El ejército de Estados Unidos aguardó la autorización del presidente Donald Trump para lanzar un ataque contra Irán la semana pasada, aunque finalmente no ejecutó la acción. La decisión respondió a presiones de Israel y de aliados árabes, según Axios, que citó a funcionarios estadounidenses, israelíes y fuentes informadas.
Una evaluación inicial de la inteligencia estadounidense consideró que las protestas contra el régimen iraní carecían de la magnitud necesaria para amenazar su continuidad. Esa visión se modificó el 8 de enero, tras manifestaciones masivas en Teherán y otras grandes ciudades, de acuerdo con el informe del medio.
La primera reunión de alto nivel sobre una eventual respuesta militar ocurrió el 9 de enero y estuvo encabezada por el vicepresidente JD Vance. Ese mismo fin de semana, el canciller iraní Abbas Araghchi contactó al enviado principal de Trump, Steve Witkoff, con el objetivo de abrir un canal de desescalada.
Trump lideró su primer encuentro específico sobre las protestas el 13 de enero, ocasión en la que recibió diversas opciones de ataque, incluidas acciones desde buques y submarinos. Según Axios, eligió su alternativa preferida y ordenó completar los preparativos, aunque el plan no obtuvo aprobación final.
El 14 de enero, Estados Unidos evacuó tropas de bases en Qatar mientras altos cargos aguardaban una orden presidencial. Ese día, Benjamin Netanyahu advirtió a Trump que Israel no estaba preparado para un contraataque iraní y que el plan estadounidense no cumpliría su propósito.
El príncipe heredero saudí Mohamed bin Salman también pidió evitar el ataque por razones de estabilidad regional. Esa mañana, Araghchi envió a Witkoff un mensaje comprometiéndose a no ejecutar manifestantes y a “detener las muertes”. Más tarde, Trump afirmó que “quería seguir supervisando la situación”, y un funcionario añadió: “Estuvo realmente cerca. El ejército estaba en posición de hacer algo muy rápido, pero la orden no llegó”.
Algunos funcionarios sostienen que Estados Unidos carecía de los activos necesarios y que “de algún modo perdió la ventana”. Un portavoz de la Casa Blanca rechazó esa versión y afirmó que el país dispone de medios “para ejecutar muchas de las opciones presentadas al presidente, si él decidiera elegirlas”.
