Una cuenta en persa apoyó las marchas por la carestía y difundió símbolos previos a 1979, mientras Netanyahu mantuvo silencio por temor a dar pretextos.
Exteriores apoya protestas y Netanyahu guarda silencio en Irán
Una cuenta en redes administrada por el Ministerio de Exteriores expresó apoyo a protestas por el alto costo de la vida en Irán. En persa apareció una caricatura con un león y un sol, emblemas previos a 1979, con la pata sobre un reloj de arena que mostraba el símbolo de la bandera actual. El texto afirmó: “El ascenso de los leones y leonas iraníes para luchar contra la oscuridad. La luz triunfa sobre la oscuridad”.
La publicación coincidió con el crecimiento de las manifestaciones por la carestía y la rápida depreciación del rial. Ese mismo jueves, otra entrada en persa del Ministerio mostró una imagen caricaturesca de dirigentes iraníes aterrados ante los manifestantes. El texto afirmó que “el calendario de destrucción que habían fijado para Israel ahora lo han fijado para ellos mismos”, en una alusión directa al nerviosismo del liderazgo ante el avance de las protestas en distintas regiones.
Benjamin Netanyahu evitó declaración pública. A diferencia de episodios previos de disturbios en la República Islámica, el primer ministro no expresó respaldo a los manifestantes. Informes atribuyeron el silencio a la preocupación de que un pronunciamiento ofreciera un pretexto para ataques iraníes y desviara la atención de la crisis económica interna. Channel 12 indicó que la decisión surgió tras una sesión informativa en su hotel de West Palm Beach, con cautela ante un escenario complejo.
Un alto funcionario israelí describió la coyuntura con prudencia. Señaló a Channel 12: “Vemos acontecimientos internos dramáticos en Irán, pero resulta demasiado pronto para prever las ramificaciones”. La frase subrayó la incertidumbre sobre el impacto político de las protestas. La cautela oficial buscó evitar una intervención directa que alimentara el discurso de Teherán. Así, el gabinete privilegió una lectura gradual del proceso antes de cualquier toma de posición por parte del primer ministro.
Claves rápidas sobre apoyos israelíes y focos de protesta
- Cuenta en persa del Ministerio difundió caricatura del león y el sol, símbolos previos a 1979.
- Mensaje afirmó: “La luz triunfa sobre la oscuridad”, en alusión a protestas por crisis económica y depreciación del rial.
- Gila Gamliel publicó video de apoyo, anticipó el colapso del régimen y mostró gorra “Make Iran Great Again” al etiquetar a Reza Pahlavi.
- Amichai Chikli compartió imagen generada por inteligencia artificial y escribió: “Estoy con el pueblo de Irán”.
- Al menos seis muertos en Lordegán y Azna; un miembro del Basij murió en Kouhdasht.
Mensajes de Gamliel y Chikli y eco internacional de las protestas
La ministra de Ciencia y Tecnología, Gila Gamliel, reforzó el mensaje oficial con un video de apoyo y un pronóstico de colapso del régimen. En inglés defendió la legitimidad de las marchas y auguró un desenlace cercano. Declaró: “Sus protestas, de mujeres y hombres, jóvenes y estudiantes, madres y padres, están justificadas. El régimen se debilita cada día, y estos son sus momentos finales”. Ya había expresado respaldo días antes, al inicio de las movilizaciones.
El lunes, durante la segunda jornada de protestas, la ministra de Ciencia y Tecnología publicó un selfi con una gorra con la frase “Make Iran Great Again” y etiquetó a Reza Pahlavi, hijo del sha derrocado y voz visible contra el actual sistema político iraní. El gesto apareció en redes en paralelo a su declaración en inglés a favor de las marchas. La ministra ya había expresado respaldo días antes, al iniciarse las movilizaciones.
El ministro de Asuntos de la Diáspora, Amichai Chikli, también expresó apoyo. Compartió una imagen generada por inteligencia artificial con una bandera del león y el sol alzada en una protesta. Un texto superpuesto declaró: “Estoy con el pueblo de Irán”. Sus palabras contrastaron con la postura pública del primer ministro, que optó por no intervenir en esta coyuntura, a pesar de declaraciones abiertas en rondas anteriores de disturbios en Irán.
En Estados Unidos, el senador Ted Cruz pronosticó la caída del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, como consecuencia de las protestas. Vinculó ese resultado con la guerra de doce días entre Israel e Irán en junio de 2025 y con ataques estadounidenses contra instalaciones nucleares. Escribió: “Perder guerras tiene consecuencias”. Sostuvo que la campaña israelí y la decisión del presidente Trump de destruir el programa nuclear expusieron debilidades ante la población iraní y el mundo.
Muertes, detenciones y tensiones económicas que avivan las protestas
Las manifestaciones actuales, impulsadas por el deterioro económico, alcanzaron la mayor escala desde 2022. Ese año, la muerte de Mahsa Amini, de 22 años, bajo custodia policial, desató una ola nacional que se prolongó durante meses. Aunque extensas, las movilizaciones recientes no lograron una presencia plenamente nacional ni la intensidad que siguió a la muerte de Amini, detenida por no llevar el hiyab según las exigencias oficiales del Estado iraní.
El jueves, las protestas dejaron al menos seis muertos. Fars reportó dos muertos en Lordegán, en Chaharmahal y Bajtiari, y tres en Azna, en la vecina provincia de Lorestán. Otra protesta la noche del miércoles habría causado la muerte de un voluntario de 21 años de la fuerza Basij, brazo paramilitar del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, en un episodio que elevó la tensión en un ambiente ya volátil.
La agencia estatal IRNA confirmó la muerte del miembro de la Guardia sin ofrecer detalles adicionales. Student News Network, medio cercano al Basij, atribuyó la responsabilidad a los manifestantes y citó al vicegobernador provincial Saeed Pourali. Según esa versión, choques locales explicaron la muerte y reflejaron un clima de confrontación aguda. Las fuentes estatales y paraestatales fijaron así relatos contrapuestos sobre la autoría de los hechos y el alcance real de la violencia.
Los disturbios ocurrieron en Kouhdasht, a más de 400 kilómetros al suroeste de Teherán. El fiscal local, Kazem Nazari, informó de veinte detenciones y afirmó que la calma regresó a la ciudad, según Mizan, agencia del poder judicial. En paralelo, el presidente reformista Masoud Pezeshkian envió señales de diálogo con los manifestantes, aunque admitió capacidades limitadas ante el desplome del rial, con un dólar cerca de un millón cuatrocientos mil riales en el mercado.
Guerra de junio, programa nuclear y presión diplomática de fondo

Durante las protestas se escucharon consignas contra la teocracia. Las autoridades permanecen marcadas por el impacto de la guerra de doce días lanzada por Israel en junio, conflicto en el que Estados Unidos atacó instalaciones nucleares iraníes. Ese contexto bélico añadió presión a una economía en crisis y a una sociedad con demandas acumuladas. La combinación de desgaste interno y choques externos definió el marco inmediato de las movilizaciones y condicionó la respuesta oficial.
Israel aseguró que su ofensiva se dirigió contra mandos militares, científicos nucleares, plantas de enriquecimiento de uranio y el programa de misiles balísticos. Según esa versión, el objetivo consistió en impedir que la República Islámica concretara su plan declarado de destruir el Estado judío. La narrativa israelí presentó golpes selectivos para degradar capacidades estratégicas y desarticular redes críticas, con la promesa de frenar amenazas inmediatas contra su población y su infraestructura.
Irán afirmó después que detuvo el enriquecimiento de uranio en todo su territorio con el fin de demostrar apertura a negociaciones sobre su programa atómico a cambio de alivio de sanciones. Esas conversaciones no llegaron a materializarse. El gesto buscó influir en capitales occidentales y reducir presiones económicas, aunque la ausencia de avances dejó la cuestión nuclear en un limbo. La falta de resultados mantuvo la incertidumbre sobre el curso de sanciones.
El estancamiento persiste mientras el presidente Donald Trump y Benjamin Netanyahu advierten a Teherán contra cualquier intento de reconstruir su programa nuclear. Ambos líderes sostienen mensajes de presión y de disuasión. La advertencia busca impedir avances en capacidades estratégicas y preservar un marco de sanciones aún vigente. En ese clima, las protestas internas conviven con un pulso geopolítico que sigue abierto y que condiciona el margen de acción de las autoridades iraníes.
