El video muestra la intercepción de un FPV y confirma la madurez de una defensa antiaérea móvil basada en cañón para amenazas de bajo costo.
Intercepción de un FPV y madurez de una defensa antiaérea móvil turca
ASELSAN difundió el 6 de enero de 2026 un video con el KORKUT 140/35 durante una prueba de fuego real. El sistema enfrentó un objetivo aéreo no tripulado de tipo FPV y lo destruyó. Las imágenes pusieron de relieve la exigencia operativa que imponen drones de bajo costo y muy baja altitud, con escasa alerta. En ese contexto, la asignación de interceptores de nivel superior pierde justificación por disponibilidad y costo, y reduce su empleo habitual en misiones de defensa inmediata.
Para Turquía, el hecho resultó relevante por la intercepción exitosa y por la señal de madurez de una capacidad de defensa antiaérea móvil basada en cañón. El diseño prioriza el acompañamiento de formaciones mecanizadas y deja en segundo plano la protección de emplazamientos fijos. La prueba reforzó ese propósito al mostrar un recurso de neutralización cinética repetible y de costo proporcional frente a amenazas pequeñas, disponible para sostener cobertura en unidades que avanzan o maniobran bajo presión.
La prueba se integró en una evolución más amplia del KORKUT. Tras entrar en servicio en una configuración sobre orugas y después de su promoción para exportación, el sistema pasó a un vehículo blindado con ruedas 8×8. El objetivo consistió en ampliar la movilidad y mejorar la idoneidad en distintos terrenos y perfiles de misión. A la par, la arquitectura conservó la función de protección cercana para unidades en movimiento durante traslados prolongados y operaciones de contacto continuo.
#ASELSAN KORKUT Yakın Alan Hava Savunma Sistemi
— ASELSAN (@aselsan) January 6, 2026
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KORKUT Very Short Range Air Defense System pic.twitter.com/WoLsfuOgzk
Las actividades de tiro previas asociadas a la configuración con ruedas enfocaron el enfrentamiento en movimiento. Ese requisito permite que un activo de defensa antiaérea proteja columnas blindadas y mecanizadas durante la maniobra y no solo después de una detención con postura estática. Con esa capacidad, la cobertura se mantiene a lo largo de cruces, avances y reposicionamientos, con estabilidad suficiente para sostener la puntería y para impedir huecos de defensa a corta distancia.
Datos clave del KORKUT 140/35 para escenarios antidron FPV
- Cadencia de 1.100 disparos por minuto y alcance efectivo de hasta 4 km.
- Elemento típico: tres vehículos de armas y un vehículo de mando y control con radar 3D.
- Munición de detonación aérea de 35 mm ATOM con punto programado y fragmentación controlada.
- Configuración 8×8 con opción de enfrentamiento en movimiento para proteger columnas en maniobra.
Cañón doble de 35 mm y munición de detonación aérea contra drones
El KORKUT 140/35 emplea una instalación de doble cañón de 35 mm con alto volumen de fuego frente a amenazas de corto alcance. Las cifras de rendimiento publicadas sitúan la cadencia en 1.100 disparos por minuto y el alcance efectivo de enfrentamiento hasta 4 km. Ese conjunto aporta densidad de proyectiles y margen de reacción en perfiles de amenaza de baja altitud, con ventanas de decisión reducidas y rutas de aproximación que rozan el terreno y la infraestructura civil circundante.
En el contexto antidron, el sistema incorpora munición de detonación aérea de 35 mm, como ATOM. La espoleta programa un punto de explosión y crea un patrón de fragmentación controlado a lo largo de la trayectoria del objetivo. Así, el impacto directo deja de ser un requisito. La solución aumenta la probabilidad de daño sobre blancos de tamaño reducido que atraviesan la zona de fuego con firmas limitadas y con velocidades que reducen el tiempo de tiro eficaz.
El método se ajusta a las características de los FPV. Tales drones presentan dificultades de seguimiento constante a corta distancia, pueden alterar el rumbo de forma abrupta y suelen ofrecer una ventana breve desde la detección hasta el disparo. La detonación en el punto adecuado distribuye fragmentos sobre el volumen que ocupa el objetivo y sobre la trayectoria inmediata, lo que compensa desalineaciones ligeras y variaciones rápidas entre mediciones consecutivas de posición.
El empleo de una instalación doble de 35 mm con munición de detonación aérea crea un efecto acumulado: volumen de fuego elevado y letalidad distribuida en el espacio previsto. La configuración favorece la neutralización de drones pequeños que cruzan deprisa la zona de compromiso y que no siempre ofrecen una solución de puntería sostenida. El resultado refuerza la utilidad del cañón como recurso de neutralización cinética frente a amenazas de costo bajo.
Arquitectura de múltiples vehículos, sensores y funciones antidron
Desde el punto de vista operativo, KORKUT funciona como una capacidad coordinada y no como una plataforma aislada. Un elemento típico reúne tres vehículos del sistema de armas y un vehículo de mando y control para gestionar enfrentamientos dentro de una imagen aérea local. Esa disposición permite asignar blancos, evitar duplicidades y sostener la continuidad de cobertura entre sectores cercanos que comparten rutas de aproximación y zonas de riesgo con obstrucciones y ruido de fondo.
El vehículo de mando y control incorpora un radar de búsqueda 3D para detectar y seguir objetivos. Cada vehículo de armas integra una torreta de cañón estabilizada y un conjunto de seguimiento con radar y sensores electroópticos. La combinación permite detectar, clasificar y sostener la solución de tiro con precisión suficiente. Esos medios aportan referencias exactas para programar la detonación de la munición en el punto correcto sobre la trayectoria del objetivo.
Los sistemas aéreos no tripulados de tamaño reducido y firma baja plantean retos de discriminación frente al ruido de fondo. La probabilidad de confundir ecos menores o perder la traza aumenta a baja altitud. Por eso, el seguimiento preciso resulta determinante. Sin referencias estables, la detonación de la munición perdería eficacia al activar el explosivo fuera de la envolvente óptima. Con sensores combinados, la solución sitúa el punto exacto con mayor consistencia.
Presentaciones recientes describen un avance hacia un conjunto antidron más amplio que no se limita al cañón. En IDEF 2025, ASELSAN exhibió una configuración del KORKUT 140/35 con disposiciones de radar adicionales para ampliar cobertura y mejorar detección y seguimiento, junto con equipos de ataque electrónico destinados a interferir FPV como opción no cinética. El enfoque diferencia funciones: detección a mayor distancia, perturbación cuando resulta viable y empleo del cañón como recurso principal cuando el dron supera la interferencia.
Implicaciones para diseño de fuerzas y uso racional de interceptores
Desde la perspectiva de adquisición y diseño de fuerzas, el enfrentamiento FPV reportado aporta información sobre adecuación y rendimiento. Un sistema móvil con cañón estabilizado de 35 mm, munición de detonación aérea, seguimiento por radar y medios electroópticos, además de una arquitectura de mando y control, coincide con el perfil de la amenaza FPV: baja altitud, poco tiempo de alerta y alto ruido de fondo que complica la detección y la decisión en sectores próximos a unidades desplegadas.
El costo de los objetivos suele volver desproporcionado el empleo rutinario de misiles. Esa relación afecta la sostenibilidad de operaciones prolongadas y la disponibilidad de interceptores para amenazas de mayor valor. Como consecuencia, la selección de efectos debe priorizar opciones de neutralización con costos acordes al blanco y con inventarios que resistan ritmos de uso elevados sin comprometer la cobertura de áreas críticas durante fases consecutivas de una campaña.
A medida que los ejércitos intentan conservar inventarios de interceptores y, al mismo tiempo, proteger blindados, artillería, nodos de defensa antiaérea y logística avanzada, sistemas de la clase KORKUT surgen como opciones prácticas y repetibles de neutralización cinética. La capacidad acompaña fuerzas en maniobra, ofrece presencia en primera línea y reduce huecos de cobertura frente a incursiones de muy baja altitud con rutas que bordean obstáculos naturales y construidos.
Con ese enfoque, la defensa antiaérea de muy corto alcance basada en cañón aporta cobertura defensiva sostenida durante las operaciones. La combinación de movilidad, volumen de fuego y munición de detonación aérea favorece respuestas continuas ante drones FPV que insisten con intentos de saturación. El resultado preserva recursos de nivel superior para otras misiones y mantiene la protección cercana de unidades que requieren marchas extendidas, reabastecimientos y reagrupamientos en contacto.
