Las autoridades iraníes proyectan clausurar de forma definitiva el acceso a internet y relegar a casi toda la población a una red nacional restringida, dentro y fuera del país, reservada solo para ciudadanos elegidos, de acuerdo con un informe de Filterwatch, organización dedicada al seguimiento de la censura en Irán.
El apagón aplicado durante las recientes protestas contra el régimen integra un proyecto mayor destinado a convertir a Irán “en un agujero negro de las comunicaciones bajo el dominio inminente de la base Khatam al-Anbia”, cuartel general conjunto de las fuerzas armadas, señaló Filterwatch en el informe difundido el jueves.
Organizaciones de derechos humanos sostienen que miles de personas murieron amparadas por el apagón informativo, una situación que impidió documentar la represión y dificultó la verificación independiente de los hechos, mientras las comunicaciones permanecieron interrumpidas a escala nacional, según las estimaciones recopiladas por esos grupos.
Datos procedentes de fuentes gubernamentales, incluida la portavoz Fatemeh Mohajerani, confirmaron que el corte iniciado el 8 de enero, en pleno aplastamiento de las protestas, se mantendrá al menos hasta el Año Nuevo iraní, previsto para el 20 de marzo, indicó Filterwatch en todo el país.
Además del bloqueo temporal, las autoridades ejecutan un “proyecto estatal confidencial… para transformar la infraestructura de internet del país en un “Internet de cuartel””, una iniciativa que avanza en paralelo al cierre general, de acuerdo con la información difundida por el propio grupo de monitoreo.
Entre las medidas recientes figuran la retirada de antenas parabólicas, el bloqueo de terminales Starlink, la salida discreta de socios extranjeros y el despido del director ejecutivo de Irancell, empresa clave del sector, acusado de traición por retrasar órdenes de cortar la conectividad, afirmó Filterwatch.
El grupo advirtió que el cierre agravará tensiones económicas: envíos de Tipax bajaron de 32.000 a “menos de unos pocos cientos tras el apagón total de internet”, “provoca pérdidas financieras para las empresas y también resulta directamente en el desempleo de miles de conductores y trabajadores de almacén en todo el país”.
Un exfuncionario del Departamento de Estado de EE. UU., citado por The Guardian, afirmó que “los impactos de esto serán realmente graves para las autoridades iraníes, que asumirán la responsabilidad de ese daño a su economía”, y añadió que “no está fuera de cuestión que lo hagan”, aunque el efecto económico y cultural será “realmente masivo”.
Investigadores de Project Ainita y Outline Foundation indicaron a The Guardian que Irán comenzó a diseñar su red separada en 2012, tras comprobar los elevados costos del cierre total aplicado durante las protestas de 2009, mientras NetBlocks detectó apenas un aumento “muy” leve de conectividad tras más de 200 horas.
Activistas alertaron de que el régimen usaría el apagón para ocultar la represión de las protestas iniciadas el 28 de diciembre. Human Rights Activists News Agency cifró en 3.090 los muertos, incluidos 163 afiliados al gobierno, una cifra basada en activistas internos y no verificable de forma independiente.
