El sábado, Nicolás Maduro pasó a una cárcel de Nueva York pocas horas tras su captura por fuerzas especiales de Estados Unidos. En Caracas, la vicepresidenta Delcy Rodríguez, con quien Donald Trump, desde Washington, afirmó que trabajará, sostuvo que el operativo exhibía un “tinte sionista”.
La detención llegó tras un asalto veloz antes del alba: comandos estadounidenses irrumpieron y capturaron a Maduro y a su esposa, mientras aeronaves de combate golpearon blancos en Caracas y zonas cercanas. La ofensiva, según la narración oficial, combinó helicópteros y bombardeos en una acción coordinada de madrugada.
Un avión del gobierno de Estados Unidos con Maduro a bordo tocó pista en una base militar poco después del anochecer. Luego, un helicóptero lo llevó a la ciudad de Nueva York, donde él y su esposa debían enfrentar una imputación por narcotráfico y armas.
La Casa Blanca difundió en X un video en el que Maduro aparece esposado, con sandalias, y avanza escoltado por agentes federales a través de una instalación de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos en Nueva York. Las imágenes circularon de inmediato.
En el audio se escucha al dirigente izquierdista, de 63 años, hablar en inglés: “Buenas noches, feliz año nuevo”. El gobierno de Trump acompañó la publicación en redes sociales con el rótulo “perp walked”, una expresión policial para la exhibición pública de un detenido ante cámaras.
Perp walked.pic.twitter.com/34iIsFUDdG
— Rapid Response 47 (@RapidResponse47) January 4, 2026
Aunque la incursión resultó exitosa, el escenario posterior quedó abierto y lleno de incógnitas. Trump afirmó que estaba “designando personas” de su gabinete para encargarse de Venezuela, aunque evitó precisar nombres, funciones o plazos en una comparecencia ante periodistas en Florida.
En otro giro, Trump abrió la puerta al envío de militares estadounidenses. Aseguró que Washington “no tiene miedo de poner botas sobre el terreno”, con lo que sugirió una presencia directa si la situación lo exige. No aclaró número de efectivos ni reglas de actuación.

Más nítido apareció su interés por el petróleo venezolano. “Vamos a hacer que nuestras muy grandes compañías petroleras de Estados Unidos… entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura gravemente deteriorada”, dijo. “Estaremos vendiendo grandes cantidades de petróleo”. Planteó una operación empresarial extensa.
Trump también señaló que el involucramiento de Estados Unidos no será breve. “Vamos a quedarnos hasta que llegue el momento en que pueda producirse la transición adecuada”, afirmó, y describió un horizonte abierto. No definió qué autoridades considera legítimas ni qué condiciones marcarían esa transición.
El mandatario pareció descartar que la oposición asuma el control del país. En su lugar, expresó disposición a trabajar con Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro. Ese planteo contrastó con el respaldo previo de Washington a dirigentes opositores y reorientó el foco hacia el chavismo oficial.
María Corina Machado, líder opositora apoyada por Estados Unidos y ganadora del Premio Nobel de la Paz el año pasado, escribió en redes que “la hora de la libertad ha llegado”. Además, reclamó que Edmundo González Urrutia, candidato en 2024, asuma “inmediatamente” la presidencia como salida constitucional a la crisis.

Trump, quien dijo de forma abierta que merecía ganar el Premio Nobel de la Paz de 2025, respondió con frialdad ante la idea de que Machado lidere una transición. Aseguró que ella no tiene “apoyo ni respeto” dentro del país, según su evaluación y no profundizó en su trayectoria.
En cambio, Trump elogió a Rodríguez y afirmó que “ella está esencialmente dispuesta a hacer lo que creemos que es necesario para hacer grande a Venezuela otra vez”. Rodríguez frenó ese guion: exigió la liberación de Maduro y prometió “defender” al país ante presiones externas.
El domingo, Rodríguez retomó el tema y sostuvo que el arresto formó parte de un plan con un “tinte sionista”. En un mensaje televisado, el medio público mexicano citó sus palabras y difundió su denuncia ante la audiencia, sin que ella aportara pruebas en ese momento.
Rodríguez afirmó: “Los gobiernos del mundo están simplemente conmocionados de que sea la República Bolivariana de Venezuela la que resulte víctima y objeto de un ataque de esta naturaleza, que tiene, sin duda, un tinte sionista”. En el mismo discurso elevó el tono contra los promotores.
Añadió que “los extremistas que han promovido la agresión armada contra nuestro país —la historia y la justicia les harán pagar”. Al mismo tiempo, no surgieron indicios que atribuyan a Israel participación o conocimiento del plan estadounidense para capturar a Maduro, según la información disponible.

A última hora del sábado, el Tribunal Supremo de Venezuela ordenó que Rodríguez asuma atribuciones presidenciales “con carácter interino”. El fallo buscó cubrir el vacío de mando tras la captura. Las instituciones controladas por el oficialismo mantuvieron la cadena de mando y la seguridad en sedes públicas.
Durante meses, fuerzas estadounidenses se concentraron frente a la costa, y muchos venezolanos asumieron que el choque era inminente. Ese clima de expectativa marcó la víspera del operativo. Las autoridades locales difundieron alertas y los rumores crecieron en barrios de Caracas y ciudades portuarias principales.
En Caracas, residentes despertaron con explosiones y el zumbido de helicópteros militares cerca de las 2:00 a. m. (0600 GMT). Los bombardeos alcanzaron una base militar importante y una base aérea, además de otros objetivos, y se prolongaron durante casi una hora según relatos de vecinos y periodistas.
El general Dan Caine, principal oficial militar estadounidense, informó que 150 aeronaves participaron en la operación. Esos medios dieron apoyo a tropas que volaron en helicóptero para capturar a Maduro. Dijo que contaban con meses de inteligencia, hasta “lo que comía” y qué mascotas tenía.
Según Caine, Maduro y su esposa “se rindieron” sin resistencia, y no hubo “pérdidas de vidas estadounidenses”. Venezuela aún no divulgó cifras de víctimas. Trump dijo al New York Post que murieron “muchos” cubanos del equipo de seguridad del presidente capturado en el transcurso del ataque, según él.

A pocas horas del asalto, Caracas quedó en un silencio inquietante. Policías se apostaron fuera de edificios públicos y controlaron accesos. En varias avenidas flotó olor a humo, y comercios cerraron temprano. La vida cotidiana se replegó a viviendas, con poco tránsito y escasas voces.
Estados Unidos y varios gobiernos europeos negaron legitimidad a Maduro y afirmaron que robó las elecciones de 2018 y 2024. En el poder desde 2013, tras suceder a Hugo Chávez, Maduro acusó durante años a Trump de buscar un cambio de régimen para dominar las reservas petroleras venezolanas.
Trump esgrimió distintas razones para su línea dura hacia Venezuela. En algunos momentos destacó la migración ilegal; en otros, el narcotráfico y el petróleo. Sin embargo, antes evitó reclamar de forma explícita un cambio de régimen. La captura de Maduro marcó un salto en esa postura.

Varios congresistas cuestionaron pronto la legalidad del operativo. Legisladores de ambos partidos ya habían planteado reservas ante ataques de Estados Unidos contra embarcaciones sospechosas de tráfico de drogas. El Congreso no aprobó una autorización para el uso de la fuerza militar en este tipo de acciones en la región.
Jim Himes, representante por Connecticut y principal demócrata del Comité de Inteligencia de la Cámara, dijo que no vio pruebas que avalen un ataque sin aprobación legislativa. Exigió una sesión informativa inmediata sobre “su plan para garantizar la estabilidad en la región y su justificación legal para esta decisión”.
Mike Johnson, máximo republicano en la Cámara, dijo que estaba “justificado”. Lindsey Graham declaró a Axios que Irán y Cuba deben preocuparse. “Hay un nuevo sheriff en la ciudad. Ha dado vida a la Doctrina Monroe”, afirmó, doctrina expuesta en 1823 por James Monroe sobre influencia en las Américas.
Graham añadió: “Si yo fuera el líder de Irán, iría a rezar a la mezquita”. Luego sostuvo que “todas las opciones estarán sobre la mesa” tras preguntas sobre nuevos ataques en Venezuela. Sus comentarios reforzaron la idea de que Washington no descarta más acciones militares.
A petición de Venezuela, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá el lunes para tratar la crisis. La presidencia somalí del Consejo informó de la convocatoria a AFP. La cita pretende abordar el impacto regional del operativo, las acusaciones de Caracas y la respuesta de Estados Unidos.
