Operadores petroleros y empresas navieras actúan para ampliar las operaciones con buques tanque destinadas a transportar crudo venezolano, en un contexto en el que Washington organiza la recepción de petróleo sujeto a sanciones tras la destitución del presidente Nicolás Maduro, según múltiples fuentes familiarizadas con el asunto.
En paralelo, casas de comercio de materias primas y grandes compañías petroleras, entre ellas Chevron, Vitol y Trafigura, compiten por acuerdos de exportación autorizados por el gobierno de Estados Unidos, después de que el presidente Donald Trump afirmara que Venezuela podría entregar hasta 50 millones de barriles de crudo a Estados Unidos. Según las fuentes, Trafigura comunicó a funcionarios estadounidenses la semana pasada que su primer buque podría cargar en pocos días.
No obstante, la logística presenta dificultades relevantes. Tras años de sanciones, Venezuela mantiene crudo almacenado en buques tanque antiguos y con mantenimiento insuficiente, mientras que los tanques en tierra se encuentran casi al límite. Además, muchos de los buques que contienen ese crudo están sujetos a sanciones y, por ello, otros barcos no pueden acceder a ellos de forma directa debido a restricciones de seguros y de responsabilidad, incluso cuando existen licencias estadounidenses vigentes. A esto se suma el deterioro de las instalaciones de almacenamiento en tierra, lo que incrementa los riesgos de seguridad y los riesgos operativos.
En este escenario, empresas navieras como Maersk Tankers y American Eagle Tankers analizan opciones para ampliar las operaciones de transferencia de carga entre buques frente a Venezuela, según las fuentes. Una alternativa en evaluación consiste en reproducir la logística utilizada previamente en la bahía de Amuay, que requiere transferencias entre buques de almacenamiento, muelles y buques tanque de exportación. Sin embargo, estas operaciones tienen limitaciones concretas: disponibilidad reducida de buques alimentadores de menor tamaño, competencia por las ventanas de carga y equipos portuarios con mantenimiento insuficiente.
Las transferencias a través de aguas cercanas, como las de Aruba y Curazao, continúan como una posibilidad, aunque las fuentes indicaron que resultan más costosas que las cargas directas.
Por otra parte, aunque las exportaciones podrían llegar con el tiempo a niveles próximos a los aproximadamente 500.000 barriles diarios que Venezuela enviaba a Estados Unidos antes de las sanciones, las fuentes advirtieron que la reducción de los inventarios acumulados podría requerir entre tres y cuatro meses. Ese resultado, añadieron, dependerá de la solución de las limitaciones operativas en la terminal de Jose, cuya capacidad es reducida.
Con el fin de sostener las exportaciones, las compañías petroleras también obtienen nafta de Estados Unidos para mezclarla con el crudo pesado de Venezuela; esa mezcla disminuye la viscosidad y hace que el petróleo resulte transportable y compatible con los requisitos de las refinerías.
