Pruebas en Eglin confirmaron el empleo de 12 AMRAAM y AIM-9X. Con una probabilidad conservadora del 50 %, analistas estiman al menos seis neutralizaciones teóricas.
Carga de misiles y estimación de seis derribos por cada misión aérea
El Boeing F-15EX Eagle II, variante más moderna de la familia F-15, recibió atención por su capacidad para transportar y emplear una carga amplia de misiles aire-aire en una sola misión. En pruebas realizadas a finales de 2022 y a inicios de 2023 en la base aérea de Eglin, Florida, un aparato efectuó lanzamientos exitosos de misiles AIM-120 AMRAAM y AIM-9X desde estaciones adicionales, lo que confirmó la viabilidad operativa de esa configuración ampliada.
Esta capacidad superó la de versiones previas del F-15, según observaciones de especialistas. La Fuerza Aérea confirmó que, tras finalizar las pruebas iniciales, las unidades operativas podrían emplear la configuración completa de doce misiles aire-aire. El acceso a estaciones adicionales en las alas y el fuselaje permitió montar esa carga, con un enfoque en maximizar la disponibilidad de misiles en misiones de superioridad aérea a gran distancia.
Varios analistas señalaron que, bajo supuestos conservadores y con una probabilidad de impacto del cincuenta por ciento por cada AMRAAM, el F-15EX podría neutralizar al menos seis cazas enemigos en una sola salida. Ese resultado se basa en el lanzamiento de todos los misiles contra blancos independientes, de modo que seis impactos efectivos equivalen a seis neutralizaciones. La cifra no surge de combates reales y depende de estimaciones técnicas expuestas en medios especializados.

El AIM-120 AMRAAM dispone de guiado activo por radar y, en su versión D, alcanza distancias superiores a cien millas náuticas. El incremento de capacidad se logró mediante estaciones adicionales y bastidores expulsadores que cuadruplican la carga respecto del F-15C original. Las pruebas validaron disparos desde nuevas posiciones de armas, con el objetivo de sostener un volumen de fuego superior dentro de un perfil de misión orientado a interceptaciones más allá del alcance visual.
Datos clave de pruebas y capacidad aire-aire
- Pruebas en Eglin, Florida, entre finales de 2022 e inicios de 2023.
- Lanzamientos exitosos de AIM-120 AMRAAM y AIM-9X desde estaciones adicionales.
- Uso de la configuración de doce misiles aire-aire confirmado por la Fuerza Aérea.
- Probabilidad de impacto asumida del 50 % por misil en cálculos conservadores.
- Estimación de al menos seis neutralizaciones al lanzar misiles contra blancos independientes.
Origen del programa y compras para suplir retrasos de quinta generación
El desarrollo se vinculó a la necesidad de contar con una reserva suficiente de cazas de superioridad aérea mientras avanzaba la incorporación plena de plataformas de quinta generación F-22 Raptor y F-35 Lightning II. El programa comenzó en 2018, después de estudios del Departamento de Defensa sobre la viabilidad de renovar la flota F-15C/D a un costo asumible, dado que la edad operativa de esos aparatos ya superaba las tres décadas de servicio.
La decisión se formalizó en el presupuesto de 2020 con un pedido inicial de ciento cuarenta y cuatro unidades, aunque la cifra quedó ajustada luego a alrededor de ciento veintinueve ejemplares. Para reducir costos y plazos, Boeing utilizó la línea de producción ya activa para clientes exportadores, con Qatar como referencia mediante el F-15QA. Esa estrategia permitió acelerar entregas sin rediseños profundos de procesos industriales.
El primer vuelo del F-15EX se realizó en febrero de 2021, y las entregas a unidades operativas comenzaron en 2024. La Base Aérea de Portland, en Oregón, se ubicó entre las primeras receptoras. La asignación principal recayó en escuadrones de la Guardia Nacional Aérea y el Mando de Combate Aéreo, con prioridad para la defensa antiaérea de bases y el apoyo a operaciones conjuntas dentro del sistema de fuerzas estadounidense.

A diciembre de 2025, las entregas se reanudaron tras interrupciones temporales asociadas a ajustes en la cadena de suministro, con previsión de continuidad hasta el final de la década. En la estructura de fuerzas, el F-15EX se integró como complemento de los F-22 y F-35: estos actuaron como sensores avanzados, mientras el Eagle II aportó una mayor capacidad de lanzamiento de misiles para sostener la superioridad aérea a larga distancia.
Arquitectura, sensores y guerra electrónica del F-15EX para superioridad
El F-15EX utiliza motores General Electric F110-GE-129 de mayor empuje e integra el radar AESA APG-82(V)1, capaz de seguir múltiples objetivos en forma simultánea a distancias extendidas. También equipa el sistema de guerra electrónica Eagle Passive/Active Warning Survivability System, que ofrece detección, interferencia electrónica y contramedidas integradas. Estos subsistemas refuerzan la supervivencia de la plataforma y sostienen su empleo en misiones de intercepción más allá del alcance visual.
El avión incorpora controles de vuelo digitales, pantallas táctiles en cabina y un sistema de misión abierto que facilita actualizaciones rápidas de software. En conjunto, estas características habilitan asignaciones que exigen el empleo de grandes cantidades de misiles aire-aire. El F-15EX complementa a cazas furtivos responsables de detectar y designar objetivos, lo que permite que el Eagle II concentre el volumen de fuego con un impacto estratégico en el control del espacio aéreo.
La configuración probada en Eglin incluyó doce misiles AIM-120 AMRAAM, junto con misiles AIM-9X de corto alcance y otros armamentos. El empleo de estaciones adicionales en alas y fuselaje permitió la citada carga, y el uso de bastidores expulsadores cuadruplicó la capacidad frente al F-15C original. Ese incremento respondió a un concepto orientado a sostener series de disparos coordinados contra múltiples blancos antes de que un adversario alcanzara la zona de combate cercana.

Aun con ese aumento de capacidad, la orientación principal del F-15EX no se dirige a combates cercanos prolongados contra cazas de quinta generación. Su diseño prioriza la superioridad aérea a larga distancia, con apoyo del radar y misiles para efectuar interceptaciones fuera del alcance visual. Por ello, la plataforma funciona como multiplicador cuando los F-22 y F-35 actúan como sensores avanzados y proporcionan designaciones sobre blancos detectados de forma discreta.
Contexto operativo y límites de la probabilidad de impacto en combate
El AIM-120 cuenta con guiado autónomo tras el lanzamiento y un historial documentado en ejercicios y conflictos, aunque la probabilidad real de impacto varía según la maniobrabilidad del blanco, el uso de contramedidas electrónicas y las condiciones ambientales. Las fuentes oficiales no publicaron cifras exactas de ese parámetro, en parte por su carácter clasificado. Por esa razón, los análisis aplican supuestos conservadores para evitar una sobrevaloración de la efectividad.
El programa incorporó el Joint Helmet Mounted Cueing System para facilitar la designación de blancos, y evaluó el potencial de integrar bastidores AMBER, sigla de Advanced Missile and Bomb Ejector Rack. Estas opciones podrían elevar la carga a dieciséis o incluso veintidós misiles aire-aire en configuraciones futuras. Tales disposiciones aún no cuentan con validación mediante pruebas operativas, aunque figuran dentro de las propuestas técnicas de Boeing para escenarios de alta intensidad.

En el plano institucional, la plataforma se integró como complemento de los F-22 y F-35: aquellos actúan como sensores avanzados y el F-15EX aporta la masa de misiles. Ese arreglo permite asignaciones que concentran el lanzamiento de armas desde fuera del alcance visual, mientras otras aeronaves maximizan la detección. La coordinación entre plataformas sustenta el concepto de superioridad aérea distribuida dentro de la estructura de fuerzas estadounidense.
Hasta la fecha, el F-15EX no participó en operaciones de combate real, por lo que no existen registros verificados de neutralizaciones en misiones operativas. La evidencia disponible surge de pruebas y ejercicios controlados, con resultados que confirmaron fiabilidad en el empleo de armamento. En consecuencia, la capacidad teórica de al menos seis neutralizaciones depende de la carga probada y de estimaciones conservadoras, sin contraste frente a amenazas reales, dentro de un plan de adquisición orientado a renovar la superioridad aérea.
