Las comunicaciones directas entre el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, y el enviado especial de Estados Unidos Steve Witkoff se han suspendido, según declaró a Reuters un alto funcionario iraní, después de que el presidente estadounidense Donald Trump lanzara amenazas de intervención en el contexto de protestas nacionales en Irán y anunciara la cancelación de reuniones con responsables iraníes.
La suspensión se produce tras una secuencia de mensajes y decisiones públicas de Washington durante varios días de escalada. El 2 de enero, Trump afirmó en una publicación en Truth Social que Estados Unidos acudiría en ayuda de manifestantes “pacíficos” si las fuerzas iraníes disparaban y mataban, en el marco de disturbios que Reuters situó como los más relevantes en años, iniciados por dificultades económicas y extendidos por varias provincias.
El 9 de enero, Reuters informó de un nuevo aviso de Trump a los dirigentes iraníes mientras las protestas seguían y las autoridades aplicaban un apagón de internet. En ese momento, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Irán indicó que la decisión de cortar el acceso se adoptó “por las autoridades de seguridad competentes” dadas las circunstancias del país, y la cobertura de Reuters describió que las concentraciones, inicialmente centradas en la economía, incorporaron consignas dirigidas a las autoridades.
En paralelo, el canal diplomático entre Araqchi y Witkoff quedó expuesto en declaraciones públicas. Ese mismo día, la Casa Blanca sostuvo que la diplomacia era la primera opción y que la administración recibía mensajes privados distintos de los que, según Washington, se oían en público desde Irán.
El 13 de enero, Trump instó a los iraníes a continuar las protestas y afirmó que la “ayuda” estaba “en camino”, sin precisar su contenido, y anunció que había cancelado “todas” las reuniones con responsables iraníes hasta que cesaran las muertes de manifestantes. Reuters situó esa declaración en un momento en el que un funcionario iraní habló de unas 2.000 muertes, incluidas de personal de seguridad, mientras organizaciones de derechos ofrecían recuentos diferentes. En el mismo marco, Trump anunció un arancel del 25% sobre productos procedentes de cualquier país que hiciera negocios con Irán, sin detallar entonces la base jurídica para aplicarlo, y Reuters recogió críticas de China al planteamiento.
El 14 de enero, Reuters informó de que HRANA, una organización con sede en Estados Unidos, situó en 2.571 el total de muertos verificados en las protestas, con un desglose que incluía 2.403 manifestantes y 147 personas vinculadas al Gobierno, entre otras categorías. Ese recuento convivió con la cifra citada el día anterior por un funcionario iraní, de alrededor de 2.000 muertos. Reuters también informó de más de 18.000 detenciones comunicadas por HRANA en el mismo periodo.
En ese contexto, un alto funcionario iraní, bajo condición de anonimato, declaró a Reuters que Teherán había pedido a países aliados de Estados Unidos en la región que trataran de impedir un ataque estadounidense, y afirmó que Irán comunicó a Estados como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Turquía que atacaría bases estadounidenses en esos territorios si Washington actuaba contra Irán. En la misma conversación con Reuters, ese funcionario añadió que los contactos directos entre Araqchi y Witkoff se habían suspendido.
La dimensión militar se reflejó en movimientos de prevención comunicados por fuentes diplomáticas y estadounidenses. Reuters citó a un funcionario de Estados Unidos que explicó que Washington retiraba a parte de su personal de bases en Oriente Medio como medida de precaución ante el aumento de la tensión, y a tres diplomáticos que señalaron que a parte del personal se le aconsejó abandonar la base aérea de Al Udeid, en Qatar, sin indicios de una evacuación a gran escala. Otra información de Reuters describió ese paso como un “cambio de postura”, y recordó que Al Udeid alberga instalaciones clave, entre ellas el cuartel general avanzado del Mando Central estadounidense en la región, mientras la Marina de Estados Unidos mantiene su Quinta Flota en Bahréin.
En paralelo a la suspensión de las comunicaciones directas, Reuters informó de mensajes cruzados con otros actores. Un responsable israelí declaró a Reuters que, según una evaluación israelí, Trump había decidido intervenir, aunque añadió que el alcance y el calendario no estaban claros. En Irán, medios estatales informaron de contactos de responsables de seguridad y de Exteriores con homólogos de Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Turquía, dentro de una ronda de llamadas descrita por Reuters como un intento de reforzar la gestión regional de la crisis.
La suspensión se inserta, además, en el trasfondo de la disputa nuclear entre Teherán y Washington y de los canales creados en 2025 para abordar ese contencioso. En abril de 2025, Trump afirmó que Estados Unidos e Irán se preparaban para conversaciones “directas”, mientras Araqchi y responsables iraníes señalaron que las conversaciones serían indirectas, con mediación de Omán, y Reuters situó ese esquema como parte de un esfuerzo por reactivar negociaciones tras la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 y la reimposición de sanciones en 2018.
En las rondas posteriores de 2025, Reuters informó de encuentros en Mascate y Roma con mediación omaní y de una agenda centrada en límites al programa nuclear iraní y alivio de sanciones. Araqchi declaró entonces que el objetivo era generar confianza sobre el carácter pacífico del programa nuclear de Irán a cambio de alivio sancionador, mientras Witkoff describió como “línea roja” estadounidense la ausencia de enriquecimiento, y Teherán defendió el mantenimiento del enriquecimiento como una de sus propias líneas rojas.
El alto funcionario iraní citado por Reuters afirmó que las amenazas estadounidenses habían socavado los esfuerzos diplomáticos y que se cancelaron posibles reuniones entre Araqchi y Witkoff orientadas a una salida diplomática a la disputa nuclear.
