El F-22 fue diseñado para integrar radar armas y guerra electrónica como una sola unidad dentro de su arquitectura de aviónica y sensores.
Contratos recientes apuntan a sostener la guerra electrónica del Raptor
En la secuencia de contratos industriales, partidas presupuestarias y modernizaciones del F-22 Raptor, la guerra electrónica aparece como un ámbito con actuaciones específicas. En septiembre de 2023, BAE Systems anunció un acuerdo a cinco años para sostener los sistemas de misión de guerra electrónica. En agosto de 2024, el Departamento de Defensa comunicó un contrato de hasta $1.045,6 millones a Raytheon para mejoras de sensores. En enero de 2025, Lockheed Martin anunció un contrato para sensores infrarrojos defensivos.
El acuerdo comunicado por BAE Systems en 2023, adjudicado por Lockheed Martin, cubre el sostenimiento del AN/ALR-94. El texto describe gestión de reparaciones y actualizaciones, logística de proveedores, mantenimiento de equipos de prueba, repuestos a nivel de depósito y apoyo de ingeniería. El objetivo es mantener la preparación y la relevancia del sistema de guerra electrónica del F-22. La misma comunicación menciona inversiones recientes en una instalación de reparación para el F-22 en Merrimack, Nuevo Hampshire, presentada como parte de un modelo de sostenimiento con mayor agilidad.
La continuidad se extendió a un contrato multianual ligado a sensores. En el compendio oficial de adjudicaciones del 29 de agosto de 2024, el Departamento de Defensa informó de un contrato “no exceder” por 1.045.597.364 dólares a Raytheon, en McKinney, Texas. El instrumento, de precio fijo con incentivos y aún sin definitivar, cubre hardware “Group B”, repuestos y equipos de apoyo. El texto lo vincula al programa de mejoras de sensores del F-22, con ejecución hasta mayo de 2029 y adquisición por fuente única, sin desglose público de subsistemas.

A comienzos de 2025, Lockheed Martin comunicó otra integración orientada a autoprotección. En su nota del 22 de enero de 2025, la empresa indicó que recibió un contrato de $270 millones de la Fuerza Aérea para integrar sensores defensivos infrarrojos de nueva generación en el F-22. El comunicado describe un conjunto distribuido de sensores TacIRST empotrados bajo el nombre Infrared Defensive System, IRDS. La compañía define el propósito como una mejora de supervivencia y letalidad frente a amenazas que no dependen solo del radar.
Hitos documentados sobre sostenimiento, sensores y autoprotección del F-22
- 5 de noviembre de 2021: contrato IDIQ ARES por $10.863 millones para sostener y modernizar el F-22, con posible finalización en octubre de 2031 si se ejercen opciones.
- Septiembre de 2023: acuerdo a cinco años para sostener el AN/ALR-94, con reparaciones, actualizaciones, logística, equipos de prueba, repuestos y apoyo de ingeniería.
- 29 de agosto de 2024: contrato “no exceder” de 1.045.597.364 dólares a Raytheon para hardware, repuestos y apoyo del programa de mejoras de sensores, con ejecución hasta mayo de 2029.
- 22 de enero de 2025: contrato de $270 millones para integrar el IRDS, con sensores TacIRST distribuidos y empotrados, orientados a supervivencia y letalidad.
- Ejercicio fiscal 2026: iniciativa de “viabilidad” con solicitud de $90,34 millones y mención explícita de mejoras del sistema de guerra electrónica y contramedidas ante amenazas cambiantes.
Arquitectura integrada del F-22 y papel del AN/ALR-94 en supervivencia
La arquitectura del F-22 se diseñó desde su origen para que el radar, los controles de armas y la guerra electrónica actúen como una unidad integrada. El Museo Nacional de la Fuerza Aérea de Estados Unidos indica que esos sistemas trabajan como una unidad dentro del avión, conforme al planteamiento del programa. Ese planteamiento combina baja observabilidad, supercrucero, maniobrabilidad y aviónica integrada. El objetivo es sostener misiones de superioridad aérea y ataque a superficie con un conjunto de sensores y funciones coordinadas.
La Fuerza Aérea estadounidense, en su ficha oficial, presenta esa integración de aviónica y sensores como parte de la capacidad del F-22 para detectar y batir amenazas antes de resultar detectado. La descripción sitúa esa cualidad como un componente pensado para proyectar dominación aérea a distancia. El texto lo enmarca frente a esfuerzos de negación de acceso, donde la detección temprana y la gestión de información influyen en la supervivencia y en la eficacia. Esta idea vincula sensores, fusión y empleo táctico dentro del diseño del Raptor.

En el vocabulario técnico del Pentágono, la guerra electrónica abarca alerta y apoyo al apuntado, autoprotección frente a radares y misiles y, en ciertos casos, capacidad para degradar o interferir sensores adversarios desde la plataforma. En el F-22, el núcleo funcional se describió de forma histórica como advertencia radar, geolocalización de emisores y contramedidas. En el anuncio de 2023 difundido por PR Newswire, BAE Systems identificó el AN/ALR-94 como un sistema de alto rendimiento que protege al Raptor con alerta radar integrada, apoyo al apuntado y contramedidas. FlightGlobal le atribuyó alerta de banda ancha, geolocalización y contramedidas “siempre activas” en radiofrecuencia e infrarrojo.
La relación entre baja observabilidad y guerra electrónica responde a un criterio de supervivencia: la plataforma necesita limitar la probabilidad de detección y, además, actuar en el espectro electromagnético con control de emisiones, reducción de firmas electrónicas y defensas frente a radares y misiles con mayor agilidad de frecuencia, potencia, procesamiento digital e integración en redes. Ese requisito aparece en el lenguaje de modernización. Un Selected Acquisition Report del Departamento de Defensa, de diciembre de 2019 para el Increment 3.2B, indica que esa modernización integró misiles AIM-9X y AIM-120D, añadió técnicas de protección electrónica, incorporó nuevo equipo y mejoró la capacidad de geolocalización.
Modernización 2026 y transición hacia NGAD mientras llega el F-47 sucesor
La actualización del componente de procesamiento que integra radar, receptores de alerta y fusión de datos también recibió atención. En un comunicado corporativo, Curtiss-Wright anunció que Lockheed Martin Aeronautics lo seleccionó para suministrar los primeros módulos comerciales de arquitectura abierta para el procesador central integrado del F-22, el Central Integrated Processor o CIP. La empresa indicó que el CIP aporta procesamiento de datos y señales para el radar, los sensores y la guerra electrónica del avión. El cambio se describe como un enfoque de arquitectura abierta alineado con el mandato del Departamento de Defensa para un Modular Open Systems Approach, MOSA. Curtiss-Wright vinculó la modernización a mejoras en armamento, comunicaciones, guerra electrónica e inteligencia, vigilancia y reconocimiento.
Junto con los cambios técnicos, existe una estructura contractual de largo alcance para sostener y modernizar una flota pequeña y fuera de producción. El 5 de noviembre de 2021, el Departamento de Defensa anunció un contrato indefinido de entrega e indefinido de cantidad, IDIQ, de $10.863 millones a Lockheed Martin, bajo la denominación Advanced Raptor Enhancement & Sustainment, ARES. El texto lo define como un instrumento para suministros y servicios necesarios para sostener y modernizar el F-22. El alcance incluye adquisición de conjuntos de equipo de modernización, servicios de mejora y corrección y logística basada en desempeño. La nota fija una posible finalización en octubre de 2031 si se ejercen todas las opciones, y sitúa la contratación en el Air Force Life Cycle Management Center en Wright-Patterson, Ohio.

La relación entre iniciativas y guerra electrónica aparece con mayor precisión en la forma en que la Fuerza Aérea agrupa mejoras bajo el concepto de “viabilidad” en el ciclo presupuestario de 2026. Un análisis publicado en julio de 2025 por The War Zone, a partir de la solicitud presupuestaria de la Fuerza Aérea para el año fiscal 2026, afirma que la iniciativa constituye un nuevo inicio y pide $90,34 millones en ese ejercicio. El análisis cita una definición que incluye gestión de firma de baja observabilidad, interfaz piloto-vehículo, contramedidas, futuras actualizaciones criptográficas, radar de apertura sintética “dinámico”, ciberseguridad, el propio IRDS y mejoras del sistema de guerra electrónica para contrarrestar la evolución de la amenaza de guerra electrónica. El texto añade que la documentación propone incorporar tecnologías adicionales de conciencia situacional y efectividad de misión para mejorar la participación del F-22 en operaciones conjuntas.
Este marco institucional incorpora la transición hacia el reemplazo del F-22 dentro del programa Next-Generation Air Dominance, NGAD. Un informe del Congressional Research Service, actualizado en julio de 2025, indica que NGAD está destinado a sustituir al F-22 y recoge que, tras un anuncio presidencial del 21 de marzo de 2025, la Fuerza Aérea adjudicó a Boeing un contrato de desarrollo para el F-47. Reuters informó sobre esa adjudicación en marzo de 2025 y describió el programa como un caza de sexta generación destinado a reemplazar al F-22. En ese periodo, los documentos públicos delimitan decisiones con plazos: ARES con posible vigencia hasta 2031, el contrato de mejora de sensores con término previsto en 2029, el contrato IRDS anunciado en 2025 y la línea de “viabilidad” del ciclo 2026 que menciona mejoras de guerra electrónica y contramedidas frente a amenazas cambiantes. Ese conjunto no detalla contenido clasificado, pero confirma actuaciones documentadas sobre guerra electrónica, procesamiento, sensores y autoprotección.
