyab, o pañuelo, no satisfizo a los encargados de hacer cumplir las normas, y su muerte provocó indignación masiva. En esta ocasión, la agencia Fars situó dos muertes en Lordegan, provincia de Chaharmahal y Bakhtiari, y tres en Azna, en Lorestan, según su reporte. Ese recuento puso el acento en ciudades del interior, lejos de la capital, con hechos que aumentaron la tensión pública.
Fars afirmó que en Lordegan algunos manifestantes empezaron a arrojar piedras contra edificios administrativos de la ciudad, como la oficina del gobernador provincial, la mezquita, la Fundación de los Mártires, el ayuntamiento y bancos. La policía respondió con gases lacrimógenos después de la concentración de la tarde. El medio añadió que varios inmuebles quedaron gravemente dañados y que agentes detuvieron a numerosas personas descritas como cabecillas, sin precisar cifras.
Claves del balance de víctimas, arrestos y daños reportados
- Seis muertos confirmados por autoridades: cinco manifestantes y un integrante de las fuerzas de seguridad.
- Cinco muertes ubicadas por Fars: dos en Lordegan y tres en Azna, según su reporte.
- Veinte arrestos en Kouhdasht, de acuerdo con el fiscal Kazem Nazari, con la calma restablecida al cierre de la jornada.
- Siete detenidos anunciados por la televisión estatal: cinco identificados como monárquicos y dos con vínculos con grupos en Europa.
- Incautación de cien pistolas de contrabando en otra operación, sin detalles sobre el lugar del hallazgo.
Choques en Lordegan y Azna, detenciones y daños en edificios públicos
Los medios estatales iraníes no ofrecieron de inmediato información sobre la violencia en Lordegan, a pesar de los reportes de choques y daños. La ausencia de confirmación oficial contrastó con el relato de Fars y con señalamientos de organizaciones de derechos humanos. El Centro Abdorrahman Boroumand para los Derechos Humanos en Irán, con sede en Washington, aseguró que en Lordegan murieron dos personas y las identificó como manifestantes, junto con una imagen fija de un agente armado con chaleco antibalas.
En Azna, la misma agencia describió un ataque contra una instalación policial. Según su versión, alborotadores se aprovecharon de una concentración de protesta para atacar una comisaría de policía, sin detallar el origen del choque ni los hechos previos a las muertes en esa ciudad. El parte no ofreció información adicional sobre responsables, ni aportó elementos que aclararan la cronología exacta de los incidentes registrados en la zona.
La zona de Lordegan ya registró protestas extendidas en 2019. Entonces, informes señalaron daños a edificios públicos después de un reporte según el cual vecinos habrían contraído VIH por agujas contaminadas utilizadas en una clínica sanitaria local. Aquella tensión dejó huella en la región y estableció un antecedente de movilizaciones que reapareció con fuerza durante esta nueva serie de concentraciones en localidades del interior de la República Islámica.
Otra protesta, la noche del miércoles, terminó con la muerte de un voluntario de 21 años de la fuerza Basij, vinculada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y de carácter paramilitar. La agencia estatal IRNA confirmó el deceso sin detalles. Student News Network atribuyó la muerte a manifestantes y citó a Saeed Pourali, vicegobernador de Lorestan, quien también informó que otros trece integrantes del Basij y agentes de policía resultaron heridos en el mismo episodio.
Crisis económica, respuesta de Pezeshkian y contexto nuclear e Israel
El desplome del rial actuó como detonante central de las nuevas marchas. El gobierno civil, encabezado por el presidente reformista Masoud Pezeshkian, intentó mostrar disposición al diálogo con los manifestantes, aunque el propio mandatario admitió margen de maniobra limitado. La divisa se depreció y un dólar ronda 1,4 millones de riales, dato que aumentó presiones sobre los hogares y añadió combustible a un malestar con raíces económicas y sociales.
En paralelo, la televisión estatal anunció la detención de siete personas, con cinco identificadas como monárquicos y dos vinculadas con grupos asentados en Europa, además de una operación que permitió incautar cien pistolas de contrabando. La teocracia declaró festivo el miércoles en gran parte del país y aludió al frío, una medida que pareció buscar el vaciamiento de la capital antes de un fin de semana largo por el descanso de jueves y viernes y el cumpleaños del imán Ali el sábado.
Saeed Pourali relacionó las movilizaciones con presiones económicas, inflación y fluctuaciones de la moneda, y las describió como una expresión de preocupaciones sobre el sustento. A la vez, sostuvo que las voces de los ciudadanos deben recibir atención con cuidado y tacto, pero pidió que la gente no permita que sus demandas terminen tensadas por individuos que buscan lucro, distinción que funcionó como justificación de la intervención policial.
Aunque el origen de las marchas reside en la economía, también sonaron consignas contra el régimen. La cúpula del país atraviesa el periodo posterior a una guerra de doce días que Israel lanzó en junio. Durante ese conflicto, Estados Unidos bombardeó sitios nucleares iraníes, según reportes oficiales. Israel sostuvo que apuntó a mandos, científicos, instalaciones de enriquecimiento y el programa de misiles. Teherán afirmó que ya no enriquece uranio, planteó apertura a negociaciones y aún no inició esas conversaciones. El presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro Benjamin Netanyahu advirtieron contra la reconstrucción del proyecto nuclear.
