Israel degradó el mando iraní y neutralizó los S-300; ejecutó más de 1400 salidas sin pérdidas de aeronaves tripuladas en doce días.
Inicio de la ofensiva aérea y degradación del mando y control iraní
Israel inició una operación aérea contra Irán el 13 de junio de 2025. Bajo el nombre Guerra de los Doce Días, la Fuerza Aérea Israelí ejecutó más de 1400 salidas para degradar capacidades estratégicas iraníes. Aviones F-35 destruyeron sistemas de defensa antiaérea de fabricación rusa, incluidas baterías S-300. La interferencia efectiva de las defensas en el oeste de Irán cayó desde las primeras horas. Israel no registró pérdidas de aeronaves tripuladas durante la campaña.
El mandato de la operación, denominado León Naciente, se activó tras inteligencia que señaló preparativos iraníes para lanzar entre 700 y 1000 misiles balísticos y acelerar un dispositivo nuclear probado. En los primeros minutos del 13 de junio, aeronaves israelíes eliminaron cerca de treinta altos mandos, entre ellos Hossein Salami y Mohammad Bagheri, además de científicos como Fereydoon Abbasi. Misiles Spike adaptados, controlados a distancia por agentes infiltrados, permitieron golpear objetivos desde posiciones dentro de Irán.
Irán respondió la noche del 13 de junio con la Operación Promesa Honesta 3 mediante misiles y drones. Los ataques iniciales se limitaron a unos 100 drones, con un retraso de 18 horas respecto a lo previsto. Durante la guerra se registró un promedio diario de 48 misiles y 93 drones. La reducción se atribuyó a radares de alerta temprana destruidos y a la eliminación de mandos de defensa antiaérea como el general Daoud Shihyan.

Las defensas iraníes incluyeron unidades S-300 ya destruidas en octubre de 2024 y sistemas locales como Khordad-15, Bavar-373 y Sevom Khordad. En conjunto mostraron integración deficiente y brechas entre redes de sensores y unidades de tiro. Ante la falta de respuestas efectivas, las fuerzas recurrieron a artillería antiaérea. Solo se registró el derribo de un dron israelí y, de forma posible, el de un misil de crucero estadounidense, sin intercepciones regionales en Siria e Irak.
Cifras clave de la campaña y efectos operativos
- Guerra de los Doce Días: 13–24 de junio de 2025; operación León Naciente.
- Más de 1400 salidas; 3709 bombas contra 2879 objetivos, con 120 lanzadores.
- 293 de 480 lanzadores destruidos; 198 inutilizados; 95 bloqueados en túneles.
- Promedio durante la guerra: 48 misiles y 93 drones iraníes por día.
- B-2 lanzaron 12 GBU-57 y un submarino disparó más de 30 Tomahawk.
F-35 como punta de lanza y neutralización de defensas S-300 iraníes
Los F-35, en servicio con carga externa de municiones desde marzo de 2025, encabezaron todos los grupos de ataque y resultaron esenciales para penetrar el espacio aéreo iraní. Detectaron y transmitieron datos en tiempo real sobre defensas, incluidos radares y lanzadores en modo de supervivencia o con seguimiento óptico. A partir de esa información, guiaron a F-15 y F-16 y sincronizaron ataques sin activar radares propios, con menos probabilidades de detección por parte de las defensas.
La Fuerza Aérea Israelí lanzó 3709 bombas contra 2879 objetivos, incluidos 120 lanzadores de misiles y múltiples emplazamientos superficie-aire entre la frontera con Irak y Teherán. La mayoría de esos sistemas dejó de operar hacia la mitad de la guerra, lo que permitió a Israel sostener corredores aéreos para reabastecimiento sobre Siria. Esa superioridad derivó de inteligencia previa, de la degradación del mando y del empleo coordinado de plataformas con baja observabilidad.

Israel destruyó 293 de los 480 lanzadores de misiles iraníes; 198 quedaron inutilizados y 95 permanecieron bloqueados en túneles subterráneos. Drones israelíes con misiones de caza de hasta quince horas aportaron aproximadamente doscientos impactos contra esos objetivos, con cobertura persistente sobre ejes de lanzamiento. Esa combinación redujo la disponibilidad de plataformas, interrumpió ritmos de fuego y forzó traslados, con pérdida de inventario y deterioro logístico en áreas críticas iraníes prioritarias.
El programa nuclear iraní sufrió daños significativos en Natanz, Fordo e Isfahán. Israel destruyó el complejo de enriquecimiento en Natanz, causó daños severos en Fordo y destruyó por completo sitios de conversión y metalurgia en Isfahán, además de eliminar a todos los científicos principales salvo uno. Irán conservó cerca de 400 kilogramos de uranio al 60 por ciento, pero la pérdida de instalaciones y personal retrasó la reconstitución entre uno y dos años.
Intervención de Estados Unidos y alto el fuego tras bombardeos B-2
Estados Unidos se incorporó al conflicto el 22 de junio de 2025 con la Operación Martillo de Medianoche. Bombarderos B-2 lanzaron doce bombas antibúnker GBU-57 contra sitios nucleares y recibieron apoyo de más de treinta misiles Tomahawk disparados desde un submarino. F-35 israelíes despejaron rutas de ingreso y entregaron evaluaciones de daños. La integración de Israel en el Comando Central desde 2021 favoreció una tasa de intercepción del 85 por ciento mediante THAAD y SM-3.
Irán respondió con un ataque contra la base estadounidense de Al-Udeid, en Qatar, y el presidente Donald Trump anunció un alto el fuego el 24 de junio. Durante la guerra, medios estatales iraníes informaron del derribo de dos F-35 cerca de Tabriz. Peyman Jabali, director de la radiodifusión estatal, admitió después que los reportes eran falsos y procedían de fuentes no confiables, con afectación directa a la credibilidad de la entidad.

La red de defensa antiaérea iraní mostró vulnerabilidades en el territorio nacional y en aliados regionales. En Siria, ataques israelíes desde 2013 destruyeron gran parte de las defensas, incluidos sistemas Pantsir-S1 y Buk-M2, y el colapso del régimen de Bashar al-Asad en diciembre de 2024 permitió eliminar remanentes. En Líbano, la ofensiva de otoño de 2024 neutralizó capacidades de Hezbolá; en Irak, adquisiciones como Pantsir-S1 o KM-SAM no evitaron sobrevuelos.
Israel registró 532 misiles; 36 impactaron zonas pobladas, 13 bases o infraestructura y 273 fueron interceptados. De 1084 drones iraníes, 473 cayeron por acción israelí y 160 por la coalición; solo dos alcanzaron Israel y el resto se estrelló. Israel no perdió aeronaves tripuladas y perdió diez drones, ocho por misiles superficie-aire y dos por fallos de comunicación. Tras la guerra, Irán inició reconstrucción con importaciones chinas y recuperación entre uno y dos años.
Tácticas de engaño, flota F-35 y sostenimiento de operaciones profundas
Las tácticas de engaño sostuvieron la acción aérea israelí. Maniobras nocturnas durante dos semanas previas indujeron a Irán a tratar esos movimientos como rutina y redujeron la expectativa de un ataque inmediato. Los F-35 promediaron horas de vuelo por unidad que pasaron de 440 a 2250 desde octubre de 2023. Israel opera 44 aparatos, prevé sumar cinco en dos o tres años y los empleó por primera vez en combate en mayo de 2018.
En consecuencia, la guerra mostró una capacidad sostenida de Israel para operar en entornos con defensas activas sin pérdidas de aeronaves tripuladas. La combinación de baja observabilidad, coordinación multiplataforma e inteligencia previa permitió penetraciones profundas, apertura de corredores de reabastecimiento sobre Siria y presión continua sobre radares y lanzadores. Mientras tanto, Irán acumuló retrocesos y perdió impulso en ámbitos considerados prioritarios por su liderazgo militar y tecnológico durante el periodo bélico.

Funcionarios iraníes admitieron daños y sustitución por sistemas almacenados; el sistema general quedó por debajo de requisitos de coordinación frente a aeronaves de baja observabilidad. Informes mencionaron efectos en el ánimo del liderazgo, incluido Alí Jamenei con un episodio depresivo, que influyó en la aceptación del alto el fuego. En conjunto, la Guerra de los Doce Días modificó la distribución regional de capacidades militares y de disuasión, según ese relato.
El expresidente Hassan Rouhani reconoció que la falta de disuasión efectiva permitió incursiones adversarias en el espacio aéreo iraní. Ese reconocimiento coincidió con intentos previos de refuerzo regional mediante acuerdos para suministro de radares y repuestos en Siria e Irak, que no impidieron sobrevuelos israelíes. El balance dejó redes con brechas evidentes entre sensores y unidades de tiro y una necesidad de reconstitución bajo presión a corto plazo operativa urgente.
