El misil RS-28 Sarmat busca reforzar la disuasión rusa, pese a fallos en 2024 y 2025, mientras Moscú anuncia servicio de pruebas y preparación operativa.
Panorama del programa Sarmat: objetivos, incidentes y hoja de ruta
El misil balístico intercontinental RS-28 Sarmat, desarrollado por Rusia para aumentar su capacidad de disuasión, atrajo atención internacional tras un incidente el 28 de noviembre de 2025. Un lanzamiento desde Yasny, en Oremburgo, terminó con una explosión poco después del despegue, con nube púrpura tóxica y fragmentos en el área. El hecho mostró dificultades persistentes. Días antes, Vladimir Putin anunció servicio de pruebas antes de finalizar 2025 y un despliegue completo en 2026.
Las pruebas previas ya habían generado alarmas. En septiembre de 2024, un ensayo en Plesetsk concluyó con una explosión en el silo, un cráter de 60 metros y daños en infraestructuras. Imágenes satelitales confirmaron escombros y contaminación, con impacto sobre el cronograma. En octubre de 2025, Putin reconoció la ausencia de servicio operativo y prometió plazos breves. El 4 de noviembre, precisó servicio de pruebas en 2025 y transición a servicio completo en 2026, con énfasis oficial en corregir inestabilidades.
En enero de 2026, fuentes rusas aseguraron alerta de combate para el Sarmat y disponibilidad para la defensa del territorio. Voces como la de Apti Alaudinov, difundidas por medios como Pravda, resaltaron una capacidad destructiva capaz de impactar múltiples objetivos con potencia acumulada muy elevada. Aun con esas afirmaciones, los fallos repetidos, incluido el de Yasny por pérdida de estabilidad y desintegración en el aire, mantuvieron dudas sobre la fiabilidad real del sistema.

El Sarmat se diseñó para reemplazar al RS-20V Voevoda y figura entre los principales sistemas estratégicos rusos. Mide 35 metros, pesa 208 toneladas y alcanza velocidades hipersónicas. Su despliegue pretende consolidar la capacidad de alcance global desde bases interiores. En este marco, el programa combinó anuncios de entrada en servicio de pruebas con contratiempos que alteraron hitos, y expuso la tensión entre ambición tecnológica y exigencias operativas dentro del calendario declarado por el Kremlin.
Puntos clave sobre fallos, alcance, cronograma y despliegue
- Explosión el 28 de noviembre de 2025 en Yasny, con nube púrpura tóxica y fragmentos en el área.
- Fallo grave en septiembre de 2024 en Plesetsk: explosión en el silo y cráter de 60 metros.
- Alcance de hasta 18.000 kilómetros y capacidad MIRV para transportar hasta diez ojivas.
- Anuncios oficiales: servicio de pruebas en 2025 y despliegue completo en 2026, con ajustes por inestabilidad.
Desarrollo técnico, pruebas en Plesetsk y cuellos en la producción
El desarrollo del RS-28 Sarmat comenzó en la década de 2010 bajo el Centro Estatal de Cohetes Makeev, con el propósito de actualizar el arsenal heredado. Los ingenieros incorporaron propelentes líquidos de alta eficiencia para lograr mayor empuje inicial y una trayectoria con mayor variabilidad. El enfoque buscó combinar alcance intercontinental con flexibilidad de perfiles, dentro de un programa que debía sustituir sistemas soviéticos envejecidos sin comprometer la capacidad de respuesta estratégica de las fuerzas rusas.
El misil opera desde silos fijos reforzados para resistir impactos directos. Su diseño integra un vehículo de reentrada múltiple independiente con hasta diez ojivas nucleares, cada una con potencia de varios cientos de kilotones. En pruebas iniciales desde Plesetsk, demostró un alcance de hasta 18.000 kilómetros, suficiente para llegar a objetivos en cualquier continente desde emplazamientos ubicados en el interior de Rusia, según documentación técnica comunicada durante las etapas tempranas del programa.
Los desafíos aparecieron desde fases iniciales. La planta de Krasnoyarsk enfrentó demoras por obsolescencia de equipos, situación que obligó a inversiones millonarias para modernizar instalaciones. La producción en serie, iniciada en 2022, avanzó con lentitud. Las necesidades de calidad y seguridad propias de propelentes líquidos, junto con la complejidad del sistema MIRV, añadieron presión a los plazos, mientras la industria intentó equilibrar modernización, costo y entrega de componentes críticos en cantidades suficientes.

Durante 2024 y 2025, los resultados fueron dispares, con progresos en algunas áreas y limitaciones en otras. Imágenes satelitales de marzo de 2025 mostraron seis silos en Uzhur en etapas avanzadas de modificación para acomodar el Sarmat. En ese proceso, las autoridades desarmaron sistemas antiguos para facilitar la transición. En paralelo, reportes de 2025 mencionaron que la 13.ª división en Dombarovsky y la 62.ª en Uzhur se preparaban para recibir las primeras unidades.
Integración estratégica, Avangard y situación operativa en 2026 rusa
El Sarmat se integra en la tríada nuclear rusa, con función complementaria a submarinos y bombarderos estratégicos. Puede portar el vehículo planeador hipersónico Avangard, capaz de alcanzar velocidades de Mach 20 y de realizar cambios de dirección bruscos en la atmósfera superior. Esa capacidad reduce el tiempo de reacción del adversario a minutos y dificulta la intercepción por defensas antimisiles que dependen de patrones de vuelo previsibles y ventanas de alerta más prolongadas.
En las fuerzas de cohetes estratégicos, el Sarmat sustituye de forma gradual al RS-20V. Permanecen en servicio unas decenas en divisiones como la de Uzhur, en Krasnoyarsk, mientras avanzan obras de adaptación de silos. Reportes de 2025 indicaron preparación en las divisiones 13.ª y 62.ª para recibir unidades iniciales, con trabajos de construcción observados mediante imágenes satelitales. Este proceso formó parte de una transición escalonada, con prioridades asignadas a emplazamientos clave dentro de la red de silos.

Los actores principales del proyecto incluyen al ministerio de Defensa, encargado de supervisar pruebas, y a Roscosmos, responsable de aspectos logísticos. Yuri Borisov afirmó en septiembre de 2023 que los primeros regimientos se encontraban listos, aunque los fallos posteriores obligaron a revisar expectativas. En el plano internacional, las comparaciones con el DF-41 chino o el Trident II estadounidense resaltaron ventajas y límites, con énfasis en la dependencia de combustible líquido y su mantenimiento continuo.
Instituciones como el Instituto Real de Servicios Unidos vincularon ciertos retrasos con la pérdida de conocimiento especializado procedente de Ucrania, ya que componentes clave del RS-20V se fabricaban allí antes de 1991. En enero de 2026, informes sobre su inclusión en ejercicios y su presunta alerta operativa reavivaron el interés. Sin embargo, la repetición de fallos y la necesidad de ajustes mantuvieron abierto el debate sobre el desempeño real y la madurez del sistema.
Doctrina nuclear, operación por fases y control de armas vigente
El despliegue del Sarmat se alinea con la doctrina nuclear rusa de 2020, que contempla uso atómico ante amenazas convencionales graves. Bases como Dombarovsky y Uzhur registraron obras intensas para alojar silos con refuerzos contra ataques cinéticos. En abril de 2022, un lanzamiento desde Plesetsk alcanzó objetivos simulados a miles de kilómetros. A pesar de ese antecedente, el incidente de septiembre de 2024 dañó el entorno y obligó a introducir pausas para realizar evaluaciones estructurales.
El RS-28 opera por fases. El lanzamiento expulsa el misil desde el silo con un motor de primera etapa; continúa una ascensión balística y concluye con la reentrada atmosférica. Su diseño admite trayectorias polares para eludir radares convencionales e incorpora contramedidas electrónicas contra defensas. Frente al RS-20V, ofrece mayor carga útil, hasta 10 toneladas, y flexibilidad para integrar ojivas convencionales o nucleares, con perfiles de misión adaptados a objetivos y rutas alternativas.

En las pruebas de 2024, el Sarmat mostró integración con el sistema de mando unificado ruso, lo que permitió lanzamientos coordinados. El fallo de Yasny, analizado por medios ucranianos como Militarnyi, apuntó a posibles problemas del planeador Avangard, aunque expertos alternativos atribuyeron el origen al propio Sarmat. Imágenes de la explosión mostraron fragmentos compatibles con misiles de combustible líquido, indicio que reforzó hipótesis centradas en la etapa propulsiva y en vulnerabilidades de estabilidad durante el despegue.
En septiembre de 2025, Putin propuso extender por un año los límites cuantitativos del Tratado Nuevo START, hasta febrero de 2026. La ausencia de verificaciones desde 2023 dificultó evaluar el cumplimiento. Fuentes militares rusas estimaron un total cercano a 300 misiles balísticos intercontinentales, con 250 RS-24 Yars y 50 Sarmat, asignados a misiones específicas. El programa requirió inversiones superiores a 16.000 millones de rublos en Krasnoyarsk para modernizar la capacidad industrial.
