El tanque T-14 Armata ruso expuso deficiencias graves en el sistema de transmisión que llevaron a su retirada de las líneas frontales en Ucrania.
Origen del T-14 Armata vinculado a cancelación del T-95 en 2010
El tanque T-14 Armata, desarrollado por la corporación rusa Uralvagonzavod como parte de la plataforma universal de combate Armata, constituyó un intento de modernización de las fuerzas acorazadas de la Federación Rusa porque existieron tensiones geopolíticas crecientes en Europa del Este. El vehículo se presentó públicamente en 2015 durante el desfile del Día de la Victoria en Moscú. Su diseño buscó superar a los tanques occidentales en protección, potencia de fuego y movilidad, y por ello incorporó una torreta no tripulada y sistemas de protección activa.
No obstante, su despliegue limitado en la guerra en Ucrania, iniciada en febrero de 2022, expuso deficiencias técnicas graves, en especial en el sistema de transmisión. Esas deficiencias condujeron a su retirada de las líneas frontales en septiembre de 2023, según informes de agencias estatales rusas y evaluaciones de inteligencia occidental. Entre los actores principales figuraron el ministerio de Defensa ruso, que supervisó las pruebas operativas, y Rostec, la corporación estatal responsable de su producción.
El periodo considerado abarcó desde el inicio del desarrollo en 2010 hasta la confirmación en 2024 de que el tanque tenía un costo demasiado alto para un empleo masivo en operaciones reales. El origen del T-14 Armata se vinculó con la cancelación del proyecto T-95 en 2010, un tanque experimental soviético-ruso que acumuló retrasos significativos por limitaciones presupuestarias postsoviéticas. Después de esa cancelación, Uralvagonzavod, principal fabricante de tanques en Rusia, inició el programa de diseño OKR Armata.

El programa tuvo el objetivo de crear una plataforma modular apta para varios vehículos de combate, entre ellos tanques, transportes blindados y sistemas de artillería. El propósito consistió en integrar avances en automatización, protección y electrónica para hacer frente a amenazas emergentes, como misiles antitanque guiados y drones. El primer prototipo del T-14 se ensambló en 2014, y las pruebas preliminares comenzaron en 2015, a la vez que se produjo su aparición en el desfile de Moscú.
Características técnicas principales del T-14 Armata
- Motor diésel A-85-3 con configuración en X, capacidad de hasta 1.500 caballos de fuerza, velocidades de hasta 90 kilómetros por hora y autonomía de 500 kilómetros.
- Transmisión automática 2V-25 Kulibin para mejorar eficiencia y maniobrabilidad, peso de 48 toneladas inferior a equivalentes occidentales como el M1A2 Abrams.
- Armamento principal con cañón liso de 125 milímetros 2A82-1M, capacidad de munición convencional y misiles guiados antitanque con alcance de hasta 5 kilómetros.
- Sistema de protección activa Afganit con radares y lanzadores para interceptar proyectiles, torreta deshabitada y tripulación en cápsula blindada dentro del chasis.
Problemas de fiabilidad en motor y transmisión del T-14
En esa etapa inicial, se registraron incidentes que aportaron indicios de problemas posteriores: durante un ensayo para el desfile, un tanque se detuvo de forma abrupta y necesitó más de quince minutos para reiniciarse. Observadores independientes atribuyeron el fallo a componentes electrónicos inestables. En paralelo, el ministerio de Defensa ruso proyectó inicialmente la adquisición de 2.300 unidades entre 2015 y 2020, aunque esa meta se redujo después de forma drástica hasta quedar en solo unas decenas.
Desde el punto de vista técnico, el T-14 incorporó un motor diésel A-85-3 con configuración en X, con capacidad de generar hasta 1.500 caballos de fuerza. Esa potencia permitió velocidades de hasta 90 kilómetros por hora en terreno pavimentado y una autonomía operativa aproximada de 500 kilómetros. La potencia se transmitió mediante una transmisión automática 2V-25 Kulibin, concebida para mejorar la eficiencia y la maniobrabilidad en entornos variados.

El tanque pesó alrededor de 48 toneladas, un valor inferior al de equivalentes occidentales como el M1A2 Abrams estadounidense, y esa diferencia facilitó la movilidad estratégica. El armamento principal consistió en un cañón liso de 125 milímetros 2A82-1M, con capacidad de disparar munición convencional y misiles guiados antitanque, y con un alcance efectivo de hasta 5 kilómetros. Además, integró el sistema de protección activa Afganit, con radares y lanzadores destinados a interceptar proyectiles entrantes.
El diseño incluyó una torreta deshabitada y la ubicación de la tripulación, formada por tres miembros, en una cápsula blindada dentro del chasis, lo que redujo el riesgo de bajas en caso de impacto. Estos elementos, descritos en informes técnicos del fabricante, se asociaron con la clasificación del T-14 como vehículo de cuarta generación y con una mejora de la supervivencia frente a modelos heredados de la era soviética, como el T-72 y el T-90.
Despliegue limitado en Ucrania y retirada por fallos
Aun con esas especificaciones, los problemas de fiabilidad aparecieron en fases tempranas del ciclo de desarrollo. El motor A-85-3, concebido por la Oficina de Diseño Transdiesel para aplicaciones industriales como estaciones de bombeo de petróleo y gas, resultó excesivamente complejo para un entorno militar. Informes de pruebas internas, difundidos a través de fuentes de inteligencia británica, indicaron sobrecalentamiento crónico y consumo excesivo de aceite, con un agravamiento asociado a dificultades en la cadena de suministro de componentes bajo sanciones.
En particular, la transmisión 2V-25 mostró fallos recurrentes en el sistema de control electrónico; en consecuencia, se produjeron episodios de sobrecalentamiento y averías que inmovilizaron el vehículo durante operaciones prolongadas. Un análisis del ministerio de Defensa del Reino Unido, publicado en enero de 2023, señaló que las unidades iniciales entregadas a las tropas rusas recibieron rechazo por su “pobre condición”, con menciones específicas a problemas del motor y de los sistemas de imagen térmica.

Estos defectos no quedaron limitados a un único episodio. Durante el desfile de 2015, un T-14 sufrió una avería en público; el fabricante atribuyó el incidente a un error humano, mientras que analistas independientes lo vincularon con inestabilidades en la transmisión. A ello se sumó el costo unitario, estimado entre 5 y 7,1 millones estadounidenses, una cifra muy superior a la de alternativas como el T-90. Ese costo limitó la producción a menos de 20 unidades operativas para 2023, según evaluaciones de centros de estudios como el International Institute for Strategic Studies.
El despliegue en Ucrania concentró estos problemas en condiciones operativas. En abril de 2023, la agencia estatal rusa TASS informó del envío de varias unidades del T-14 al Distrito Militar Sur para operaciones de asalto directo, con lo que se estableció una primera prueba en condiciones de combate real. El objetivo consistió en evaluar el rendimiento frente a defensas ucranianas equipadas con misiles antitanque occidentales como Javelin y NLAW.
Consecuencias del retiro y estado actual del T-14
Sin embargo, en julio de 2023, fuentes militares rusas confirmaron la retirada de los tanques de las líneas frontales tras la identificación de “deficiencias en el diseño”. Informes detallados de inteligencia occidental, entre ellos los del ministerio de Defensa británico, indicaron que los problemas de transmisión influyeron de manera central en esa decisión: el sistema presentó sobrecalentamiento en escenarios de alta intensidad, con fallos mecánicos que exigieron mantenimiento extenso en un entorno donde las cadenas de suministro resultaron vulnerables a ataques.
Además, el motor A-85-3 no alcanzó las expectativas de durabilidad, con averías reportadas en terrenos irregulares característicos del este ucraniano. La agencia Associated Press documentó un incidente semejante al de 2015, con la inmovilización de un T-14 durante maniobras, y lo utilizó como elemento de refuerzo para la percepción de inestabilidad. La retirada respondió también a factores no técnicos: el alto costo y el riesgo de captura por fuerzas ucranianas, con una posible exposición de tecnologías sensibles, influyeron en la decisión.

En marzo de 2024, el director ejecutivo de Rostec, Sergey Chemezov, afirmó que el tanque era “demasiado valioso” para la guerra. Las consecuencias se extendieron fuera del frente. La producción del T-14 quedó estancada y se limitó a prototipos y lotes reducidos; además, las sanciones restringieron el acceso a componentes electrónicos y materiales avanzados. En 2024, analistas de The National Interest calificaron el programa como un “proyecto fallido”, con referencia a costos inflados y promesas no cumplidas por el Kremlin.
En ese contexto, el ministerio de Defensa ruso reasignó recursos hacia la modernización de tanques existentes, como el T-72B3 y el T-90M, que presentaron menores costos y un historial de combate más amplio; se documentaron entregas de cientos de unidades en 2023. En Ucrania, la ausencia del T-14 mostró limitaciones rusas en guerra de alta intensidad, con drones y artillería de precisión que redujeron formaciones acorazadas. Para finales de 2023, se estimaron pérdidas de más de 2.000 tanques rusos, según datos del Oryx project.
Evaluación final de limitaciones operativas del Armata
Por su parte, Rostec declaró de forma oficial en 2025 que el enfoque se había desplazado hacia mejoras incrementales en lugar de nuevas plataformas, lo que supuso un reconocimiento indirecto de las limitaciones del Armata. El estado actual del T-14, a inicios de 2026, incluye pruebas adicionales en polígonos rusos, aunque no existen planes confirmados de redespliegue en Ucrania. Informes de la agencia TASS de 2025 indicaron la identificación y corrección de algunos defectos de la transmisión, pero no aportaron evidencia de producción en serie.
La inteligencia occidental, con inclusión de estimaciones del Departamento de Defensa de Estados Unidos, situó en alrededor de una docena las unidades operativas, con empleo principal en actividades de propaganda interna. La diferencia entre fuentes rusas, que describen los problemas como “ajustes necesarios”, y evaluaciones independientes, que señalan fallos estructurales, muestra la opacidad institucional asociada al proyecto.

Documentos desclasificados del Reino Unido en 2023 indicaron que el rechazo inicial de las tropas ante las entregas se debió a la condición subóptima de los sistemas de propulsión. Esta incertidumbre continúa. En síntesis, los problemas de transmisión del T-14 Armata, asociados a un diseño complejo y a componentes sin una validación suficiente en condiciones militares, provocaron su retirada de Ucrania tras un despliegue experimental con resultados negativos.
Este episodio, documentado en informes de inteligencia y en agencias estatales, evidenció la diferencia entre los objetivos de innovación técnica y los requisitos de viabilidad operativa en un conflicto prolongado, en el que la fiabilidad y el costo determinan la utilidad militar.
