Cincuenta y cinco bebés resultaron heridos por presunta inhalación de monóxido de carbono en un jardín infantil de Jerusalén. Dos lactantes murieron y hay detenidas.
Cronología del incidente y primeras respuestas médicas y policiales
En Romema, Jerusalén, 55 bebés resultaron heridos por presunta inhalación de una sustancia tóxica en un jardín infantil. Dos lactantes de cuatro meses fueron evacuados en estado crítico y murieron poco después. Equipos médicos trasladaron a los heridos a los hospitales Shaare Zedek y Hadassah Har HaTzofim para continuar el tratamiento. Las cuidadoras quedaron detenidas para que la investigación del desastre avance y determine responsabilidades. El hecho ocurrió hoy lunes.
Equipos de Magen David Adom llegaron tras un reporte sobre una bebé que perdió el conocimiento e iniciaron maniobras de reanimación. Durante la evacuación de esa niña, otro aviso informó sobre un segundo bebé sin pulso y sin respiración. Los equipos evacuaron a ambos con maniobras exhaustivas e iniciaron la derivación del resto de los niños que permanecían en el lugar, con apoyo de ambulancias y unidades de cuidados intensivos desplegadas en la zona.
Madres corrieron tras las ambulancias y buscaron a sus hijos, según relataron vecinos a Walla. Una vecina contó que una madre se subió a su auto y le pidió que siguiera la ambulancia que evacuaba a su hija. La falta de conexión a las redes agravó la confusión en la entrada del edificio. Una madre llegó entre lágrimas y describió a Magen David Adom la ropa de su hijo para facilitar su localización.
Condiciones del jardín, hacinamiento y presunta operación sin permisos
Las fuerzas que acudieron al apartamento describieron un jardín ubicado en una casa de cuatro habitaciones, no grande, de tamaño reducido para la cantidad de niños presentes. Señalaron hacinamiento, carriolas en cada esquina, incluso en la cocina, y bebés acostados en carriolas y en camas. Encontraron juguetes dispersos. Uno de los intervinientes relató que vio a una niña envuelta en una manta, acostada en el piso del baño del apartamento.
El jardín infantil pertenece a la red haredí Beit Yaakov, asociada a Agudat Israel, y vecinos señalaron que operaba sin permisos oficiales. El Dr. Gal Pajis, del Hospital Shaare Zedek, confirmó que los bebés permanecían juntos en la misma habitación y que inhalaron monóxido de carbono. Ese dato orientó la sospecha de envenenamiento por CO y encuadró la respuesta clínica aplicada a los menores atendidos del incidente.
Las inspecciones de la unidad de bomberos y rescate, con equipo especializado, no detectaron valores de sustancias peligrosas o tóxicas en el lugar. Según los reportes, los bebés cuya muerte se confirmó en el hospital tenían tres y cuatro meses. El más joven asistió al jardín por primera vez. Ambos dormían en un dormitorio separado durante el incidente, hecho que explica la mayor gravedad de sus lesiones en comparación con el resto.
Las fuerzas que ingresaron aclararon que no hallaron niños dentro de armarios. Indicaron que el jardín funcionaba en una vivienda con una densidad de ocupación elevada para su tamaño. En el interior observaron carriolas también en la cocina y áreas de paso, además de camas ocupadas por lactantes. La descripción reforzó la premisa de hacinamiento en condiciones inadecuadas para el cuidado seguro de bebés de muy corta edad.
Monóxido de carbono: exposición, efectos en lactantes y atención médica
El Dr. Yotam Almagor explicó que el monóxido de carbono es un gas sin color, sabor ni olor que se une a la hemoglobina e impide que el oxígeno se una a esa proteína. Como resultado, se produce asfixia tisular, con pérdida de conciencia y muerte. La unión del gas a la hemoglobina es fuerte, por lo cual el oxígeno no llega a los tejidos y puede originar daño cerebral permanente en quienes sufren la exposición.
Sobre el tratamiento, el Dr. Almagor señaló que la situación resulta compleja porque el CO permanece unido a la hemoglobina, por lo que se requiere extraerlo de la sangre, un proceso que no resulta simple. Indicó que el cuadro se asemeja más a un envenenamiento que a una asfixia. Añadió que solo con análisis de sangre se podrá confirmar si el caso corresponde efectivamente a envenenamiento por monóxido de carbono en los pacientes atendidos.
Orly Silbinger, directora ejecutiva de Beterem para la seguridad infantil, expresó especial preocupación porque los bebés no consumen sustancias peligrosas por elección, sino por exposición accidental. Advirtió que las lesiones por envenenamiento pueden producirse por la boca o por contacto con piel u ojos. Recordó que en invierno aumentan los casos fatales relacionados con el calentamiento del hogar e instó a preferir medios seguros, como aire acondicionado o radiador, y a ventilar las habitaciones incluso cuando están calentadas.
Los bomberos y la unidad de lucha contra sustancias peligrosas recalcaron que el monóxido de carbono constituye un riesgo particular en espacios sin ventilación. Diferentes factores pueden exponer a niveles peligrosos y causar envenenamiento. Para reducir el riesgo, resulta aconsejable adoptar medidas de prevención acordes al entorno doméstico y al uso de equipos de calefacción o cocina. A continuación se sintetizan factores de riesgo señalados en los reportes y recomendaciones derivadas de esas observaciones.
Factores de riesgo de monóxido de carbono y prevención básica
- Uso de equipos de calefacción o cocina sin mantenimiento o sin ventilación adecuada: calentadores, estufas de leña, chimeneas, calentadores de agua, hornos, estufas de gas y parrillas de gas.
- Operación de generadores, parrillas de carbón, estufas de gas u otros dispositivos a gas o carbón dentro de la casa, el sótano o el garaje.
- Cocción en parrilla de carbón o de gas dentro de la vivienda o cerca de ella cuando no existe ventilación suficiente.
- Confirmación del envenenamiento por CO únicamente mediante análisis de sangre practicados a los afectados.
Evacuaciones a hospitales y operativos de Magen David Adom e Ihud
El Centro Médico Hadassah informó que, desde el incidente en el jardín infantil de Jerusalén, evacuaron a Hadassah Har HaTzofim a un bebé en reanimación, en estado crítico, y a otros seis bebés conscientes. A Hadassah Ein Kerem llegaron hasta el momento nueve bebés de diferentes edades, en estado leve y conscientes. El equipo de la cámara de presión en Hadassah Ein Kerem quedó preparado para recibir pacientes si las autoridades médicas lo consideran necesario.
El médico voluntario de Magen David Adom, Dr. Menajem Astrik, señaló que en el edificio había decenas de bebés. Indicó que el personal comenzó barridos y brindó tratamiento médico a quienes permanecían en el lugar, mientras los subía a ambulancias y unidades de cuidados intensivos de Magen David Adom. Agregó que evacuaron a los hospitales de la ciudad a los niños afectados para continuar el tratamiento médico bajo supervisión especializada.
Mendi Ashkenazi y Akiva Angel, paramédicos de Ihud Hatzala, relataron que al principio aplicaron reanimación a una bebé de unos cuatro meses que perdió el conocimiento y, poco después, recibieron el aviso de otro bebé de cuatro meses inconsciente. Practicaron maniobras de reanimación y ambos fueron evacuados en estado crítico a hospitales. Con paramédicos adicionales y el equipo de cuidados intensivos, brindaron asistencia a varios niños y evacuaron a decenas de menores del edificio y alrededores.
Zevi Klein, paramédico y conductor de ambulancia de Ihud Hatzala, dijo que inició la reanimación en la sala del apartamento a una bebé de unos cuatro meses y que, en el dormitorio, localizaron a otro bebé en igual condición; aplicó reanimación y conectó un desfibrilador. Ambos fueron evacuados en estado crítico. Desde Magen David Adom, Nadav Taib y Yair Abba Shaul destacaron la gravedad, el despliegue de grandes fuerzas y la evacuación de todos los bebés presentes.
Reacciones y exigencias de supervisión tras el desastre en Jerusalén
El presidente del Estado, Yitzhak Herzog, compartió el dolor de los padres de los bebés y el sufrimiento de las familias por el desastre en el jardín infantil de Jerusalén. Señaló que la pérdida de vidas de bebés representa una ruptura profunda. Exigió investigar, aclarar y entender lo ocurrido, extraer lecciones y hacer justicia. Recalcó que la supervisión de instituciones para la primera infancia resulta crítica para la seguridad y el bienestar, y pidió pleno cumplimiento y responsabilidad.
El miembro de la Knéset Zvi Sukkot envió condolencias a las familias en duelo y rezó por la salud de los heridos. Afirmó que el grave incidente en Jerusalén constituye una señal de advertencia roja. Subrayó que bebés que no probaron el sabor del pecado no deben resultar heridos. Sostuvo que el Estado debe asegurar soluciones educativas seguras y supervisadas también para el sector haredí, sin empujar a las familias a instituciones peligrosas por consideraciones económicas.
El jefe de la oposición, Yair Lapid, indicó que comparte el dolor de las familias de los dos bebés que murieron y deseó una pronta recuperación a los heridos. Expresó horror ante reacciones duras en redes sobre bebés de dos y cuatro meses. Afirmó que la muerte de niños resulta terrible y rompe el corazón, y pidió no llevar ese dolor a ninguna controversia o debate político.
El miembro de la Knéset Avigdor Liberman expresó sus condolencias por el caso y deseó rápida recuperación a los heridos. Planteó la necesidad de entender cuándo se estableció ese jardín y cuántos jardines piratas como ese existen. Señaló además que quien transfiere la responsabilidad a otro resulta responsable por sí mismo, por lo que reclamó respuestas y acciones que impidan la repetición de situaciones similares en entornos de primera infancia.
