El Mossad informó a Estados Unidos de que al menos 5.000 personas murieron durante las protestas en Irán, según un funcionario estadounidense citado por el Canal 12 de Israel el 13 de enero de 2026. El informe añadió que la administración “está conmocionada” por la magnitud de la matanza.
La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos señaló el 13 de enero que, según fuentes en Irán, la represión dejó “centenares” de muertos y manifestó inquietud por la pena de muerte contra detenidos. Un funcionario iraní citado elevó la cifra a “en torno a 2.000”.
La Agencia de Activistas de Derechos Humanos, HRANA, informó el 13 de enero de 2.003 víctimas mortales, con 1.850 manifestantes y 135 personas afines al gobierno, además de nueve menores, y situó las detenciones por encima de 16.700. Associated Press difundió los datos al señalar la falta de cifras de Teherán.
El ciclo de protestas arrancó a finales de diciembre de 2025, se propagó por el país y derivó en consignas contra la cúpula estatal. Las autoridades bloquearon internet y mensajería; el 13 de enero permitieron llamadas. Testimonios citaron refuerzos de seguridad y daños en edificios públicos y bancos.
Medios israelíes publicaron evaluaciones adicionales. El canal N12 informó el 12 de enero que la estimación de inteligencia situaba a los manifestantes muertos por encima de 1.000. Ese día, Yedioth Ahronoth, en Ynet, citó a Irán International para afirmar que autoridades admitían en privado cerca de 2.000 muertos.
El 13 de enero, la oficina del Alto Comisionado de la ONU reiteró que su cifra confirmada era de “centenares”, mientras HRANA y otros colectivos sostuvieron recuentos superiores. En paralelo, se registraron cortes selectivos de comunicaciones en varias zonas, nuevas concentraciones y despliegues adicionales de fuerzas de seguridad.
