LA HABANA (AP) — Miles de cubanos se alinean en una de las calles más emblemáticas de La Habana para esperar los cuerpos de 32 oficiales muertos durante el ataque estadounidense en Venezuela, mientras la isla sigue bajo la amenaza de la administración Trump.
Los soldados marchan con paso firme hacia la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas y colocan las urnas en una larga mesa junto a las fotos de los muertos. Decenas de miles de personas rinden homenaje, saludando a las urnas o llevándose la mano al corazón, muchos de ellos empapados por haber permanecido de pie bajo una fuerte lluvia.
El funeral masivo es uno de los pocos que el Gobierno cubano ha organizado en el último medio siglo.
Los soldados formaban parte del equipo de seguridad del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro durante la incursión del 3 de enero en su residencia para capturar al antiguo líder y llevarlo a Estados Unidos para que se enfrentara a cargos de tráfico de drogas.
Las tensiones entre Cuba y Estados Unidos se han disparado, y Trump ha exigido recientemente que el país caribeño llegue a un acuerdo con él antes de que sea “demasiado tarde”. No ha explicado qué tipo de acuerdo.
Trump también ha dicho que Cuba ya no vivirá del dinero y el petróleo de Venezuela. Los expertos advierten que el fin abrupto de los envíos de petróleo podría ser catastrófico para Cuba, que ya está luchando contra graves apagones y una red eléctrica en ruinas.
