El jefe de la diplomacia iraní atacó al Foro Económico Mundial en Davos por anular su intervención a última hora del lunes, tras la represión de protestas recientes. Atribuyó la decisión a “mentiras y presión política de Israel”, lo que motivó una severa respuesta del presidente Isaac Herzog al día siguiente.
Las movilizaciones en Irán, iniciadas por tensiones económicas a finales de diciembre, derivaron en el mayor desafío al poder del país en años. La magnitud real de la represión violenta sigue oculta, ya que un apagón de internet impide conocer con precisión el alcance de los hechos.
Abbas Araghchi tenía previsto hablar el martes ante la reunión anual de líderes globales en Suiza. Sin embargo, el WEF retiró su invitación tras considerar que no resultaba “apropiado” debido a la “pérdida de vidas de civiles en Irán en las últimas semanas”.
En un mensaje publicado en X, Araghchi afirmó que su comparecencia se canceló “sobre la base de mentiras y presión política de Israel y sus proxies y apologistas con base en Estados Unidos”, rechazando así los argumentos expuestos por la organización del foro internacional.
El ministro calificó la decisión de “doble rasero flagrante”, al señalar que Israel sí fue invitado tras su guerra contra el grupo terrorista Hamás en Gaza. Según Araghchi, esa postura “transmite depravación moral y bancarrota intelectual” por parte del foro.
Autoridades iraníes sostienen que las manifestaciones comenzaron de forma pacífica, pero derivaron en “disturbios” alentados por Estados Unidos e Israel con la finalidad de desestabilizar al país. Esa versión oficial rechaza la responsabilidad directa del Estado en la violencia registrada.
La publicación de Araghchi en X incluyó un video en el que aseguró que las protestas constituyeron una “operación terrorista” dirigida por la agencia de inteligencia israelí Mossad, reforzando así la narrativa oficial sobre una injerencia extranjera coordinada contra la República Islámica.
En un comunicado de su oficina, Isaac Herzog replicó con dureza y afirmó: “El mismo régimen iraní asesino que masacra a su propio pueblo día tras día, ejecutando a mujeres y hombres inocentes por atreverse a pedir su libertad, y difundiendo terror y muerte por todo Oriente Medio, no está en posición de dar lecciones a otros sobre ‘moralidad’”.
El texto añade: “La condena internacional del régimen iraní no es el resultado de presiones políticas, sino de una verdad simple e innegable: el régimen iraní es la cabeza de la serpiente que arma, financia y dirige a Hamás, Hezbolá y otros proxies terroristas que cometen crímenes contra la humanidad”.
La declaración continúa: “Mientras el presidente Herzog representa a una democracia que defiende a sus ciudadanos y al mundo libre contra el terrorismo asesino, el ministro de Exteriores de Irán representa a un régimen brutal y tiránico que intenta ocultar sus crímenes atroces con una retórica vacía”.
Organizaciones de derechos humanos afirman haber confirmado la muerte de varios miles de manifestantes a manos de las fuerzas de seguridad iraníes. Algunas estimaciones elevan la cifra real hasta 20.000 muertos.
La ONG con sede en Noruega Iran Human Rights, que ha verificado al menos 3.428 víctimas, declaró el lunes que “todas las indicaciones apuntan a que esta masacre fue planificada y llevada a cabo con plena coordinación” por la República Islámica.
