Residentes reportan calma forzada en Teherán tras una represión letal; medios estatales anuncian detenciones y crece la presión internacional ante amenazas y respuestas regionales.
Calma aparente en Teherán y nuevas detenciones tras amenazas de EE UU
Residentes señalaron que la mortífera represión en Irán sofocó en gran medida las protestas, mientras medios estatales informaron de más detenciones bajo la sombra de reiteradas amenazas de Estados Unidos de intervenir si continuaban las muertes. Un clérigo de alto rango de línea dura pidió la pena capital para los detenidos y lanzó una amenaza directa contra Donald Trump. En paralelo, se esperaba la llegada de más activos militares estadounidenses a la región, con un clima de tensión sostenida.
Las manifestaciones comenzaron el 28 de diciembre por la debilitada economía iraní y derivaron en un movimiento de masas que exigió eliminar el sistema clerical instaurado tras la revolución de 1979. La represión dejó varios miles de muertos, según recuentos citados por activistas y autoridades. La cadena estatal Press TV citó al jefe de la policía de Irán, quien afirmó que la calma quedó restablecida en todo el país, pese a reportes independientes sobre graves abusos.
Las autoridades impusieron la semana pasada un apagón de internet que, según activistas, buscó ocultar la verdadera magnitud de la represión. Tras más de doscientas horas de interrupción, el grupo de monitoreo NetBlocks informó un incremento muy leve de la conectividad dentro del país. La organización precisó que el acceso se ubicó alrededor del dos por ciento de los niveles habituales y no mostró señales de un retorno significativo del servicio.
La represión incluyó episodios de violencia que trascendieron a pesar del bloqueo informativo. Una mujer relató a Reuters que su hija de quince años murió después de unirse a una protesta cerca de su casa en Teherán; afirmó que fuerzas Basij la siguieron cuando regresó a su vivienda. Al mismo tiempo, persistieron arrestos y amenazas contra manifestantes, mientras las autoridades mantuvieron un discurso que equiparó la disidencia con sedición y la oposición con injerencia extranjera.

Datos clave verificados y cifras relevantes de la guerra
- NetBlocks situó la conectividad en torno al 2% tras más de 200 horas de apagón, sin señales de un retorno significativo.
- Human Rights Activists News Agency cifró 3.090 muertos, incluidos al menos 163 afiliados al gobierno; la cifra no pudo verificarse de forma independiente.
- Un funcionario iraní señaló a comienzos de la semana alrededor de 2.000 muertos, en contraste con el recuento de activistas.
- El ayatolá Ahmad Khatami reportó daños en 350 mezquitas, 126 salas de oración, 20 lugares sagrados y 80 viviendas de líderes del rezo del viernes, además de 400 hospitales, 106 ambulancias, 71 vehículos de bomberos y 50 de emergencia.
- La EASA instó a aerolíneas de la Unión Europea a evitar el espacio aéreo de Irán por alto riesgo para vuelos civiles.
Relatos de residentes y medios describen una capital militarizada hoy
Varios residentes de Teherán indicaron que la capital permaneció comparativamente tranquila durante cuatro días, con drones sobre la ciudad y sin señales de grandes protestas el jueves o el viernes. Un residente de una ciudad del norte, junto al mar Caspio, describió calles igualmente tranquilas. Por seguridad, las fuentes declinaron identificarse. La cadena estatal Press TV reiteró un mensaje de calma, mientras los testimonios apuntaron a controles estrictos y a un ambiente de temor por posibles represalias.
The New York Times informó, con base en cuatro residentes de distintas zonas de Teherán, que la capital adoptó un aire de ley marcial. Agentes del régimen se desplegaron en gran número, y calles normalmente concurridas quedaron vacías. “Hay una decepción y un desencanto masivos”, dijo un residente que trabajaba en el centro de la ciudad, bajo anonimato por miedo a represalias. Los relatos coincidieron en un descenso de las marchas debido a la presión policial.

Hengaw, grupo de derechos iraní-kurdo, señaló que no se registraron concentraciones de protesta desde el domingo, aunque describió un entorno de seguridad altamente restrictivo. Fuentes independientes confirmaron una fuerte presencia militar y de seguridad en ciudades y pueblos que antes registraron protestas, así como en áreas sin grandes manifestaciones. Aun así, persistieron indicios de disturbios en algunas zonas, con episodios dispersos y tensiones que impidieron normalizar por completo la vida cotidiana.
Hengaw reportó la muerte de una enfermera por disparos directos de fuerzas gubernamentales durante protestas en Karaj, al oeste de Teherán, sin que Reuters pudiera verificarlo de forma independiente. Tasnim, medio afiliado al Estado, informó que alborotadores incendiaron una oficina local de educación en el condado de Falavarjan, en la provincia de Isfahán. Un video verificado por Reuters como grabado en un centro forense de Teherán mostró decenas de cuerpos; la agencia no logró verificar la fecha.
Violencia documentada, respuesta kurda y reacciones diplomáticas clave
Un grupo separatista kurdo con sede en Irak, el Partido por la Libertad del Kurdistán (PAK), afirmó que lanzó ataques contra la Guardia Revolucionaria en los últimos días como represalia por la represión. Un representante aseguró que sus miembros brindaron apoyo financiero y ejecutaron operaciones armadas para defender a manifestantes cuando fue necesario. El grupo precisó que los ataques partieron de integrantes de su ala militar con base dentro de Irán, en una señal de escalada transfronteriza.
En el plano internacional, Reino Unido, Alemania, Islandia, Moldavia y Macedonia del Norte solicitaron una sesión especial del Consejo de Derechos Humanos de la ONU para abordar el deterioro de la situación en Irán. La petición requiere el respaldo de al menos un tercio de los 47 miembros del consejo, con plazo hasta el lunes para sumar apoyos. Una fuente cercana al asunto señaló un amplio respaldo entre los miembros, aunque la fecha de la sesión siguió pendiente.

Donald Trump amenazó con atacar a Irán si continuaban las muertes de manifestantes, pero luego se retractó tras afirmar que recibió información sobre un freno en las matanzas. El primer ministro Benjamin Netanyahu y otros líderes regionales, recelosos de represalias, habrían pedido evitar un ataque. El jefe del Mossad, David Barnea, permaneció en Estados Unidos para conversaciones, y un militar israelí habló de “máxima preparación”. Trump sostuvo que la decisión fue suya y destacó un impacto por supuestas suspensiones de ejecuciones.
Incluso después de la marcha atrás de Washington, el ayatolá Ahmad Khatami amenazó a Trump en un sermón emitido por radio estatal. Entre cánticos, apoyó ejecuciones de “hipócritas armados”, describió a los manifestantes como “soldados de Trump” y “mayordomos” de Netanyahu, y advirtió sobre una “dura venganza del sistema”. El príncipe heredero exiliado Reza Pahlavi pidió a Estados Unidos cumplir su promesa de intervenir y defendió una transición hacia una democracia secular, con llamados a sostener la movilización.
