Un informe de CCTV mostró juegos de guerra con J-16 frente a Rafale en Henan, para evaluar tácticas y modelación, con participación militar y académica.
Simulación aire-aire y alcance del ejercicio militar en Xuchang, Henan
Una transmisión de China Central Television informó sobre una simulación de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación en la que cazas J-16 se midieron con Rafale franceses en un escenario aire-aire. El juego de guerra abarcó varios supuestos de combate y usó ejercicios con apoyo de computadora para evaluar tácticas nuevas. La actividad formó parte de ejercicios celebrados en Xuchang, provincia de Henan, con la participación de aproximadamente veinte unidades de las fuerzas armadas y de diversas academias.
Durante la transmisión, detrás de dos oficiales de la Fuerza Aérea apareció un tablero con un enfrentamiento entre ocho J-16 y Rafale oponentes. En ese tablero, uno de los oficiales señaló amenazas adicionales cuya naturaleza no quedó clara, lo que sugirió que los Rafale actuaron como parte de una red junto con otros medios. La representación visual dio pistas sobre la escala del supuesto y sobre la integración de capacidades en el entorno de combate simulado.
La elección de los modelos respondió a un objetivo de simplificación del juego de guerra, con el fin de facilitar su uso como herramienta de enseñanza de técnicas de simulación aplicables a múltiples unidades. El enfoque permitió aislar variables tácticas y reducir la complejidad asociada a plataformas más avanzadas, sin perder el valor didáctico. Así, el ejercicio priorizó la evaluación de conceptos y la validación de procesos sobre la reproducción exhaustiva de capacidades propias de la quinta generación.

El entorno de Xuchang, en el centro de China, funcionó como sede de un conjunto más amplio de actividades, y el segmento televisivo destacó el carácter experimental de las prácticas. Los supuestos incluyeron variaciones de combate aire-aire y contemplaron la evaluación de nuevos procedimientos tácticos con respaldo de herramientas de modelación. La participación combinada de unidades operativas y centros académicos buscó alinear doctrina, adiestramiento y análisis con una base común de simulación útil para el conjunto de fuerzas.
Claves del ejercicio y del marco comparativo
- Un tablero mostró un escenario entre ocho J-16 y Rafale oponentes.
- Aproximadamente veinte unidades y diversas academias participaron en Xuchang.
- Estados Unidos, Japón, Australia y miembros de la OTAN despliegan F-35A en Asia Oriental.
- La Fuerza Aérea de Estados Unidos prevé F-15EX de manera permanente en Okinawa.
- La simulación de capacidades del F-35 exige un nivel de modelización superior.
Criterios de selección y comparación con F-35 y F-15EX en Asia Oriental
El J-16 se considera uno de los cazas de cuarta generación más capaces en servicio, junto con su homólogo embarcado J-15B, pero exige una complejidad de simulación menor que la de los J-20 y J-35 de quinta generación. Esta diferencia favoreció su inclusión en el juego de guerra. El empleo de una plataforma de altas prestaciones, aunque no furtiva, permitió explorar tácticas con un costo de modelación más bajo y con resultados útiles para diversas unidades.
En paralelo, el Rafale representa un tipo de caza que, en un enfrentamiento, difícilmente encarne el mayor nivel de capacidad previsto por el Ejército Popular de Liberación. Estados Unidos, Japón, Australia y un número creciente de miembros de la OTAN despliegan cazas F-35A de quinta generación en Asia Oriental, con sistemas avanzados y alta complejidad técnica. Esa realidad sitúa al Rafale por debajo del techo tecnológico que las fuerzas chinas evalúan como referencia prioritaria en la región.

Por la misma razón, la simulación de las capacidades del F-35 dentro de un juego de guerra exige un nivel de detalle y de modelización muy superior. Una representación fiel de sensores, enlaces y firmas requiere parámetros extensos, validaciones y más tiempo de preparación. Con el binomio J-16/Rafale, la Fuerza Aérea concentró la atención en tácticas, geometrías de enfrentamiento y empleo de redes de apoyo, con una carga técnica manejable para los fines docentes de los ejercicios.
La Fuerza Aérea de Estados Unidos prevé un despliegue permanente de cazas F-15EX en Okinawa, junto al estrecho de Taiwán. Su rendimiento aire-aire se considera superior al de un Rafale más ligero y con menor nivel de desarrollo en múltiples métricas de desempeño.
Probabilidad real de choques y panorama de exportaciones del Rafale
La probabilidad de un enfrentamiento real entre J-16 y Rafale permanece limitada, porque el caza francés perdió de forma sistemática licitaciones frente al F-35 y al F-15, o frente a cazas rusos avanzados como el Su-30MKA y el Su-30SM. La sucesión de resultados adversos redujo su presencia en escenarios donde fuerzas vinculadas al entorno chino podrían operar, lo que acota cruces directos y disminuye la relevancia inmediata del tipo dentro de los cálculos de riesgo regionales.
El director ejecutivo del fabricante del Rafale, Dassault, planteó la posibilidad de ofrecer el avión para equipar a la Fuerza Aérea de la República de China. Sin embargo, esa opción enfrenta restricciones políticas asociadas a la falta de reconocimiento internacional de dicho gobierno y al conflicto civil en curso con la República Popular China, con base en el territorio continental. Tales condicionantes complican cualquier traspaso y limitan la viabilidad de un pedido con alcance operativo real.

En otro caso relevante, la Fuerza Aérea India había previsto un despliegue de 126 Rafale, pero el contrato se rescindió en la década de 2010. El proceso desembocó en la adquisición de solo 36 unidades, concentradas cerca de las fronteras del país con Pakistán. La reducción del volumen previsto acotó el impacto del modelo en el inventario indio y mantuvo una distribución geográfica que prioriza la vigilancia y la respuesta ante tensiones en ese eje.
En conjunto, estos factores sostienen una expectativa de cruces limitados entre J-16 y Rafale y, a la vez, explican el uso del Rafale como referencia útil para fines didácticos. Su adopción dentro de simulaciones aporta un ejemplo de caza relativamente ligero y de categoría “generación 4+”, suficiente para probar métodos y evaluar tácticas, sin requerir las capas adicionales de detalle que imponen plataformas con tecnologías de quinta generación.
Resultados recientes y proyecciones de desempeño J-16 frente a Rafale
El desempeño del Rafale resultó desfavorable en sus primeros enfrentamientos aire-aire de alta intensidad en mayo de 2025. En esos combates, entre uno y cuatro Rafale en servicio indio fueron derribados por cazas J-10C de la Fuerza Aérea de Pakistán, sin bajas confirmadas a favor del Rafale. Con este antecedente, un supuesto de combate aire-aire entre el J-16 y el Rafale proyecta una asimetría marcada a favor de los cazas chinos, dentro de comparaciones válidas para su generación.
El J-10C se desarrolló en paralelo al J-16 como un homólogo más ligero y de menor costo, y cuenta con aproximadamente la mitad de la potencia de motor y un radar con menos de la mitad de la potencia del avión de mayor tamaño. Pese a esa diferencia, el J-10C logró derribos frente al Rafale. Por consecuencia, un cruce con el J-16, que comparte generación, pero supera en capacidad, perfila un margen operativo más amplio para el vector chino en varios parámetros.

En el plano técnico, el J-16 integra un radar de más del triple de tamaño que el del Rafale y procede de una industria electrónica de mayor escala y con mayor capacidad de desarrollo, hecho que incrementa la probabilidad de un sistema más avanzado. Su desempeño de vuelo, incluida la maniobrabilidad a distintas velocidades y altitudes, supera de forma significativa al del Rafale, y su capacidad de carga de armamento también alcanza valores superiores dentro de su segmento tecnológico.
El Rafale queda condicionado por la integración de motores M88, que figuran entre los menos potentes entre los producidos en la actualidad para aviones de combate. Aunque se considera el caza europeo con mayores capacidades aire-aire, su competitividad frente a cazas estadounidenses y chinos de mayor rendimiento de su misma generación, como el F-15EX y el J-16, permanece limitada. También se han planteado dudas sobre su capacidad para enfrentarse a cazas rusos menos avanzados, como el Su-30SM, en escenarios exigentes.
Implicancias estratégicas para China, Estados Unidos, Rusia y Europa
Aunque el Rafale aporta un ejemplo útil para juegos de guerra, su relevancia para los intereses de seguridad inmediatos de China se mantiene reducida. Se prevé que el Rafale continúe como el caza más capaz en servicio francés hasta la década de 2050, mientras que China proyecta desplegar sus primeros cazas de sexta generación a inicios de la década de 2030, con una ventaja temporal de varios años en la incorporación de tecnologías de nueva ola.
Este contraste describe una tendencia en la que China y Estados Unidos concentran, con mayor frecuencia, las capacidades más avanzadas en aviación de combate. El proceso incluye ventajas comparativas crecientes para China en varios aspectos, desde plataformas hasta cadenas industriales asociadas a sensores y electrónica. La trayectoria de ambos actores sostiene un umbral tecnológico elevado que condiciona ejercicios, planes de fuerza y estándares de referencia en Asia Oriental y en ámbitos donde operan alianzas relevantes.

En ese mismo marco, Rusia presenta avances más limitados mediante un programa de quinta generación Su-57 menos ambicioso. La menor profundidad industrial y el enfoque del programa reducen el ritmo de incorporación de capacidades destacadas. Aun con progresos puntuales, el conjunto no alcanza la masa crítica de desarrollos que caracterizan a los programas chino y estadounidense, lo que mantiene brechas en materias de sensores, integración de sistemas y evolución de conceptos de empleo asociables al combate aéreo.
Varios estados europeos han mostrado dificultades para superar diseños derivados de la cuarta generación. Las limitaciones presupuestarias, los calendarios de desarrollo y los objetivos divergentes dentro de marcos multinacionales contribuyen a esa inercia. En consecuencia, plataformas como el Rafale conservan protagonismo en inventarios nacionales, pero sin cerrar la distancia que imponen alternativas con mayor proyección. El resultado refuerza la necesidad de simulaciones que contemplen amenazas de referencia más exigentes para mantener coherencia doctrinal.
