Protestas, cortes de comunicaciones y advertencias de Washington coinciden con capacidades israelíes comprobadas y medios estadounidenses en región, lo que prevé escenarios de operaciones.
Protestas internas y reposicionamientos reactivan hipótesis de ataques
Un ciclo simultáneo de protestas masivas dentro de Irán y de reposicionamientos militares en su entorno inmediato elevó la hipótesis de nuevas operaciones contra objetivos en Teherán. Washington reiteró que podría acudir en ayuda de los manifestantes si la represión escala, después de un año con movimientos de activos aéreos y navales estadounidenses y tras los ataques israelíes de junio de 2025 contra infraestructura iraní. El escenario combina tensión política interna, preparación tecnológica y advertencias recientes.
Las protestas alcanzaron Teherán y urbes como Mashhad y Shiraz, con consignas contra el liderazgo religioso y el deterioro económico. Los servicios de internet y telefonía quedaron interrumpidos de manera sostenida, lo que redujo la verificación de incidentes, el flujo de imágenes y la coordinación entre manifestantes. Registros de la última semana señalan decenas de víctimas mortales y miles de detenciones. La Guardia Revolucionaria y la judicatura incrementaron advertencias y atribuyeron la agitación a injerencias extranjeras.
Observadores describieron un apagón digital más prolongado y selectivo que en episodios anteriores. Las autoridades aplicaron filtrados y esquemas de listas blancas que mantuvieron operativas cuentas oficiales, mientras limitaron el acceso ciudadano a servicios y plataformas. Ese marco dificultó la confirmación independiente de hechos, afectó el envío de material audiovisual y complicó la coordinación de marchas y huelgas. La interrupción de comunicaciones también alteró rutinas urbanas y retrasó respuestas en hospitales y dependencias públicas clave.

Los datos disponibles describen un escenario de tensión política interna en Irán y de preparación tecnológica y logística de Israel, con alcance probado sobre territorio iraní. Estados Unidos conserva medios de proyección regional y emitió advertencias recientes. La combinación de protestas, cortes de comunicaciones y capacidad militar cercana a objetivos en Teherán mantiene abierta la hipótesis de nuevas operaciones. Ese telón de fondo elevó la atención sobre dinámicas internas y el plano militar regional.
Puntos verificados de fuentes abiertas recientes
- Protestas en Teherán, Mashhad y Shiraz, con consignas contra el liderazgo religioso y el deterioro económico.
- Cortes amplios y selectivos de internet y telefonía, con listas blancas que mantuvieron cuentas oficiales y bloquearon acceso ciudadano.
- Mensaje del 2 de enero: la Casa Blanca afirmó que acudiría en ayuda de manifestantes si la represión escala y que fuerzas están listas.
- Israel dispone de F-35I operativos desde 2017, contrató 25 F-15IA en 2025 y adquirió KC-46A con entregas previstas a partir de 2025.
- Ataques israelíes entre el 13 y el 24 de junio de 2025 contra objetivos iraníes, con impactos cerca de Teherán y en otras provincias.
Advertencias de Washington y medios estadounidenses en la región
El 2 de enero, la Casa Blanca advirtió que acudiría en ayuda de quienes protestan si las fuerzas de seguridad abren fuego y afirmó que las fuerzas estadounidenses están listas. La declaración siguió a incrementos puntuales de presencia aérea durante 2025, al traslado de más cazas al teatro regional y a extensiones de despliegue de aeronaves ya posicionadas, de acuerdo con información oficial conocida a mitad de 2025. El mensaje añadió presión diplomática sobre Teherán.

Estas medidas siguieron a reubicaciones destinadas a reducir vulnerabilidades en bases expuestas y se integraron en un patrón de rotaciones de bombarderos y de caza polivalente que el Pentágono emplea para sostener la disuasión en Oriente Próximo. El enfoque asegura ventanas de superioridad aérea y cobertura de reabastecimiento para operaciones de alta intensidad. La combinación con activos aliados amplía opciones de cobertura, escolta y reabastecimiento en apoyo de fuerzas ya desplegadas.
El esquema de bases y accesos, desde el Mediterráneo oriental hasta el Golfo, permite ajustar la huella militar ante picos de tensión. Así lo reflejaron los movimientos para reducir la exposición de activos sensibles tras los ataques de junio de 2025. Ese conjunto de medidas respalda opciones de respuesta rápida en defensa de personal y socios, y articula la coordinación con Israel en supresión de defensas antiaéreas, guerra electrónica e intercambio de inteligencia.
En los últimos días, Washington emitió advertencias mientras persistieron los cortes de internet y telefonía en Irán. El mensaje del 2 de enero, que condicionó una ayuda a la evolución de la represión, mantuvo el foco sobre la disposición de medios estadounidenses y sobre la coordinación con socios regionales. El cruce entre crisis interna y postura militar renovó debates en torno a umbrales de intervención y a posibles medidas de protección de personal y de aliados.
Capacidad aérea y naval israelí para golpear de largo alcance efectivo
Israel dispone del caza F-35I “Adir”, con capacidad operativa declarada en 2017, integración de sistemas nacionales y empleo en misiones de penetración y ataque de precisión. La flota de quinta generación aporta furtividad, designación de objetivos en profundidad y enlaces de datos que habilitan paquetes combinados. Esa punta de lanza se coordina con plataformas de inteligencia, reconocimiento y guerra electrónica que sostienen misiones complejas a grandes distancias y reducen riesgos ante defensas densas.
La flota se complementa con cazas de carga útil elevada y con armamento de lanzamiento a distancia. La modernización del ala de combate continuó en 2025 con un contrato para 25 F-15IA de nueva generación, cuya entrada en servicio está planificada a lo largo de la próxima década. Ese vector incrementará la capacidad de transportar munición de gran masa y la persistencia sobre áreas objetivo durante campañas de varios días.
En el segmento de apoyo, Israel cerró la adquisición de aviones cisterna KC-46A con entregas previstas a partir de 2025. Estas aeronaves reemplazarán plataformas más antiguas y extenderán el radio de acción de la aviación de combate en escenarios de largo alcance. La integración con flotas de caza permitirá regresos múltiples al área objetivo y mayor persistencia durante secuencias de ataque, con ventanas ampliadas para rearmar y redistribuir paquetes operativos.

La proyección marítima añade otra capa. Evaluaciones especializadas identifican a los submarinos de la clase Dolphin/Dakar como base de una capacidad de misiles de crucero lanzados desde el mar, con opción de ataque de precisión y vector de disuasión. Israel opera una flotilla con base en Haifa y gestiona un programa para sustituir unidades veteranas por una nueva serie contratada en Alemania, lo que preserva la continuidad del brazo naval y complementa la matriz aérea.
Ataques de junio de 2025 y escenarios de escalada posteriores posibles
Entre el 13 y el 24 de junio de 2025, Israel ejecutó ataques en profundidad contra objetivos iraníes, incluidos instalaciones ligadas al programa nuclear y emplazamientos militares. Informes situaron impactos en las proximidades de Teherán y en provincias. Mapas, fotografías y cronologías describieron incendios y explosiones en depósitos de combustible y en bases. La defensa antiaérea iraní respondió a incursiones sostenidas dentro de una campaña que buscó degradar capacidades nucleares y misileras y forzar costos operativos.
Desde entonces, las evaluaciones sobre el potencial de rondas posteriores de ataques incorporaron la experiencia logística y táctica de ese episodio reciente. La planificación consideró secuencias de oleadas sostenibles, masas de fuego elevadas y corredores abiertos por plataformas furtivas, conforme a lo observado. El registro de incendios en depósitos y de impactos en bases cerca de la capital iraní aportó insumos para estimar vulnerabilidades, tiempos de respuesta defensiva y efectos acumulados sobre instalaciones críticas.

Con posterioridad a esos días de combates, informes describieron ajustes de despliegue en bases estadounidenses de la región y una intensificación de la cooperación en defensa antimisiles en países aliados, en preparación para ciclos de represalias de distintos actores. Las medidas buscaron reducir la exposición de activos sensibles y asegurar ventanas de cobertura ante respuestas estatales o de grupos alineados con Teherán. Ese telón elevó la relevancia de la coordinación con Israel y de la disuasión.
Las señales recientes incluyeron advertencias desde Washington y continuidad del apagón informativo impuesto por Teherán. El mensaje del 2 de enero, que condicionó ayuda a la evolución de la represión, coincidió con cortes de internet y telefonía y con balances de víctimas y arrestos en provincias. La simultaneidad de hechos mantuvo foco sobre el plano interno iraní y el militar regional, con Israel capaz de golpear dentro de Irán y Estados Unidos con medios listos.
