Las fuerzas israelíes atacaron siete emplazamientos de Hezbolá en diversas áreas del sur del Líbano, mediante dos oleadas que utilizaron más de treinta municiones. En la segunda fase, los bombardeos alcanzaron un arsenal subterráneo en Kfar Beit, cerca de Kfar Hatta, tras una advertencia de evacuación difundida por el portavoz árabe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
La secuencia de ataques abarcó blancos que el ejército israelí definió como “infraestructura” de Hezbolá en varios puntos del sur, en continuidad con operaciones previas de la misma jornada contra depósitos de armas localizados durante meses. Las alertas a la población precedieron los golpes en el sector de Kfar Hatta, y detonaciones resonaron en localidades próximas, según reportes regionales.
El uso de avisos públicos respondió a un esquema iniciado a comienzos de la semana, tras órdenes del mando militar israelí para evacuar de inmediato cuatro localidades —Hammara y Ain el-Tineh, en el valle de la Becá; y Kfar Hatta y Aanan, en el sur— antes de atacar posiciones vinculadas a Hezbolá y Hamás. Las FDI señalaron entonces que las acciones buscaban impedir la reconstitución de capacidades en esas zonas.
En su balance desde la entrada en vigor del alto el fuego de noviembre de 2024 entre Israel y el Líbano, el ejército israelí sitúa en alrededor de 400 los combatientes de Hezbolá abatidos y en “cientos” los objetivos adicionales neutralizados. La institución militar afirma de manera constante que la actividad detectada en los puntos atacados vulnera los entendimientos alcanzados tras ese acuerdo.
El escenario interno libanés registró una novedad la semana anterior, cuando el Ejército del Líbano aseguró haber consolidado de forma “efectiva y tangible” el monopolio estatal de las armas al sur del río Litani, dentro del plan de desarme de actores no estatales pactado tras el cese de hostilidades de 2024. Fuentes oficiales israelíes consideraron esos avances “alentadores, pero insuficientes”, y afirmaron que persisten infraestructuras de Hezbolá al sur del Litani.
Los acontecimientos recientes coincidieron con un registro continuado de infracciones en el área de operaciones de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL). A un año del acuerdo de cese de hostilidades, la misión contabilizó casi 7.800 incursiones aéreas y más de 2.500 actividades de las FDI al norte de la Línea Azul, además de más de un centenar de ataques aéreos, y reiteró el 2 de enero su llamado a evitar incidentes cerca de sus patrullas.
En el plano operativo inmediato, el portavoz árabe de las FDI, coronel Avichay Adraee, instó a los residentes de Kfar Hatta a alejarse al menos 300 metros de los edificios marcados en un mapa difundido antes de los ataques, y advirtió que permanecer dentro del perímetro suponía un riesgo directo. Minutos después, medios locales informaron del impacto de varios misiles en el punto señalado, con un herido leve por piedras proyectadas.
En conjunto, los bombardeos reportados el 11 de enero se integraron en una serie de acciones israelíes de los últimos días contra depósitos, lanzaderas y estructuras que Israel atribuye a Hezbolá en distintas regiones del Líbano, incluidas instalaciones destinadas al almacenamiento y a la producción de armamento.
