El asalto “Resolución Absoluta” creó una ruta aérea sobre Caracas y permitió capturar a Maduro; los EA-18G suprimieron sensores y mandos antiaéreos.
Secuencia operativa y función decisiva de los EA-18G en la capital
La operación “Resolución Absoluta”, del 3 de enero de 2026 en Caracas, empleó más de 150 aeronaves y fijó en menos de tres horas una ruta aérea protegida sobre la capital. En ese dispositivo, los EA-18G Growler de la Marina asumieron la función principal en la desorganización y el silencio de la red antiaérea venezolana, lo que permitió insertar helicópteros que capturaron a Nicolás Maduro y a Cilia Flores en el complejo militar de Fuerte Tiuna.
El asalto siguió una secuencia con dos etapas: primero, la supresión sistemática de sensores y mandos; después, la entrada a baja cota de helicópteros con equipos de la Fuerza Delta. La orden de ejecución salió en la noche del viernes 2 de enero desde Washington. Las primeras detonaciones en Caracas coincidieron con un apagón y con la inutilización de centros de comunicaciones y unidades antiaéreas, paso previo a la irrupción de aeronaves sobre Fuerte Tiuna.
El mando estadounidense detalló que la fuerza aérea conjunta despegó desde una veintena de ubicaciones e integró bombarderos B-1B; cazas F-22, F-35 y F/A-18; aeronaves de alerta temprana E-2; drones de reconocimiento y ataque; y EA-18G Growler que sostuvieron la ruta aérea. Además, el dispositivo incluyó acciones de los mandos de Ciberdefensa y del Espacio. La preparación contempló semanas de ensayos y una concentración naval en el Caribe con el portaaviones USS Gerald R. Ford.

Dentro de esa fuerza, los EA-18G provocaron una pérdida temporal de detección en radares de vigilancia, control de tiro y enlaces de mando, mediante interferencia radioeléctrica dirigida contra emisores venezolanos. Su empleo coincidió con la neutralización de puntos de mando y con la destrucción selectiva de infraestructuras críticas, lo que impidió una respuesta eficaz de baterías de misiles y limitó la capacidad de cazas para despegar o adquirir objetivos, sin derribos en la fase más sensible.
Datos clave confirmados por el mando estadounidense
- Más de 150 aeronaves y ruta aérea protegida establecida en menos de tres horas sobre Caracas.
- Despegues desde una veintena de ubicaciones; integración de B-1B, F-22, F-35, F/A-18, E-2, drones y EA-18G.
- Presentación de aeronaves de asalto sobre Fuerte Tiuna a las 02:01, salida del espacio aéreo venezolano a las 04:29.
- Captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores y traslado al USS Iwo Jima, sin bajas estadounidenses confirmadas.
- Balance preliminar: al menos 40 muertos en el país y 32 cubanos muertos, según autoridades.
Capacidades y modernización de los EA-18G Growler en guerra electrónica
El empleo de los Growler respondió a su función específica dentro de la aviación naval: establecer periodos de control electromagnético en sectores delimitados del espacio. Su sistema integra receptores de alerta electrónica, contenedores de interferencia táctica y capacidad para localizar emisores con el fin de habilitar ataques de destrucción de defensas enemigas. Esa arquitectura coloca a la plataforma como elemento que permite abrir y sostener corredores para fuerzas de asalto en entornos con defensa antiaérea organizada.
La Marina de Estados Unidos declaró en diciembre de 2024 la capacidad inicial del sistema NGJ-MB (AN/ALQ-249), llamado a sustituir equipos anteriores y a ampliar espectro y potencia de los bloqueos. Esa mejora ya figura en escuadrones de Growler y eleva la aptitud para degradar nodos de detección y control antes de reacción. El incremento de rendimiento se integró en la planificación que respaldó la fase de desmantelamiento y neutralización de defensas en la incursión.

El grupo de ataque naval situado al norte de Venezuela integró varios escuadrones de combate y apoyo de ala fija y rotatoria. El mando identificó públicamente la presencia de EA-18G en el ala que operó desde el portaaviones y desde bases regionales. Esa composición permitió coberturas continuas con cazas en patrulla de superioridad, plataformas de alerta temprana que gestionaron imagen del espacio aéreo y EA-18G que mantuvieron suprimidas las zonas de radar sobre rutas de helicópteros.
La dimensión aérea del dispositivo incluyó, durante la noche, patrullas de cobertura de cazas, entradas sucesivas de bombarderos y ataques puntuales contra aeródromos y centros de comunicaciones. El Estado Mayor conjunto describió coordinación al segundo entre plataformas de distinta naturaleza. En paralelo, los mandos de Ciberdefensa y del Espacio ejecutaron acciones sincronizadas para mantener degradadas las comunicaciones y la conciencia del aparato militar venezolano, con medios de inteligencia, vigilancia y reconocimiento y aviones de alerta temprana.
Desarrollo terrestre, resultados e impacto en la defensa venezolana
La fase terrestre concentró el mayor riesgo táctico de la noche. Los helicópteros del 160.º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales volaron sobre el mar a altitud baja para minimizar la exposición y usaron el relieve en la aproximación final a Caracas. A las 02:01, las aeronaves de asalto se presentaron sobre Fuerte Tiuna; la escolta mantuvo libre zona de aterrizaje, los equipos forzaron puertas acorazadas y la extracción avanzó sin interrupciones hacia el litoral caribeño.
El impacto inmediato sobre la defensa antiaérea venezolana se reflejó en el desenlace: no aparecieron interdicciones efectivas desde baterías de largo alcance ni intercepciones contra los helicópteros durante el periodo crítico. La estructura antiaérea incluía sistemas de misiles de medio y largo alcance de origen ruso, junto con medios de vigilancia y mando en la capital. La combinación de ataques a nodos clave y bloqueo del espectro impidió la coordinación y redujo la capacidad de reacción.

El balance de víctimas en las primeras 48 horas indicó al menos 40 muertos en distintos puntos del país, según autoridades venezolanas, y la confirmación del gobierno cubano de 32 militares y policías cubanos muertos durante la operación en territorio venezolano. El presidente de Estados Unidos informó de ausencia de bajas mortales propias y de heridas leves. Las autoridades enmarcaron la captura de Maduro y de su esposa en una causa penal por conspiración de narcoterrorismo.
Tras la captura y el traslado de los detenidos, el gobierno venezolano decretó el estado de excepción y ordenó a la policía la búsqueda y captura de quienes, a su juicio, hubieran promovido o apoyado el ataque. Ese texto legal entró en vigor el sábado y se publicó en su integridad el lunes 5 de enero de 2026. La medida cerró la fase inicial de respuestas institucionales dentro del país tras la incursión estadounidense.
