Autoridades investigan un ataque deliberado contra Beth Israel, sin heridos, con un detenido y daños severos, mientras líderes judíos y civiles condenan el odio.
Cronología del ataque y primeros hallazgos de la investigación oficial
Imágenes de seguridad mostraron a un sospechoso enmascarado que roció un líquido a lo largo de la pared y el sofá del vestíbulo antes del inicio del fuego. El incendio comenzó después de las 3 a. m. del sábado en la Congregación Beth Israel, en Jackson. No hubo feligreses ni bomberos lesionados. Los bomberos hallaron llamas que salían por las ventanas y todas las puertas cerradas con llave, según el jefe de investigaciones Charles D. Felton Jr.
El incendio destruyó partes del edificio, incluidas la biblioteca y las oficinas administrativas, además de dos rollos de la Torá almacenados en la biblioteca. El santuario principal no sufrió daños y las Torás guardadas allí fueron retiradas después para su custodia. Una Torá rescatada del Holocausto, exhibida en una vitrina de vidrio, permaneció intacta. La sinagoga quedó inutilizable por un periodo que las autoridades describieron como previsible en ese momento.

Funcionarios locales y federales, incluidos agentes del FBI y de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, detuvieron a una persona para investigarla por incendio provocado en un hospital, donde se determinó la presencia de quemaduras que no pusieron en riesgo su vida, indicó Felton. El nombre del sospechoso no se divulgó el domingo. Un portavoz del FBI en Jackson señaló que colaboran con socios de las fuerzas del orden.
Aunque las autoridades no difundieron detalles sobre el sospechoso ni el motivo, dirigentes judíos afirmaron un crimen de odio. Jonathan Greenblatt, director ejecutivo de la Liga Antidifamación, señaló que no se trató de vandalismo al azar y que cualquier ataque contra una sinagoga alcanza a todos los judíos. El incendio provocado es un delito grave en Misisipi. Una calificación como crimen de odio podría agravar penas y abrir eventuales cargos federales.
Datos clave del ataque y del estado actual de la sinagoga
- Incendio iniciado después de las 3 a. m. del sábado; puertas cerradas con llave y llamas visibles desde el exterior.
- Daños severos en biblioteca y oficinas; dos rollos de la Torá destruidos; santuario principal intacto.
- Un detenido con quemaduras sin riesgo vital; participación del FBI y la ATF; nombre no divulgado el domingo.
- Líderes judíos califican crimen de odio; posibles agravantes estatales y eventuales cargos federales.
Respuesta de la comunidad y continuidad de los servicios religiosos

El presidente de la sinagoga, Zach Shemper, expresó su intención de continuar los servicios sin interrupciones en otra ubicación. Indicó que aún evalúan los daños al edificio y que informarán las direcciones. Varias iglesias ofrecieron sus edificios para el culto mientras avance la reconstrucción. “Somos un pueblo resiliente”, afirmó. Precisó además que las ubicaciones se determinarán conforme avance la planificación comunitaria.
El alcalde de Jackson, John Horhn, condenó con dureza el crimen. Afirmó que los actos de antisemitismo, racismo y odio religioso constituyen ataques contra la ciudad y que las autoridades los tratarán como actos de terror contra la seguridad de los residentes y la libertad de culto. Prometió apoyo a Beth Israel y a la comunidad judía, además de exigir responsabilidades a quienes busquen sembrar miedo y odio en la ciudad.
La Congregación Beth Israel es la única sinagoga de la ciudad de Jackson y se considera la mayor de unas catorce en todo Misisipi. El templo reformista se estableció en 1860 como el primero construido en el estado sureño de EE. UU., que hoy alberga a unos 3.000 judíos. Ese legado histórico refuerza el impacto del ataque descrito por autoridades y líderes comunitarios en sus declaraciones públicas.
La sinagoga ya enfrentó otros incendios y también amenazas de bomba, recordó Shemper. En 1967, miembros del Ku Klux Klan atacaron el templo y tomaron como objetivo a su rabino, Perry Nussbaum, por su labor de apoyo a los derechos civiles. Ese pasado de violencia añadió un contexto doloroso a la agresión actual y reforzó los llamados para no minimizar señales de intolerancia y extremismo.
Condenas nacionales y el contexto del aumento del antisemitismo actual

Líderes de derechos civiles también condenaron el incendio provocado. CJ Rhodes, destacado pastor baptista negro de Jackson, afirmó en una publicación de Facebook que los ataques contra casas de culto, cualquiera sea su causa, golpean el corazón de la vida moral compartida. Ese recordatorio subrayó la preocupación extendida por el clima de intolerancia y la necesidad de solidaridad frente a actos de odio contra comunidades de fe locales.
El antisemitismo aumentó en todo el mundo desde la masacre de Hamás del 7 de octubre de 2023 en Israel, y las sinagogas de Estados Unidos recibieron más amenazas de bomba, vandalismo y otros ataques. En 2018, un hombre armado mató a once personas e hirió a otras seis en la sinagoga Tree of Life de Pittsburgh durante servicios de Shabat, un caso que se convirtió en referencia trágica para la seguridad comunitaria.
Amy Spitalnick, directora ejecutiva de The Jewish Council for Public Affairs, describió el ataque como horroroso y lo vinculó con un aumento drástico del odio y la violencia contra comunidades e instituciones judías en todo el mundo, lo que agrava el miedo y la vulnerabilidad. Señaló que todos los líderes deben alzar la voz, solidarizarse de forma significativa y construir coaliciones con enfoques integrales para contrarrestar odio, violencia y extremismo donde existan.
Jim Berk, director ejecutivo del Centro Simon Wiesenthal, calificó el ataque como una agresión contra ese legado histórico y una prueba sobre la vigencia de sus lecciones. Recordó que líderes e instituciones judías no se quedaron al margen durante el Movimiento por los Derechos Civiles; marcharon, alzaron la voz y se solidarizaron con los afroamericanos contra la segregación, el racismo y el terror. Su memoria actúa como advertencia para no perder de vista la historia.
Solidaridad interreligiosa y apoyo institucional en el sur del país
Miembros del Goldring/Woldenberg Institute of Southern Jewish Life, una organización que sirve a comunidades judías en trece estados del sur y que tenía su sede en el edificio de Beth Israel, agradecieron a vecinos y a grupos cristianos e interreligiosos por sus ofrecimientos de apoyo. La institución resaltó en su página de Facebook la rapidez de la solidaridad expresada a lo largo del día mediante mensajes y contactos directos.
La organización destacó que, como la única sinagoga de Jackson, Beth Israel constituye una institución querida, y que la fraternidad de los vecinos y de la comunidad ampliada permitirá salir adelante. Ese mensaje subrayó la centralidad del templo para la vida judía local y reforzó el tono de unidad que dominaron las reacciones tras el ataque y durante las primeras horas de recuperación logística.
Líderes comunitarios locales y organizaciones judías expresaron indignación por el incendio y lo definieron como un ataque deliberado contra la comunidad judía. “Un ataque contra cualquier sinagoga es un ataque contra todos los judíos. No guardaremos silencio”, afirmó Jonathan Greenblatt, director ejecutivo de la Liga Antidifamación. Esas declaraciones enmarcaron el hecho como crimen de odio mientras avanzaba la investigación oficial.
La sinagoga realizó un llamado a donaciones en su sitio web y señaló que ya recibió un apoyo enorme de la comunidad. Ese respaldo financiero y humano busca sostener la continuidad de los servicios y la recuperación del edificio, mientras la congregación organiza sedes temporales para el culto y otras actividades. Los anuncios oficiales definirán espacios de acuerdo con la disponibilidad que ofrecieron instituciones vecinas.
