El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, reclamó revertir el “pecado” de la retirada de Gaza de 2005. Durante un discurso en el asentamiento recién reconocido de Yatziv, en Judea y Samaria, sostuvo que Israel no puede “esperar otros 20 años” para asumir el control del territorio costero palestino.
Smotrich afirmó que el actual gobierno ya había “corregi[do] el pecado de la expulsión” de varios asentamientos de Judea y Samaria, realizada en paralelo a la retirada de Gaza en 2005. Sin embargo, añadió que “hay un pecado que aún no hemos podido corregir, incluso cuando parecía que teníamos la oportunidad y el deber de hacerlo: la expulsión de Gush Katif”.
En su intervención, el ministro planteó una pregunta directa al liderazgo israelí: “¿Acaso no fue suficiente la masacre más terrible que ha sufrido el pueblo judío desde el terrible Holocausto” para comprender las decisiones que, a su juicio, deben adoptarse en relación con Gaza y el futuro del control israelí.
Smotrich insistió en que Israel no pagó un precio en sangre durante los últimos dos años de guerra “para que los turcos y los qataríes, que aún hoy patrocinan a Hamás y no son diferentes de él en su deseo de destruir el Estado de Israel, puedan sentarse en nuestra valla”.
Al referirse a la implicación internacional en la posguerra de Gaza, declaró: “Erdogan es Sinwar. Qatar es Hamás. No hay diferencia”. Estas palabras aludieron a la decisión de Estados Unidos de incluir a representantes qataríes y turcos en el comité ejecutivo de la Junta de Paz que supervisará la gestión del enclave.
Dirigiéndose al primer ministro Benjamin Netanyahu, Smotrich lo instó a asumir el control de Gaza y afirmó que “o somos nosotros o son ellos. O control israelí pleno, la destrucción de Hamás y la supresión continuada del terrorismo a lo largo del tiempo, fomentando la emigración del enemigo al extranjero y el asentamiento israelí permanente, o, Dios no lo quiera, dilapidar los esfuerzos y los costos de la guerra y esperar la próxima ronda”.
El ministro reconoció que el presidente estadounidense Donald Trump merece agradecimiento por su papel en la devolución de los rehenes. No obstante, sostuvo que “su plan es malo para el Estado de Israel” y debe archivarse, ya que “Gaza es nuestra y su futuro afectará a nuestro futuro más que al de nadie”.
Según Smotrich, Jerusalén debe “asumir la responsabilidad de lo que está ocurriendo allí” e “imponer un régimen militar”. Esta postura incluye el desmantelamiento del Centro de Coordinación Cívico-Militar para Gaza creado por Estados Unidos en Kiryat Gat y la retirada de representantes de “países como Egipto y Gran Bretaña que son hostiles a Israel y socavan su seguridad”.
En su propuesta final, abogó por emitir un ultimátum a Hamás que exija su desarme y exilio, seguido de “un asalto a Gaza con toda la fuerza, para destruir a Hamás militar y civilmente, abrir el paso de Rafah con o sin el consentimiento egipcio, y permitir que los residentes de Gaza la abandonen y busquen su futuro en otro lugar, donde no pondrán en peligro el futuro de nuestros hijos”.
