Médicos iraníes aseguraron que las fuerzas de seguridad disparan de forma intencional a la cabeza de los manifestantes con el objetivo de provocar daños permanentes. Los facultativos basaron sus afirmaciones en las lesiones observadas en cientos de pacientes atendidos tras las protestas registradas en distintas ciudades del país.
El diario The Guardian informó que un oftalmólogo de un hospital de Teherán documentó más de 400 lesiones oculares provocadas por disparos. El especialista recopiló los datos a partir de pacientes ingresados por heridas graves, muchas de ellas irreversibles, que afectaron directamente a la visión y al rostro.
El medio británico señaló que recibió tres mensajes de médicos que describieron hospitales saturados por manifestantes heridos de bala. Según esos testimonios, la mayoría de las lesiones se concentraron en ojos y cabeza, lo que incrementó la gravedad de los casos y la presión sobre el personal sanitario.
De acuerdo con el informe, las fuerzas de seguridad emplearon escopetas para disparar perdigones metálicos contra los manifestantes y también utilizaron fusiles con munición de mayor letalidad. Los médicos afirmaron que ese armamento se usó de manera sistemática durante la represión de las protestas.
“[Las fuerzas de seguridad] están disparando deliberadamente a la cabeza y a los ojos. Quieren dañar la cabeza y los ojos para que ya no puedan ver, lo mismo que hicieron en [2022]”, declaró uno de los médicos, al aludir a las protestas antigubernamentales registradas ese año.

El médico indicó que numerosos heridos requirieron la extirpación de los ojos y quedaron ciegos como consecuencia directa de los disparos. Las intervenciones quirúrgicas se multiplicaron en pocos días, mientras aumentaba el número de pacientes con daños irreversibles en ambos ojos.
“Los ojos fueron alcanzados por perdigones de caza, y fue deliberado; están disparando para matar”, afirmó el facultativo. La declaración subrayó la intencionalidad de los disparos y el carácter letal de las tácticas utilizadas por las fuerzas de seguridad durante las manifestaciones.
Las protestas en Irán comenzaron a finales de diciembre tras el agravamiento de la crisis económica. Con el paso de los días, las movilizaciones incorporaron demandas explícitas de caída del régimen y se extendieron a numerosas ciudades, con una respuesta cada vez más violenta por parte de las autoridades.
El médico describió una oleada constante de heridos que se aumentó tras el corte del acceso a internet aplicado por Irán el jueves anterior. Esa situación dejó a los hospitales con un aspecto “como una zona de guerra”, según relató al medio británico.
“Es como en las películas de guerra, donde se ve a los soldados heridos recibiendo tratamiento en campo abierto”, dijo. “No tenemos sangre, no tenemos suficientes suministros médicos”. El testimonio reflejó la escasez de recursos básicos en los centros de salud.

Según el mismo médico, las fuerzas de seguridad entraron en ocasiones en los hospitales para detener a manifestantes heridos. Esa práctica generó temor entre los pacientes y obligó a algunos profesionales a buscar formas alternativas de prestar atención médica.
Otro médico explicó que atendía a manifestantes heridos en el exterior, dentro de los terrenos del hospital, pese a las temperaturas bajo cero. La falta de espacio en las salas obligó a improvisar zonas de atención en condiciones extremadamente precarias.
El Centro Abdorrahman Boroumand para los Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, acusó a las autoridades iraníes de intentar intimidar a los manifestantes mediante lesiones mutilantes en la cara y los genitales. La organización denunció una estrategia orientada a infundir terror.
“Las pruebas demuestran que incluso cuando utiliza armas “menos letales”, la República Islámica apunta deliberadamente a órganos vitales, transformando estas herramientas en instrumentos de mutilación sistemática y discapacidad permanente para aterrorizar a los manifestantes”, afirmó un portavoz citado por The Guardian.
Los médicos que contactaron con el periódico manifestaron que la cifra oficial de muertos, situada por las autoridades en torno a 2.000, se encuentra muy por debajo del número real de personas asesinadas en todo el país. Grupos opositores de derechos humanos manejan estimaciones mucho más elevadas.
El informe incluyó el testimonio de un manifestante de Teherán que participaba en una concentración no violenta. Según su relato, agentes de paisano se mezclaron con la multitud y comenzaron a disparar a corta distancia contra la parte posterior de la cabeza de varias personas.
Diversos vídeos no verificados difundidos en redes sociales aseguran mostrar ráfagas de disparos en concentraciones de distintas localidades iraníes. En las grabaciones se observa a personas recibir impactos y caer al suelo en medio de escenas de pánico.
Otros vídeos exhiben decenas de cuerpos recogidos en distintos lugares, algunos de ellos dentro de bolsas para cadáveres. Las imágenes circularon ampliamente pese a las restricciones informativas y reforzaron las denuncias sobre el elevado número de víctimas.

Un médico que atendió a manifestantes heridos y que posteriormente abandonó Irán declaró al Center for Human Rights in Iran, con sede en Estados Unidos, que la cifra real de muertos supera ampliamente los datos difundidos de forma oficial por las autoridades.
“Las imágenes y los datos difundidos por los medios internacionales no representan ni siquiera el uno por ciento de la realidad, porque la información simplemente no les llega”, afirmó el médico en una entrevista publicada el lunes por la organización.
El mismo facultativo señaló que las autoridades arrestaban a manifestantes heridos dentro de los hospitales. “Si alguien llegaba con una herida de bala, las fuerzas de seguridad recogían su nombre y apellido, número de identificación nacional y cualquier información que pudieran, para hacer un seguimiento más adelante”, dijo.
El medio Iran International, con sede en el Reino Unido y crítico de la República Islámica, sostuvo que al menos 12.000 personas han muerto en los últimos días. Según el sitio, esa cifra correspondería a una estimación utilizada internamente por las propias fuerzas de seguridad iraníes.
Irán responsabilizó a “Estados Unidos y el régimen sionista”, en referencia a Israel, de las protestas. Estados Unidos amenazó con una intervención militar contra el régimen, respaldó las manifestaciones como un movimiento orgánico y afirmó que prioriza la diplomacia. Israel expresó apoyo similar y mantuvo un perfil bajo mientras advierte de un posible ataque iraní.
