Las FDI mantienen alerta por protestas en Irán, amenazas de Teherán e intervención de EE. UU., mientras Trump anuncia aranceles y medidas contra República Islámica.
Israel sostiene alerta militar ante protestas y avisos de EE. UU.
Las Fuerzas de Defensa de Israel informaron el lunes que el ejército conserva un estado de alerta ante posibles “escenarios sorpresa”. La oleada de protestas contra el gobierno iraní elevó la tensión regional y, después de denuncias sobre manifestantes muertos, Estados Unidos lanzó advertencias sobre una intervención. Israel asumió ese contexto y sostuvo medidas de vigilancia en varios frentes. El clima de riesgo creció con cada reporte desde Irán y con cada declaración de Washington.
Teherán avisó de represalias contra Israel y contra bases militares estadounidenses si Washington ordena un ataque. La República Islámica afronta su mayor ciclo de protestas desde 2022. En días recientes, el presidente estadounidense Donald Trump reiteró amenazas de intervenir tras reportes sobre más víctimas de la represión. La combinación de advertencias y disturbios multiplicó los escenarios de riesgo y empujó a Israel a mantener recursos en alerta y a revisar su postura de defensa.
Organizaciones de derechos humanos sitúan el saldo en 648 muertos y alertan de un total muy superior. Un apagón de internet rige desde el jueves; el bloqueo impide medir el derramamiento de sangre denunciado. Tres personas en el país dijeron que Starlink de Elon Musk da acceso a algunos iraníes. La ausencia de datos verificables complica toda evaluación oficial, según admiten fuentes israelíes, que prefieren limitar mensajes mientras crece la ansiedad de la población.

El general de brigada Effie Defrin, portavoz de las FDI, pidió a la población no dar pábulo a rumores sobre lo que ocurre en Irán. En una publicación en X, remarcó: “Las protestas en Irán son un asunto interno”. Defrin sostuvo que el ejército difundirá solo información verificada y que no elevará la ansiedad con versiones sin base. El mensaje buscó ordenar el flujo informativo y preservar la credibilidad del mando frente a un entorno volátil.
Datos clave sobre la tensión regional y medidas anunciadas
- 648 muertos según organizaciones de derechos humanos, con advertencia sobre un total mayor.
- Apagón de internet desde el jueves impide medir el alcance de la represión denunciada.
- Trump anunció un arancel del 25% a países con negocios con Irán.
- TravelGov aconsejó salir por tierra hacia Armenia o Turquía ante riesgos de detención.
- Las protestas comenzaron el 28 de diciembre tras el desplome del rial a más de 1,4 millones por dólar.
Mensajes de las FDI y control informativo frente a rumores regionales
Defrin señaló que las FDI se mantienen preparadas en defensa y que realizan revisiones periódicas de la situación. También afirmó que el mando emitirá comunicados después de cualquier cambio relevante, sin detallar plazos. Las autoridades militares dijeron que el seguimiento abarca varios frentes y niveles de mando en Israel. La postura oficial pretende disuadir amenazas sin escalar la guerra y sostener la coordinación interna con otros organismos de seguridad y decisión política.
En junio, Israel sostuvo una guerra de 12 días con Irán. El choque comenzó tras un ataque amplio contra jefes militares iraníes, científicos nucleares, centros de enriquecimiento de uranio y el programa de misiles balísticos. Jerusalén afirmó que la operación frenó el plan iraní de destruir al Estado judío. Ese antecedente pesa en la evaluación actual y alimenta la posibilidad de otro ciclo bélico si nuevos ataques o represalias abren un frente directo.

Irán rechaza de forma constante la acusación de buscar armas nucleares. Aun así, elevó el enriquecimiento de uranio a niveles sin uso civil, bloqueó verificaciones de inspectores internacionales y amplió su capacidad de misiles balísticos. Israel sostuvo que Teherán adoptó pasos recientes hacia la militarización. Los hechos técnicos y las inspecciones interrumpidas complican toda salida diplomática, mientras los actores regionales calibran costos y beneficios de un choque con consecuencias imprevisibles.
La emisora pública Kan afirmó que Israel da por hecho que el presidente estadounidense Donald Trump ejecutará su amenaza de atacar. Ese cálculo, según el informe, abriría paso a otra guerra entre Israel e Irán. La evaluación israelí circula y, con ella, crece la presión diplomática y militar en la región. La percepción de inminencia influye sobre la preparación de defensas, la comunicación oficial y el margen de maniobra para evitar una escalada mayor.
Reuniones en Jerusalén y opciones de Washington abren escenarios
El Canal 12 informó que el exministro de Asuntos Estratégicos Ron Dermer acudió el domingo, por convocatoria del primer ministro Benjamin Netanyahu, a una reunión con ministros de alto nivel y responsables de seguridad. El encuentro coincidió con el examen estadounidense de opciones de acción contra Irán. La presencia de Dermer reflejó su peso en decisiones potencialmente fatales en Washington y su vínculo directo con la administración Trump.
Confidente de larga data de Netanyahu, Dermer dejó su cargo en noviembre. Antes, dirigió el vínculo con la administración Trump, función que lo colocó como interlocutor clave ante cualquier giro sobre el expediente iraní. Su participación alimentó especulaciones dentro del gabinete y del aparato de seguridad. La reunión delineó escenarios y supuestos, con miradas diversas sobre tiempos, riesgos y consecuencias de un ataque, de una disuasión reforzada o de una pausa táctica.

El mismo reporte citó a una fuente israelí sin identificar. Esa voz advirtió que la oferta iraní de dialogar con Estados Unidos constituye una trampa con el objetivo de aplazar ataques estadounidenses contra la República Islámica. El aviso apareció en plena discusión interna sobre el siguiente paso de Washington. La advertencia buscó cerrar la puerta a demoras que, según esa visión, facilitarían una reorganización iraní y debilitarían la amenaza disuasiva.
En su nueva presión sobre Teherán, Donald Trump anunció el lunes: “con efecto inmediato, cualquier país que haga negocios con la República Islámica de Irán pagará un arancel del 25 por ciento sobre cualquier y todo negocio que se realice con los Estados Unidos de América”, según su publicación en Truth Social. La Casa Blanca evitó comentarios adicionales sobre el anuncio. Entre los socios con comercio con Teherán figuran Brasil, China, Rusia, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos.
Aranceles de Trump y exigencias a Irán elevan la presión regional
Tras ese anuncio, el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, mediador habitual, visitó Irán el fin de semana. Persiste la falta de claridad sobre posibles concesiones de Teherán. Trump fijó exigencias estrictas sobre el programa nuclear y el arsenal de misiles balísticos, que Irán define como base de su defensa. La agenda regional quedó marcada por sanciones, advertencias y contactos diplomáticos sin resultados verificables en el corto plazo.
Trump evitó aludir de forma explícita a un cambio de régimen, pero mantuvo la amenaza de fuerza militar si Irán mata a manifestantes. Informes recientes sostuvieron que esa muerte ya ocurrió durante la represión. La Casa Blanca no amplió su postura y dejó el mensaje en manos del presidente. El conjunto de señales alimentó la incertidumbre sobre el umbral que activaría una ofensiva y sobre el espacio para una salida política.

El domingo, Trump afirmó que el liderazgo iraní contactó con Estados Unidos durante el fin de semana y mostró interés en retomar negociaciones nucleares. El presidente dijo que aceptaría la oferta, aunque insinuó un ataque previo. La declaración reforzó la incertidumbre en torno al siguiente movimiento estadounidense. La doble vía de amenaza y diálogo definió el tono de las horas previas a nuevas consultas en la Casa Blanca.
Trump tiene prevista para el martes una consulta de seguridad con informes sobre posibles medidas contra Irán. Según versiones difundidas, el mandatario se inclina por un ataque militar. También dejó abierta una salida diplomática, pero no detalló condiciones. Los asesores prepararon escenarios con distintas escalas y objetivos para calibrar costos y resultados, mientras agencias civiles y militares alinean recursos útiles ante cualquier decisión presidencial.
Advertencias internas en Irán y origen económico de las protestas
El presidente expresó respaldo a los manifestantes y prometió que la ayuda ya va en camino, sin precisar detalles. El Pentágono presentó opciones de ataques militares, ciberataques y medidas psicológicas para apoyar a los protestantes, según CBS News y dos funcionarios. Esos funcionarios señalaron que no existe una decisión final. La combinación de instrumentos aumentó el abanico de presiones posibles y abrió dudas sobre su eficacia real dentro de Irán.
Asuntos Consulares del Departamento de Estado destacó el aumento de las protestas y aconsejó a estadounidenses en Irán una salida por tierra hacia Armenia o Turquía. En la cuenta TravelGov en X, el organismo avisó: “Los ciudadanos estadounidenses corren un riesgo significativo de interrogatorio, arresto y detención en Irán”. El aviso subrayó peligros inmediatos y reforzó la urgencia de abandonar zonas de protesta y de evitar desplazamientos innecesarios.

El lunes, el canciller iraní Abbas Araghchi habló ante diplomáticos en Teherán y aseguró que la situación quedó bajo control total. En su discurso responsabilizó a Israel y a Estados Unidos de la violencia sin presentar pruebas. Al Jazeera difundió la intervención en directo desde Teherán pese al corte de internet. Después, el canciller afirmó que Irán estaba abierto a la diplomacia en medio de contactos discretos.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmail Baghaei, declaró que el canal con Estados Unidos permanece abierto. A su juicio, las conversaciones deben basarse en la aceptación de intereses y preocupaciones mutuos, no en una negociación unilateral y sustentada en la imposición. No ofreció detalles sobre plazos ni formatos. La declaración apuntó a mantener un hilo activo con Washington pese a amenazas cruzadas y a requisitos estrictos.
Señales de Washington y réplicas de Teherán, control interno en Irán
La policía iraní remitió un mensaje de texto a la población con una advertencia y una recomendación dirigida a las familias. Otro texto, atribuido al brazo de inteligencia de la Guardia Revolucionaria paramilitar, lanzó un aviso directo para desalentar la participación en las manifestaciones durante la noche. Las autoridades invocaron peligros de infiltración armada y un compromiso de respuesta severa frente a cualquier foco de disturbio.

El mensaje citado dijo: “Dada la presencia de grupos terroristas e individuos armados en algunas concentraciones anoche y sus planes para causar muertes, y la firme decisión de no tolerar ningún apaciguamiento y de actuar con decisión contra los alborotadores, se aconseja encarecidamente a las familias que cuiden de sus jóvenes y adolescentes”. La advertencia buscó frenar la asistencia nocturna y cerrar espacios de protesta.
Las protestas arrancaron el 28 de diciembre tras el desplome del rial, con una cotización superior a 1,4 millones por dólar. La economía iraní sufre el ahogo de sanciones internacionales, en parte vinculadas a su programa nuclear. La movilización creció y derivó en llamados a derribar la teocracia. La secuencia económica y política elevó la presión en calles y despachos, y acercó el riesgo de choques directos con actores externos.
El panorama regional quedó definido por una alerta militar vigente en Israel, amenazas de Teherán y advertencias de Washington. Las comunicaciones oficiales evitaron detalles operativos y privilegiaron mensajes de disciplina y prudencia. La falta de datos verificables desde Irán, junto con un debate interno intenso en Tel Aviv y en Washington, reforzó la incertidumbre sobre el próximo paso y sobre el costo real de cualquier decisión.
