El canciller israelí, Gideon Sa’ar, dijo que Israel felicita al presidente estadounidense Donald Trump por la operación que detuvo al hombre fuerte de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa. Añadió que Washington “actuó como líder del mundo libre” y expresó su deseo de reabrir lazos entre Jerusalén y Caracas.
Sa’ar difundió un comunicado y afirmó: “En este momento histórico, Israel se pone del lado del pueblo venezolano amante de la libertad, que ha sufrido bajo la tiranía ilegal de Maduro”. Presentó la operación como un giro político para el país y para la región.
En la misma nota agregó: “Israel celebra la destitución del dictador que lideraba una red de drogas y terrorismo y espera el retorno de la democracia al país y el establecimiento de relaciones amistosas entre los Estados”. Indicó que Israel busca contactos diplomáticos formales con Caracas.
Sa’ar reforzó su mensaje con otra declaración: “El pueblo de Venezuela merece ejercer sus derechos democráticos. Sudamérica merece un futuro libre del eje del terrorismo y las drogas”. Con esa frase vinculó la captura de Maduro con la seguridad regional y defendió un cambio político respaldado por Washington.
El Ministerio de Relaciones Exteriores avisó el sábado a los israelíes que no viajen a Venezuela tras los ataques de Estados Unidos y la detención de Nicolás Maduro en la madrugada. La cartera atribuyó la recomendación al rápido empeoramiento del orden interno después de la operación militar.
Venezuela cortó los lazos diplomáticos con Israel tras las críticas israelíes a la Operación Plomo Fundido en Gaza, en 2008 y 2009. Ese quiebre dejó sin canales oficiales a ambos gobiernos y marcó años de distanciamiento político entre Caracas y el Estado judío, hasta la nueva crisis de 2026.
En enero de 2025 Israel ya emitió una advertencia amplia para que los israelíes sin nacionalidad venezolana “eviten viajar” a Venezuela. El ministerio la vinculó a la investidura de Maduro para un tercer mandato, que calificó de producto de “resultados electorales fraudulentos” y mantuvo el aviso durante todo 2025.
Ese sábado el ministerio endureció la alerta y pidió evitar cualquier desplazamiento al país, incluso para quienes tienen ciudadanía venezolana, tras los hechos recientes. En su evaluación agregó que “Venezuela mantiene vínculos con Irán, así como con la organización terrorista Hezbolá”, y describió un escenario de riesgo elevado.
En Venezuela viven cerca de 7.000 judíos, por debajo de los más de 20.000 contabilizados en 2000. Gran parte emigró a Israel, que hoy acoge a unos 10.000 venezolanos judíos. El crecimiento coincidió con la crisis económica iniciada a comienzos de la década de 2000.
Trump declaró el sábado que tropas estadounidenses capturaron a Maduro tras bombardear Caracas y otras ciudades, punto culminante de meses de choque. En la capital se oyeron explosiones hacia las 2 a.m. (0600 GMT) y el sonido de helicópteros de ataque, según periodistas de AFP.
Los bombardeos se dirigieron a una base militar clave, una base aérea y otros puntos estratégicos, y el intercambio se prolongó casi una hora. La ofensiva dejó daños en varias zonas urbanas, según reportes locales, y autoridades venezolanas intentaron controlar las comunicaciones y el tránsito.
Trump publicó en Truth Social un mensaje en el que aseguró: “Los Estados Unidos de América han llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, quien ha sido, junto con su esposa, capturado y trasladado fuera del país”.
La fiscal general Pamela Bondi sostuvo que Maduro y su entorno afrontarán procesos por narcotráfico y terrorismo en Estados Unidos. Prometió que recibirán “toda la furia de la justicia estadounidense en suelo estadounidense en tribunales estadounidenses”, frase que enmarcó la estrategia judicial anunciada tras la operación militar.
El subsecretario Christopher Landau celebró “un nuevo amanecer para Venezuela” y remató: “Un tirano se ha ido”. En Caracas, el gobierno denunció una “agresión militar extremadamente grave” y solicitó una sesión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para abordar la crisis abierta tras los bombardeos.
