Un antiguo jefe de inteligencia de la Autoridad Palestina acusó el martes a la dirigencia palestina de permitir el avance de la corrupción sistémica dentro de sus instituciones. El pronunciamiento, poco habitual por su tono directo, se dirigió al presidente de la AP, Mahmoud Abbas.
Mediante una carta abierta, Tawfik Tirawi, de 77 años, afirmó que alertó en numerosas ocasiones a Abbas sobre distintos expedientes de corrupción. Según expuso, esas advertencias no produjeron respuestas ni medidas correctivas dentro de la estructura de la Autoridad Palestina.
“El sistema de corrupción ahora opera con confianza e inmunidad”, escribió Tirawi. El exjefe de inteligencia integra el comité central de Fatah, el movimiento que lidera Abbas, cuyo mandato presidencial concluyó formalmente en el año 2009 sin que se celebraran nuevas elecciones.
Tirawi señaló a empresas y particulares por su participación en la apropiación de tierras y bienes públicos y privados. En ese marco, describió la situación como un “colapso moral y ético” que, a su juicio, atraviesa de forma profunda a las instituciones palestinas.
Además, responsabilizó a los asesores más cercanos a Abbas, de 90 años, por “ocultar deliberadamente la verdad” al presidente. Según Tirawi, ese entorno contribuyó a distorsionar la información que llega al liderazgo y a bloquear cualquier intento serio de rendición de cuentas.
El dirigente, conocido por su postura crítica hacia Abbas, explicó que tras dialogar con otras figuras de Fatah optó por exponer el asunto públicamente. Advirtió que, si la situación continuaba, entregaría a los medios detalles concretos de casos específicos.
“¿Hizo nuestro pueblo todos estos sacrificios —mártires, prisioneros y heridos— solo para que lleguemos a una etapa en la que ladrones y corredores de tierras se queden propagando la corrupción sin disuasión ni rendición de cuentas?”, escribió en su misiva.
En años anteriores, Tirawi defendió la resistencia armada palestina contra Israel y llegó a elogiar a su hijo, entonces de dos años, por manifestar en una canción infantil su deseo de matar a “sionistas”.
Las declaraciones aparecen en un contexto especialmente tenso para la sociedad palestina, tras más de dos años de guerra entre Israel y Hamás en la Franja de Gaza. la guerra se inició con el asalto del grupo terrorista el 7 de octubre de 2023 y continuó con violencia creciente en Judea y Samaria.
Un alto el fuego frágil entró en vigor en Gaza en octubre como parte de la iniciativa de paz impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump. El acuerdo activó un complejo proceso de reforma política palestina y reabrió el debate sobre la gobernanza interna.
En los enclaves de Judea y Samaria bajo su administración, la Autoridad Palestina arrastra una reputación persistente de corrupción. Críticos sostienen que el sistema enriqueció a élites mediante ingresos fiscales y ayuda internacional, mientras fortaleció un vasto aparato de seguridad.
Ese aparato, según los detractores, se orientó a reprimir la disidencia por exigencia de patrocinadores externos. Abbas permanece en el cargo desde hace dos décadas y, durante casi todo ese período, no consiguió organizar elecciones generales.
El presidente rara vez abandona su cuartel general en Ramala, salvo para viajes al exterior. Centraliza la toma de decisiones en un círculo reducido que incluye a Hussein al-Sheikh, aliado histórico al que designó como su sucesor en abril.
Una encuesta de octubre del Centro Palestino de Investigación de Políticas y Encuestas, con sede en Ramala, indicó que el 80 por ciento de los palestinos en Judea y Samaria y Gaza desea la renuncia de Abbas.
Aunque Abbas realizó algunos gestos de reforma y prometió elecciones legislativas y presidenciales dentro de un año tras el fin de la guerra en Gaza, el escepticismo persiste. En octubre, el ministro de Transporte de la AP fue destituido e investigado por presuntas coimas.
Los palestinos mantienen dudas sobre cambios reales. En el sondeo del PCPSR, el 60 por ciento expresó desconfianza respecto de la celebración de elecciones. El estudio señaló que el probable ganador sería Marwan Barghouti, preso desde 2002 por atentados terroristas mortales.
