El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó al inicio de la reunión semanal del gabinete que Israel e Irán “volverán a ser socios” cuando “caiga el régimen de Teherán”, y envió su respaldo a los manifestantes iraníes. “Enviamos nuestro apoyo a los heroicos y valientes ciudadanos de Irán, y una vez que caiga el régimen, haremos cosas buenas juntos en beneficio de ambos pueblos”, dijo.
“Todos esperamos que la nación persa se libere pronto del yugo de la tiranía […] Y cuando llegue ese día, Israel e Irán volverán a ser socios fieles en la construcción de un futuro de prosperidad y paz”. Las declaraciones se produjeron hoy y fueron difundidas por medios israelíes que cubrieron la apertura del consejo de ministros.
Los mensajes de Netanyahu se integran en medio de protestas de gran escala en territorio iraní. Organizaciones de derechos humanos con base fuera de Irán han informado de víctimas mortales y detenciones en ascenso; según cifras citadas por agencias internacionales, la represión ha dejado al menos 116 muertos, incluidos miembros de las fuerzas de seguridad, y más de 2.600 detenidos, con recuentos que continúan actualizándose conforme se restablecen comunicaciones intermitentes en varias ciudades.
En paralelo al mensaje del jefe del gobierno israelí, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, advirtió que cualquier ataque militar de Estados Unidos contra la República Islámica recibiría una respuesta y que instalaciones israelíes y bases estadounidenses en la región serían consideradas “objetivos legítimos”. La advertencia se comunicó hoy, en medio de los informes sobre deliberaciones en Washington respecto de escenarios de intervención y sobre debates internos en Teherán acerca del manejo del orden público.
Fuentes israelíes señalaron que el país elevó su estado de alerta ante la posibilidad de una acción estadounidense en Irán ligada a la crisis interna, una valoración divulgada por la agencia Reuters y replicada por medios locales. No se detallaron las medidas operativas derivadas de ese nivel de alerta.
El intercambio de mensajes políticos tiene antecedentes inmediatos en las tensiones bilaterales abiertas durante 2025. En junio de ese año, Israel e Irán libraron un enfrentamiento de doce días que incluyó ataques israelíes con apoyo estadounidense, según comunicaron entonces autoridades y fuentes militares citadas por medios internacionales; ese episodio dañó capacidades iraníes y alimentó la dinámica de disuasión y amenazas que siguen definiendo la relación entre ambos países.
Las referencias de Netanyahu a una eventual recuperación de vínculos encuentran un marco histórico preciso. Antes de 1979, Israel e Irán mantuvieron una cooperación estratégica que abarcó suministro de petróleo, proyectos energéticos como la sociedad del oleoducto Eilat–Ascalón y rutas comerciales y aéreas regulares entre Tel Aviv y Teherán. Esa relación se interrumpió tras la Revolución Islámica y la ruptura de relaciones diplomáticas, aunque el periodo previo dejó acuerdos económicos y de seguridad que han sido documentados por publicaciones académicas y medios con archivo histórico.
En el frente diplomático reciente, fuentes estadounidenses confirmaron que el secretario de Estado, Marco Rubio, conversó telefónicamente con Netanyahu el sábado; no se difundieron contenidos de la llamada, si bien medios estadounidenses indicaron que la situación en Irán figuró en la agenda.
Hoy, Israel permanece en alerta máxima ante cualquier escenario de intervención de Estados Unidos en Irán, según dijeron a Reuters tres fuentes israelíes conocedoras de las consultas de seguridad.
