Un caza J-11 chino realizó una aproximación peligrosa a un bombardero B-52 estadounidense durante una misión nocturna en espacio aéreo del mar de China Meridional.
J-11 ejecuta maniobra nocturna a tres metros de un B-52 estadounidense
El 24 de octubre de 2023, en el mar de China Meridional, un caza J-11 de la Fuerza Aérea china se aproximó a distancia crítica a un bombardero B-52 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos durante una operación rutinaria. El piloto chino voló por debajo y delante del B-52 a unos tres metros, en condiciones de visibilidad limitada. El Mando Indo-Pacífico de Estados Unidos registró el suceso y lo describió como inseguro y no profesional.
El B-52 cumplía una misión estándar en espacio aéreo internacional cuando el J-11 se acercó con velocidad excesiva y cruzó por delante del morro del bombardero. Esa trayectoria creó turbulencias que pusieron en riesgo la estabilidad del avión mayor. El encuentro ocurrió de noche, con visibilidad reducida, lo que elevó la probabilidad de error. Las autoridades estadounidenses calificaron la intercepción como insegura y contraria a normas internacionales de seguridad aérea.
Según el comunicado del Mando Indo-Pacífico, el piloto chino mostró una pericia deficiente al cerrar la distancia a menos de tres metros en una aproximación frontal. Esa conducta vulneró normas internacionales de seguridad aérea incluidas en acuerdos multilaterales. El B-52 mantuvo su trayectoria y registró el evento con sus sistemas, de acuerdo con procedimientos de misión. La descripción oficial resaltó el carácter innecesario del riesgo y la falta de profesionalismo durante la intercepción.

El encuentro se inscribió en un espacio internacional con reclamos superpuestos y patrullas regulares. Estados Unidos mantiene presencia militar para garantizar la libertad de navegación, con vuelos de bombarderos B-52 desde bases en Guam o Diego García. Estas misiones forman parte de una estrategia de disuasión en el Indo-Pacífico. La región concentra vigilancia y respuestas continuas ante la actividad militar y comercial, lo que genera contactos cercanos entre aeronaves de ambos países.
Datos clave del incidente y antecedentes verificados
- Fecha: 24 de octubre de 2023; distancia estimada: unos tres metros; encuentro nocturno en espacio internacional.
- El B-52 cumplía misión rutinaria; el J-11 cruzó por delante y generó turbulencias peligrosas.
- Mando Indo-Pacífico citó el Memorando de 2014 y normas de seguridad aérea.
- Desde 2021: más de 180 intercepciones chinas; 15 catalogadas de alto riesgo.
- Antecedentes: mayo de 2023 (J-16 frente a RC-135) y diciembre de 2022 (J-11 a menos de seis metros).
Disputa en el mar de China Meridional y la estrategia de disuasión estadounidense
El mar de China Meridional cubre más de tres millones de kilómetros cuadrados y sirve como vía esencial del comercio global, con un volumen anual que supera los cinco billones de dólares. China reclama soberanía sobre gran parte de esa área con base en la línea de nueve trazos, que abarca islas como Paracel y Spratly. Vietnam, Filipinas y Malasia también mantienen reclamos, lo que sostiene una tensión constante sobre aguas, rutas y recursos estratégicos.
Estados Unidos mantiene presencia militar para garantizar la libertad de navegación en esa zona. Su postura incluye vuelos de bombarderos B-52 desde Guam o Diego García y despliegues regulares que buscan disuasión en el Indo-Pacífico. La Fuerza Aérea estadounidense mantiene activos para monitorear actividades y para apoyar a aliados regionales. En este marco, la seguridad de los encuentros aéreos resulta crítica para prevenir accidentes y evitar escaladas que afecten el equilibrio regional.

En ese contexto, el B-52 volaba a una altitud operativa estándar cuando el J-11 se aproximó con velocidad excesiva y cruzó por delante del morro. La estela del caza causó turbulencias peligrosas para un bombardero de gran envergadura. El Mando Indo-Pacífico afirmó que la maniobra contravino normas internacionales de seguridad aérea previstas en el Convenio sobre Aviación Civil Internacional y en compromisos bilaterales orientados a limitar riesgos operativos graves para tripulaciones.
El ministerio de Defensa Nacional de China afirmó que el B-52 realizaba actividades de reconocimiento cerca de su territorio y que la intercepción respondió a una medida defensiva legítima. Portavoces chinos sostuvieron que tales vuelos equivalen a provocaciones y que sus pilotos actúan con profesionalismo para resguardar la soberanía nacional. El intercambio de declaraciones reprodujo patrones habituales en la región y mantuvo la tensión diplomática. El episodio reforzó posturas opuestas sobre seguridad aérea.
Capacidades de los aviones y el riesgo por estela a muy corta distancia
El J-11, producido por la Corporación de la Industria de Aviación de Shenyang, deriva del Su-27 adquirido por China en la década de 1990 y fabricado después bajo licencia. Tiene un peso en vacío cercano a diecisiete toneladas, emplea motores AL-31F de origen ruso y alcanza velocidades máximas de hasta Mach 2,35. Su radio de acción ronda mil quinientos kilómetros, con prestaciones adecuadas para misiones de intercepción sobre áreas costeras y marítimas.
Su armamento integra misiles aire-aire PL-12 y PL-8, con apoyo de radares de pulso Doppler que permiten detección a más de cien kilómetros. La Fuerza Aérea china opera más de trescientas unidades, desplegadas en bases costeras como las de la provincia de Guangdong. Desde esas ubicaciones, los escuadrones realizan patrullas regulares sobre el mar de China Meridional y sostienen intercepciones operativas frente a aeronaves extranjeras que vuelan en las cercanías.

El B-52 Stratofortress, en servicio desde 1955, mide cuarenta y ocho metros de longitud y puede transportar hasta treinta y una toneladas de carga útil. Usa ocho motores Pratt & Whitney TF33, vuela a velocidades subsónicas cercanas a mil kilómetros por hora y alcanza alcance intercontinental con reabastecimiento en vuelo. La Fuerza Aérea de Estados Unidos mantiene alrededor de setenta y seis unidades activas en bases como Barksdale y Minot, con empleo en misiones de vigilancia.
Desde la perspectiva técnica, la aproximación creó riesgo por estela, con turbulencias capaces de desestabilizar a un bombardero de mayor envergadura. Las intercepciones seguras requieren distancias mínimas cercanas a ciento cincuenta metros y coordinación de velocidades. La noche redujo la percepción de profundidad. El B-52 registró el evento sin modificar su rumbo. La Fuerza Aérea china afirma presencia con estas intercepciones, con un aumento cercano al ochenta por ciento entre 2021 y 2023 en mares adyacentes.
Posturas oficiales, antecedentes y marco diplomático de seguridad
Las autoridades estadounidenses difundieron imágenes del encuentro captadas con el pod de puntería Sniper del B-52. Un video de treinta y ocho segundos mostró al J-11 aproximarse desde atrás, acelerar y cruzar por delante a muy poca distancia. El Mando Indo-Pacífico sostuvo que la acción violó el Memorando de Entendimiento de 2014 sobre seguridad en encuentros aéreos. China replicó que la intercepción tuvo carácter defensivo por actividades de reconocimiento cercanas a su territorio.
El Pentágono documentó más de ciento ochenta intercepciones chinas a aeronaves aliadas desde 2021, con quince episodios catalogados como coercitivos o de alto riesgo. Entre los antecedentes, en mayo de 2023 un J-16 obligó a un RC-135 estadounidense a atravesar turbulencias, y en diciembre de 2022 un J-11 se acercó a menos de seis metros de otro RC-135. Estos casos ilustraron un patrón sostenido de presión aérea en la región.

El panorama estratégico incluye instalaciones militares levantadas por China en atolones artificiales, con pistas y sistemas antiaéreos. En 2016, la Corte Permanente de Arbitraje invalidó sus reclamos históricos. Estados Unidos, aliado de Filipinas por un tratado de defensa mutua de 1951, ejecuta operaciones de libertad de navegación para cuestionar esas construcciones. En noviembre de 2023, se retomaron comunicaciones militares tras una cumbre bilateral, aunque la frecuencia de encuentros peligrosos siguió alta en la región.
El episodio generó notas de protesta. El Departamento de Estado de Estados Unidos calificó la acción como irresponsable, mientras el Ministerio de Asuntos Exteriores chino afirmó apego al derecho internacional. La Organización de Aviación Civil Internacional instó a respetar normas, con recuerdo del choque de 2001 entre un EP-3 estadounidense y un J-8 chino, que causó la muerte del piloto chino. Desde entonces existen líneas directas, aunque su uso ha sido intermitente.
