Un informe de inteligencia atribuye a Jamenei un esquema de salida hacia Moscú con un grupo reducido si fracasa la represión.
El plan de evacuación y las condiciones que detonarían la salida de Teherán
Un informe de inteligencia, divulgado por The Times, atribuye a Alí Jamenei la activación de un plan de contingencia para salir de Teherán hacia Moscú con un grupo reducido si las fuerzas de seguridad no logran sofocar las nuevas protestas o aparecen deserciones. El esquema, según la descripción del documento, prevé una evacuación inmediata del líder supremo con un número limitado de colaboradores y familiares ante un deterioro del control interno.
El contenido señala un traslado con unas veinte personas, entre ellas su hijo Mojtaba, a quien esas fuentes presentan como heredero aparente, además de integrantes del círculo más cercano. El reporte vincula la activación de la alternativa con dos factores precisos: un aumento sostenido de las protestas en distintas ciudades y la posibilidad de que unidades de seguridad desobedezcan órdenes de contención durante los choques con manifestantes.
La estrategia toma como referencia la salida de Bashar al-Asad a Rusia el 8 de diciembre de 2024, después de la entrada de fuerzas opositoras en Damasco. En esa fecha, despachos de agencias informaron que el entonces presidente sirio abandonó el país con su familia, recibió asilo en Moscú y perdió el control gubernamental de la capital. Los reportes mencionaron un repliegue inicial hacia la base de Hmeymim y confirmaciones posteriores sobre su permanencia en Moscú.

Según The Times, el líder supremo cuenta con margen financiero para facilitar un traslado imprevisto. El medio recordó estimaciones previas sobre el conglomerado bajo su órbita institucional. Una investigación de Reuters de 2013 calculó en torno a $95.000 millones el valor de los activos agrupados en Setad, con participaciones corporativas y bienes inmuebles, cifra que otorgaría a Jamenei autonomía de financiación para ejecutar una evacuación discreta.
Puntos clave del informe y del contexto inmediato
- Traslado previsto con unas veinte personas, entre ellas su hijo Mojtaba.
- Referencia al antecedente de Bashar al-Asad, evacuado a Rusia el 8 de diciembre de 2024.
- Ola de protestas iniciada el 28 de diciembre de 2025 y expansión a otras ciudades.
- Al menos 16 muertos, uso de armas de fuego en choques y cientos de detenciones.
- Despliegue de la Guardia Revolucionaria y la milicia Basiyí para el control del orden.
Protestas desde el 28 de diciembre de 2025 y la respuesta estatal
La publicación del informe coincidió con una nueva ola de protestas en Irán, iniciada el 28 de diciembre de 2025 con paros de comerciantes en centros comerciales de Teherán y posterior extensión a otras ciudades. Desde entonces se registraron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, con víctimas mortales, decenas de heridos y detenciones en distintos puntos del país. El escenario reflejó una escalada rápida y un conflicto abierto en espacios urbanos de alta afluencia.
Los recuentos de las últimas jornadas consignan al menos 16 muertos desde el inicio de la movilización, además de episodios de uso de armas de fuego en choques localizados y cientos de detenciones. Entre las detenciones figuran organizadores en redes sociales, según reportes de HRANA y Hengaw citados por medios internacionales. Esas fuentes sitúan el origen de la protesta en el deterioro del poder adquisitivo y en el desplome del rial, con la aparición de consignas políticas en varias concentraciones.
Para el control del orden, el Estado desplegó a la Guardia Revolucionaria y a la milicia Basiyí, cuerpos con gestión principal de disturbios en episodios previos. En sus intervenciones públicas, Jamenei reconoció demandas económicas “justas” de parte de la población y estableció una distinción entre “protestantes” y “alborotadores”. A la vez, exigió castigo para estos últimos y ratificó que no cedería ante la presión de la calle ni ante llamados a modificar directrices de seguridad.

La Presidencia, encabezada por Masoud Pezeshkian, solicitó al Ministerio del Interior una respuesta “amable y responsable”. En el frente diplomático, las reacciones internacionales a la represión se intensificaron. El 2 y el 3 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció mensajes públicos y autoridades iraníes respondieron con declaraciones de firmeza. Esa secuencia coincidió con el aumento de víctimas y la expansión de las protestas a más puntos del país.
Relación con Rusia, logística de acogida y sucesión interna en Irán
El deterioro económico que alimenta las protestas también se refleja en decisiones institucionales recientes. En paralelo, el Gobierno expresó su intención de explorar márgenes de diálogo, aunque no anunció cambios en las directrices generales de seguridad interna. El cuadro combina presiones sociales con señales de apertura limitada, sin variaciones sustantivas en el despliegue de fuerzas ni en la jerarquía de mando para la contención de disturbios en áreas urbanas sensibles.
En el plano político interno, las discusiones sobre la sucesión del liderazgo religioso y estatal adquirieron mayor visibilidad desde mediados de 2025. Fuentes consultadas por agencias internacionales describieron mecanismos orientados a acelerar la designación de un sucesor en caso de vacancia, con la continuidad doctrinal como criterio central. Ese contexto se combina con informaciones que sitúan a Mojtaba Jamenei entre las figuras con mayor proyección dentro del entorno del líder.

La relación operativa entre Teherán y Moscú aparece en el informe como un elemento que facilitaría una eventual acogida en Rusia. Tras la caída del gobierno sirio en 2024, fuentes rusas y sirias indicaron que Moscú otorgó asilo a Asad por razones humanitarias y que ambas partes alcanzaron entendimientos sobre la seguridad de instalaciones militares rusas en Siria. Esos antecedentes sirven de marco para valorar alternativas similares en el caso iraní.
El reporte sobre Jamenei remite de forma directa al antecedente sirio, tanto por el destino en Moscú como por la función de resguardo político y logístico. La combinación de un plan de evacuación con acompañamiento reducido, vínculos bilaterales sostenidos y capacidad financiera propia, descrita por The Times y respaldada por estimaciones previas, configura un esquema de salida que el líder supremo mantendría disponible si el aparato de seguridad pierde cohesión o eficacia frente a nuevas protestas.
