Unidades F-35B del Cuerpo de Marines de Estados Unidos destruyeron cazas Su-30 venezolanos en sus principales bases durante la ofensiva del 3 de enero.
Ataques del 3 de enero y captura de Maduro durante la ofensiva en Caracas
Según informes, unidades F-35B del Cuerpo de Marines de Estados Unidos localizaron y destruyeron cazas Su-30 venezolanos en sus principales bases durante la ofensiva del 3 de enero. Esa acción formó parte de un plan que abrió corredores aéreos y neutralizó medios clave. La fase inicial se coordinó con otras capacidades de baja observabilidad y apuntó a aeródromos con presencia de Su-30MK2. El objetivo buscó degradar la aviación de combate venezolana desde sus puntos de partida.
En la madrugada de ese día, Estados Unidos ejecutó una operación que combinó ataques aéreos puntuales en Caracas y en otras regiones con una irrupción de fuerzas especiales para detener al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y trasladarlo fuera del país. El presidente Donald Trump anunció la captura y afirmó que Washington administraría Venezuela de manera temporal. Ese anuncio se enmarcó en una acumulación militar en el Caribe que incluyó despliegues de cazas F-35 en Puerto Rico.
Alrededor de las 02:00 hora local se registraron múltiples explosiones y sobrevuelos a baja altura en la capital. El Ejecutivo venezolano denunció ataques contra instalaciones civiles y militares en Caracas y en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. En respuesta, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, aseguró que las fuerzas armadas resistirán la presencia de tropas extranjeras. Por su parte, Trump indicó que hubo heridos estadounidenses y precisó la ausencia de bajas mortales.

De acuerdo con el anuncio oficial de la Casa Blanca, fuerzas especiales estadounidenses capturaron a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, durante una irrupción nocturna y los trasladaron a un buque de guerra rumbo a Estados Unidos para enfrentar cargos penales derivados de una acusación del Departamento de Justicia. Medios británicos atribuyeron a la Fuerza Delta del Ejército estadounidense la fase de asalto y de extracción, según esas versiones.
Datos clave de la ofensiva y del asalto en Caracas
- Explosiones y sobrevuelos alrededor de las 02:00 hora local en la capital.
- Captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores durante una irrupción nocturna.
- Estados Unidos reportó heridos sin bajas mortales, según Trump.
- Zonas afectadas: Caracas, Miranda, Aragua y La Guaira.
Acumulación de medios en el Caribe y acciones previas en Puerto Rico
La operación constituyó la culminación de una presión militar sostenida en el sur del Caribe que aumentó desde septiembre de 2025 con el envío de aviones y buques de combate, desembarcos de adiestramiento y un refuerzo del dispositivo en Puerto Rico. En semanas previas, fotógrafos de agencias internacionales documentaron la presencia de cazas F-35 en la antigua base naval de Roosevelt Roads, en Ceiba, y ejercicios anfibios en el litoral sur de la isla.
Durante las horas posteriores al asalto, publicaciones especializadas describieron un cuadro operativo en el que la campaña aérea inicial abrió ventanas de acceso para helicópteros de operaciones especiales en la capital. Esas crónicas difundieron videos de pasadas de helicópteros armados y secuencias de impactos, y señalaron el empleo de aeronaves de baja observabilidad para tareas de reconocimiento y mando y control. Esa supresión inicial de defensas explicó la libertad de acción de los medios de asalto.

Observadores constataron que los F-35 presentes en Ceiba pertenecían a la versión F-35A de la Fuerza Aérea. El Cuerpo de Marines opera la variante F-35B de despegue corto y aterrizaje vertical, apta para operar desde buques anfibios y superficies expedicionarias. Una revista militar atribuyó a unidades F-35B misiones de localización y de ataque contra cazas venezolanos en sus bases durante la noche del 3 de enero, con vínculo a los corredores abiertos en la fase inicial.
Ese dispositivo combinó plataformas de combate de baja detectabilidad con helicópteros de inserción, lo que permitió acceso a la capital tras la apertura de corredores. La coordinación aérea y la presión desde el mar sostuvieron las fases de asalto y de extracción. Los testimonios audiovisuales publicados tras el ataque mostraron impactos y vuelos rasantes sobre zonas urbanas, mientras analistas destacaron la continuidad entre la campaña inicial y la entrada de equipos de operaciones especiales.
Entorno antiaéreo venezolano y degradación inicial de la red
En lo relativo al entorno antiaéreo venezolano, el país había construido una red que incluía sistemas de alcance estratégico S-300VM (Antey-2500), medios de alcance medio Buk-M2E y baterías modernizadas S-125 Pechora-2M. Ese entramado otorgó cobertura a instalaciones clave y a zonas urbanas. La ofensiva del 3 de enero se inició con un esfuerzo de supresión que apuntó a esas capacidades para abrir rutas de penetración y limitar la respuesta desde posiciones fijas y móviles.
En las horas posteriores a la operación circularon imágenes y reportes que mostraron al menos un sistema Buk-M2E destruido, mientras analistas describían la neutralización de otras capacidades de defensa antiaérea durante la fase inicial de los ataques. Esa degradación de la red de defensa explicó la eficacia de los golpes aéreos y de las incursiones de fuerzas especiales, al reducir la amenaza desde plataformas de tiro y radares asociados al dispositivo antiaéreo.

La apertura de corredores aéreos surgió de la neutralización de baterías y de centros de vigilancia durante la primera oleada. Esa condición facilitó misiones de reconocimiento, de mando y de control con aeronaves de baja observabilidad, además de la entrada de helicópteros armados en la capital. La campaña aérea redujo la capacidad de detección y fuego del sistema antiaéreo venezolano en el momento crítico y amplió la libertad de acción de los componentes de asalto.
En ese contexto, una revista militar atribuyó a unidades del F-35B del Cuerpo de Marines misiones destinadas a localizar y a atacar cazas venezolanos en sus principales bases durante la noche del 3 de enero. El informe vinculó esas salidas con la apertura de corredores lograda en la fase inicial, lo que encajó con la degradación previa del dispositivo antiaéreo y con la prioridad de neutralizar la aviación de combate desde sus puntos de despliegue.
Defensas antiaéreas, inventario venezolano y reacciones internacionales
La Aviación Militar Bolivariana mantenía en su inventario cazas Su-30MK2 de origen ruso y F-16A/B. Los Su-30MK2 se habían distribuido entre los Grupos Aéreos de Caza N.º 11 y 13, con presencia histórica en la Base Aérea teniente Luis del Valle García, en Barcelona, estado Anzoátegui, y en la Base Aérea Capitán Manuel Ríos, en El Sombrero, estado Guárico. Los F-16A/B operaban desde Maracay, con asiento en instalaciones de la antigua Base Aérea El Libertador.
Como parte de las medidas de seguridad aeronáutica posteriores a la ofensiva, la autoridad estadounidense de aviación civil dispuso restricciones para operaciones de aeronaves de matrícula estadounidense en espacio aéreo venezolano. Las aerolíneas y los operadores ajustaron sus rutas y evaluaron alternativas. Esas decisiones añadieron cautela al tráfico con interés comercial y reflejaron la situación de riesgo posterior al asalto en Caracas y en otras zonas afectadas por los ataques.

Las reacciones internacionales llegaron de inmediato. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia exigió la liberación de Maduro y rechazó la intervención, y la embajada rusa en Caracas informó que mantenía su actividad y el contacto con las autoridades venezolanas. En la región, gobiernos y dirigentes emitieron pronunciamientos de condena o de respaldo, y se registraron manifestaciones en ciudades de Venezuela y en comunidades de la diáspora.
En declaraciones posteriores a la operación, Trump afirmó que Estados Unidos se involucraría muy fuertemente en la industria petrolera venezolana y que el Gobierno estadounidense administraría el país de manera transitoria tras la captura del mandatario, según The Guardian. Esas palabras se alinearon con el anuncio previo sobre una administración temporal y con el relato oficial sobre el traslado del presidente y de su esposa a un buque de guerra con destino a Estados Unidos.
