Bloomberg reportó que Ankara propuso devolver S-400 a Rusia para superar el veto legal y técnico al F-35, mientras mantiene conversaciones con Estados Unidos.
La propuesta de Turquía y el obstáculo central para el programa F-35
En diciembre de 2025, Ankara planteó a Moscú la devolución de los sistemas S-400 adquiridos a Rusia. Bloomberg informó que ese paso buscó retirar el principal impedimento técnico y legal para recomprar el F-35 y reabrir la participación en el programa. En paralelo, el ministerio de Defensa afirmó que no existían cambios sobre la posesión de los S-400 y que seguían conversaciones con Estados Unidos sobre sanciones y sobre una reapertura del vínculo con el programa.
La legislación estadounidense vigente limita cualquier transferencia del F-35 a Turquía mientras el país mantenga esos equipos. El desacuerdo se originó años antes: Turquía firmó el contrato S-400 con Rusia y recibió las primeras partidas en julio de 2019. Washington advirtió que la coexistencia de ese sistema con el F-35 resultaba incompatible por riesgos de seguridad, y decidió excluir a Turquía del programa, al interrumpir el adiestramiento de pilotos y activar el reemplazo de proveedores.
La Ley de Autorización de Defensa para el año fiscal 2020 incorporó una limitación específica. Documentos del Congreso y análisis del Servicio de Investigación del Congreso indican que la sección 1245 prohíbe el envío del F-35 mientras Ankara posea el S-400, salvo certificaciones previas no cumplidas. Además, en diciembre de 2020 se aplicaron sanciones en el marco de CAATSA, con efectos sobre la Presidencia de Industrias de Defensa de Turquía.

En diciembre de 2025, el F-35 retomó visibilidad en la agenda bilateral. El día 6, el ministro de Asuntos Exteriores Hakan Fidan expresó confianza en una salida próxima para las sanciones. Luego, el ministerio de Defensa señaló que seguían las conversaciones para eliminar impedimentos a una readmisión en el programa, sin novedades sobre los S-400. En ese mes, Bloomberg reportó que Recep Tayyip Erdogan pidió a Vladímir Putin aceptar la devolución del sistema a Rusia.
Puntos clave: fechas y decisiones en el caso S-400–F-35
- Julio de 2019: llegada de los S-400 a Turquía y notificación de exclusión del programa F-35.
- Diciembre de 2019: restricción en la NDAA que bloquea transferencias del F-35 con S-400 en posesión.
- Diciembre de 2020: sanciones por CAATSA sobre la Presidencia de Industrias de Defensa.
- 2024: avance político para la venta de F-16 Block 70 y modernización de 79 aparatos.
- Diciembre de 2025: propuesta de devolución a Rusia y confirmación oficial de que no había cambios.
El marco legal de Estados Unidos y requisitos para cualquier cambio
El marco jurídico de Estados Unidos delimita el alcance de cualquier reapertura. La restricción aprobada en 2019 prohíbe transferir F-35 a Turquía mientras persista la posesión del S-400 y exige certificaciones previas de los secretarios de Defensa y de Estado sobre la eliminación del sistema y sobre garantías de no readquisición. Las referencias legislativas mantienen esa restricción en vigor, por lo que cualquier modificación depende de hechos verificables sobre el destino final de los S-400.
Desde 2019, el Departamento de Defensa sostuvo la incompatibilidad entre el S-400 y el F-35 por riesgos de recopilación de datos sensibles sobre prestaciones del avión furtivo. Esa postura respaldó la retirada de Turquía del programa y se repitió en mensajes oficiales posteriores, que condicionaron cualquier modificación a la retirada efectiva del S-400 del inventario turco, junto con las certificaciones exigidas por la ley que rige las transferencias del avión de quinta generación.

En marzo de 2022, fuentes citadas por Reuters describieron sondeos informales de Estados Unidos sobre una posible transferencia de los S-400 turcos a Ucrania, opción entonces considerada improbable. La propuesta no avanzó, aunque mostró el tipo de alternativas examinadas para retirar un sistema ruso de un entorno aliado y, en consecuencia, permitir el cumplimiento de requisitos legales asociados al F-35 que exigen la eliminación del S-400 del inventario de Turquía para habilitar cualquier entrega.
El 12 de diciembre de 2025, el ministerio de Defensa de Turquía informó que no existían cambios respecto del S-400, mientras continuaban las conversaciones con Estados Unidos. Ese comunicado constituyó el último parte oficial conocido de ese mes antes del reporte de Bloomberg sobre la propuesta de devolución del sistema a Rusia, que presentó una eventual vía de salida para el impedimento técnico citado de forma constante en relación con el F-35.
Impacto industrial y costes del reemplazo de proveedores del F-35
El Pentágono indicó que debía reconfigurar la cadena de suministro del F-35 para reemplazar a empresas turcas que fabricaban centenares de piezas. Estimó un coste de ingeniería no recurrente de entre 500 y $600 millones. La Oficina de Rendición de Cuentas registró que el programa identificó nuevas fuentes para la mayoría de los componentes y evaluó impactos residuales en piezas clave durante la transición a los nuevos proveedores fuera del ecosistema industrial de Turquía.
Las empresas del país fabricaban centenares de subconjuntos, entre ellos elementos de fuselaje, tren de aterrizaje y piezas del motor. Su sustitución exigió reordenar contratos, recalificar proveedores y asumir costes adicionales. La GAO documentó que, a mediados de 2020, el programa había localizado nuevas fuentes para la mayoría de esas piezas, aunque todavía evaluaba el rendimiento de algunas líneas críticas durante la fase de transición hacia fabricantes alternativos del programa F-35.

La separación industrial alcanzó múltiples niveles de la cadena del F-35. El programa tuvo que reordenar contratos, recalificar proveedores y retirar a fabricantes turcos de líneas de fuselaje, tren de aterrizaje y motor en diversas categorías de componentes. Esa reconfiguración supuso costes adicionales, con un esfuerzo de ingeniería no recurrente cuantificado por el Pentágono entre 500 y $600 millones para asegurar continuidad operativa sin depender de piezas procedentes de Turquía.
A mediados de 2020, la GAO consignó que el programa había localizado nuevas fuentes para la mayoría de los componentes antes fabricados en Turquía. También indicó que aún evaluaba impactos residuales en piezas clave durante la transición, al cerrar órdenes con proveedores alternativos y ajustar capacidades de producción. Esos pasos consolidaron la sustitución de la industria turca dentro del ecosistema del F-35, con seguimiento sobre la transición del suministro en curso.
Alternativas de flota: F-16, Typhoon y el desarrollo del caza KAAN
La dimensión financiera incluyó el anticipo turco por aviones del programa F-35, cuantificado por autoridades en $1.400 millones. En 2021, ese monto sustentó gestiones para obtener una compensación y, en paralelo, impulsó propuestas de modernización de flota. En octubre de 2021, Turquía solicitó 40 F-16 nuevos y decenas de conjuntos de actualización por unos 20.000 millones, operación que la administración estadounidense promovió tras la ratificación turca de la adhesión de Suecia a la OTAN.
En 2024, el proceso político en Washington registró avances. Tras la notificación formal del Departamento de Estado, el Senado rechazó una resolución destinada a bloquear la operación. Esa decisión, junto con el intercambio de cartas de oferta y aceptación, permitió avanzar con la adquisición de 40 F-16 Block 70 y equipos de modernización para 79 aparatos en servicio, mientras el veto al F-35 se mantuvo por la continuidad del S-400 en el inventario turco.

En julio de 2025, Turquía y el Reino Unido firmaron un memorando preliminar para una posible venta de cazas Eurofighter Typhoon. El objetivo consistió en ampliar la capacidad operativa mientras seguía el proceso diplomático con Estados Unidos y avanzaba el desarrollo del caza nacional de quinta generación, KAAN. Ese vector europeo se presentó como opción complementaria dentro de la planificación de flota, con la prioridad estratégica centrada en resolver el expediente legal vinculado al F-35.
Durante diciembre de 2025, Ankara reiteró gestiones orientadas a retirar el S-400 y a reactivar el diálogo sobre el F-35. Si la devolución a Rusia se materializa, Estados Unidos dejaría de invocar el motivo técnico señalado desde 2019 para sostener la incompatibilidad. No obstante, el cambio requeriría cumplir el marco legal vigente y obtener las certificaciones de Defensa y de Estado sobre la eliminación del sistema y sobre garantías explícitas de no readquisición.
Cronología clave de decisiones sobre S-400 y F-35 entre 2019 y 2025
La secuencia clave comenzó con la decisión turca de adquirir el S-400 y con la recepción de los equipos en julio de 2019. Ese mismo mes, Estados Unidos notificó la exclusión de Turquía del programa F-35, interrumpió el adiestramiento de pilotos y activó el proceso para sustituir componentes fabricados en Turquía dentro de la cadena de suministro. Washington mantuvo la incompatibilidad como argumento central por riesgos de seguridad operacional vinculados al avión furtivo de quinta generación.
En diciembre de 2019, el Congreso aprobó una restricción legal que prohíbe transferencias del F-35 mientras Ankara conserve el S-400, con certificaciones previas como requisito. En diciembre de 2020, Estados Unidos aplicó sanciones en el marco de CAATSA sobre la Presidencia de Industrias de Defensa. En 2021, Turquía buscó compensar el anticipo de 1.400 millones y solicitó 40 F-16 nuevos más decenas de paquetes de actualización para modernizar su flota de combate.

En 2024, la notificación de la venta y el rechazo del Senado a una resolución de bloqueo permitieron avanzar con cartas de oferta y aceptación para adquirir 40 F-16 Block 70 y modernizar 79 aparatos. En julio de 2025, Turquía y el Reino Unido firmaron un memorando preliminar sobre Eurofighter Typhoon. En diciembre de 2025, Ankara retomó gestiones para retirar el S-400 y reactivar la conversación con Estados Unidos sobre el F-35.
El 12 de diciembre de 2025, el ministerio de Defensa comunicó que no existían cambios respecto del S-400, mientras continuaban conversaciones con Estados Unidos. Posteriormente, Bloomberg informó que el presidente Erdogan planteó a Vladímir Putin devolver el sistema a Rusia. Si esa devolución se concretara, desaparecería el motivo técnico invocado para el veto, aunque la reapertura continuaría supeditada a certificaciones formales sobre eliminación y a garantías explícitas de no readquisición establecidas por la ley estadounidense.
