Mientras la carrera global por extraer y refinar litio gana velocidad, Estados Unidos diseña una estrategia productiva ambiciosa para fortalecer su autosuficiencia y disminuir la dependencia de China. El presidente Trump busca ampliar con rapidez la minería nacional en su segundo mandato y activar nuevos proyectos de metales y minerales para apuntalar la seguridad energética y nacional a largo plazo.
Desde la llegada de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, la agenda oficial avanza con fuerza hacia la expansión del sector estadounidense de minerales y metales, con mayor apertura a la minería y estímulos a la capacidad manufacturera interna. Los aranceles aplicados a numerosos países y productos incentivan inversiones locales, y el último año dejó progresos relevantes en el litio, con más hitos previstos para 2026.
El consumo mundial de litio crece con rapidez, empujado sobre todo por los vehículos eléctricos y los sistemas de almacenamiento de energía a gran escala. Mordor Intelligence estima que el mercado alcanzó 0,85 millones de toneladas equivalentes de carbonato de litio en 2025 y llegará a 2,08 millones en 2030, con una tasa anual compuesta del 19,57 % durante ese periodo.
Desde 2022, el mercado enfrenta un exceso de oferta tras fuertes inversiones de productores que anticiparon un alza mayor de la demanda. La adopción de vehículos eléctricos avanzó más lento en varias regiones, pero el despliegue renovable, la inversión en BESS y el crecimiento sostenido del sector automotor eléctrico impulsarían un repunte, con la demanda superando gradualmente a la oferta.
En octubre, el Departamento de Energía de EE. UU. adquirió una participación del 5 % en Lithium Americas Corp. y otro 5 % en la empresa conjunta Thacker Pass con general Motors, llamada a convertirse en la mayor fuente de litio del hemisferio occidental. La medida apuntó a afianzar el lanzamiento de la única producción doméstica de carbonato de litio del país.
Entonces, el secretario de Energía, Chris Wright, afirmó: “A pesar de contar con algunos de los mayores yacimientos, Estados Unidos produce menos del 1 % del suministro mundial de litio. Gracias al audaz liderazgo del presidente Trump, la producción estadounidense de litio se disparará”. Añadió: “El anuncio de hoy ayuda a reducir nuestra dependencia de adversarios extranjeros para los minerales críticos al fortalecer las cadenas de suministro nacionales y garantizar una mejor administración de los dólares de los contribuyentes estadounidenses. El presidente Trump prometió hacer ambas cosas, y las está cumpliendo”.
El país posee reservas relevantes de litio, sobre todo en grandes salmueras subterráneas del sur de Arkansas y el este de Texas. No obstante, la extracción con métodos convencionales demanda mucha energía y causa impactos ambientales, lo que frenó inversiones locales. En paralelo, equipos científicos analizan vías más eficientes para acceder a esos recursos.
La startup Lithios, con base en el MIT, evalúa un sistema de Advanced Lithium Extraction que emplea electricidad para activar reacciones con electrodos capaces de capturar litio desde salmueras, separándolo de otras impurezas. La empresa sostiene que el proceso resulta más selectivo y eficiente que las técnicas tradicionales y requiere menos energía.
La compañía desarrolla un proyecto piloto desde junio con un sistema que extrae litio de aguas salinas y prevé pruebas con un socio comercial en Arkansas. Para 2026, Lithios planea operar un equipo de mayor escala que produzca entre 10 y 100 toneladas anuales, con un objetivo de 25.000 toneladas de carbonato de litio, frente a unas 5.000 actuales en EE. UU.
En diciembre, la administración Trump anunció nuevos “acuerdos históricos” con la minería nacional para elevar la producción de minerales críticos destinados a defensa y alta tecnología. Además de Lithium Americas, el gobierno tomó participaciones en MP Materials y Trilogy Metals el año pasado, y se anticipan más asociaciones estratégicas.
Jarrod Agen, director ejecutivo del Consejo Nacional de Dominio Energético de la Casa Blanca, señaló: “Lo que queremos ver es la capacidad de que EE. UU. no dependa de ningún adversario ni de ninguna otra entidad extranjera, que controlemos nuestro propio destino en lo que respecta a nuestra cadena de suministro y nuestros minerales críticos”. Agregó: “Hemos marcado un buen ritmo hasta ahora, pero este es solo el primer año”.
Las previsiones apuntan a un crecimiento acelerado de la minería de litio en Estados Unidos durante las próximas décadas, respaldado por mayor apoyo estatal al refinado y la producción interna de metales y minerales. Este impulso se apoyaría en avances tecnológicos de extracción, con potencial para transformar de forma significativa las operaciones del sector.
