Ucrania documenta derribos del Su-34, mientras Rusia multiplica bombas con kits UMPK y mantiene salidas; cifras y estudios revelan alcance, límites y dependencia industrial.
Uso del Su-34 y expansión de bombas con módulos UMPK en el frente
La guerra en Ucrania expuso el desgaste sostenido del Su-34, el cazabombardero táctico que Rusia emplea como plataforma principal para ataques a baja y media cota con bombas guiadas de caída libre adaptadas para planear. En dos años, las fuerzas ucranianas reportaron derribos repetidos en los frentes oriental y meridional. Moscú incrementó el uso de municiones con módulos de planificación y corrección a distancia de las defensas ucranianas, con nuevas salidas confirmadas esta semana en el sector Sur.
El Su-34 pertenece a la familia Sukhoi y opera dentro del componente táctico de la Fuerza Aeroespacial rusa. United Aircraft Corporation describe, para la versión de exportación, una carga máxima de 8.500 kilogramos, un techo práctico de 15 kilómetros y un radio de acción de 1.700 kilómetros con depósitos externos. Estas cifras permiten atacar desde retaguardia con armamento pesado y municiones guiadas, con misiones de ataque en profundidad, supresión de objetivos fortificados y lanzamiento de bombas reconvertidas con guiado y alas.
La adaptación rusa a un entorno saturado de defensas antiaéreas ucranianas consolidó el uso de bombas de caída libre equipadas con módulos UMPK. El International Institute for Strategic Studies señaló en 2024 que los Su-34 pasaron a cargar de forma creciente este tipo de municiones para aumentar la distancia de lanzamiento y reducir la exposición a sistemas tierra-aire ucranianos. La lógica operativa incluyó líneas de ataque desde alturas medias, liberaciones a decenas de kilómetros y retirada bajo cobertura antiaérea propia.

El ministerio de Defensa ruso informó nuevas salidas de Su-34 con bombas planeadoras en el sector Sur, lo que confirmó que la aeronave permanece en el centro del esfuerzo aéreo ruso sobre la línea de contacto. Ese patrón de empleo prioriza municiones guiadas con kits UMPK, con rutas de aproximación que buscan minimizar riesgos ante baterías de medio y largo alcance. El esquema resultó coherente con un uso intensivo de armamento guiado y con reportes continuos de pérdidas en el frente.
Cifras y hechos clave sobre UMPK y pérdidas del Su-34
- Más de 51.000 bombas guiadas lanzadas desde el inicio de la invasión, con alrededor de 40.000 en 2024, según la Fuerza Aérea ucraniana.
- Alcance operativo típico de 50 a 70 kilómetros para UMPK desde altitud media, con series mensuales de miles de impactos en 2025.
- Tres Su-34 destruidos el 29 de febrero de 2024 en Avdiivka y Mariúpol, de acuerdo con el mando ucraniano y Reuters.
- Cuatro aeronaves Su-34 y naves de apoyo alcanzadas el 27 de junio de 2025 en instalaciones del óblast de Volgogrado.
- Aumento de producción de kits UMPK a partir de 2023 como respuesta a costes y disponibilidad de inventario, según RUSI.
Ritmo de empleo, cifras ucranianas y dependencia industrial del UMPK
Los datos de empleo de estas municiones muestran la centralidad del Su-34. En enero de 2025, la Fuerza Aérea ucraniana estimó más de 51.000 bombas guiadas desde el inicio de la invasión y cifró en aproximadamente 40.000 las utilizadas en 2024. Ese volumen describió un patrón de apoyo a operaciones terrestres y ataques contra nodos urbanos cercanos al frente, con objetivos que buscaron debilitar posiciones antes de asaltos o mantener presión sobre infraestructuras esenciales.
El Instituto Real de Servicios Unidos documentó en 2025 el paso del UMPK desde una solución puntual hasta un componente sistemático del fuego preparatorio ruso. El estudio, elaborado a partir de series mensuales registradas por las Fuerzas Armadas de Ucrania, recogió miles de impactos por mes durante la primavera y el verano de 2025. Señaló, además, una producción en alza y un alcance operativo típico de 50 a 70 kilómetros cuando el lanzamiento ocurrió desde altitud media.

La nota técnica describió una dependencia de módulos de navegación por satélite resistentes a interferencias en kits y bombas planeadoras, lo que explicó el esfuerzo industrial ruso para sostener la fabricación pese a restricciones de componentes. El estudio de RUSI publicado en noviembre de 2025 detalló vulnerabilidades de la red de proveedores asociada a equipos de guiado y navegación empleados en municiones y aeronaves, y situó incrementos de producción de UMPK como respuesta prioritaria ante coste y disponibilidad.
En términos doctrinarios, la evolución del empleo del Su-34 encajó en un esfuerzo más amplio de la Fuerza Aeroespacial rusa por mantener presión con armamento de coste relativo bajo frente a defensas móviles y escalonadas. El IISS analizó que la introducción de bombas de planeo baratas redujo la exposición de flotas tácticas a corto plazo al permitir lanzamientos fuera de la cobertura efectiva de muchas baterías, sin resolver la negación aérea lejos de la línea del frente.
Pérdidas, ajustes tácticos y persistencia del vector Su-34
La combinación de mayor alcance en las bombas y prudencia en zonas de riesgo no eliminó el problema de las pérdidas. Tras la introducción de sistemas de mayor alcance y la reorganización ucraniana de defensas en sectores sensibles, aparecieron secuencias de derribos de aeronaves tácticas rusas. El 29 de febrero de 2024, el mando ucraniano reportó la destrucción de tres Su-34 en Avdiivka y Mariúpol, en jornadas con fuegos concentrados para negar corredores de ataque a baja y media cota.
Los antecedentes inmediatos incluyeron derribos de varios Su-34 a finales de 2023 en el frente sur, lo que marcó un punto de inflexión sobre Jersón y la costa de Azov. Esas pérdidas coincidieron con ataques rusos intensificados con bombas guiadas desde distancias de seguridad. La Fuerza Aeroespacial rusa ajustó itinerarios de aproximación y alturas de lanzamiento, reforzó escoltas de cazas en misiones mixtas y redujo incursiones profundas, sin abandonar el vector de bombas planeadoras lanzadas desde la retaguardia.

A partir de 2025, el Su-34 se mantuvo como plataforma principal para el empleo masivo de UMPK, con golpes en profundidad sobre la infraestructura de apoyo. El 27 de junio de 2025, Ucrania informó que alcanzó cuatro aeronaves Su-34 y naves de apoyo técnico en instalaciones del óblast de Volgogrado. Ese episodio trasladó presión al aparato logístico e industrial del complejo Sukhoi, dentro de una serie de ataques a aeródromos y depósitos vinculados a la campaña de bombas planeadoras.
El plano operativo mostró en 2024 incidentes fuera del teatro ucraniano que reflejaron tensiones de adiestramiento y mantenimiento. En junio de 2024, un Su-34 se estrelló durante un vuelo de instrucción en la cordillera del Cáucaso y murieron los tripulantes, hecho atribuido por agencias rusas a un fallo técnico durante una salida de rutina. La persistencia del vector quedó, además, confirmada el 2 de enero de 2026 con nuevas salidas y un regreso sin incidentes desde el grupo Sur.
