El balance de víctimas mortales por la sangrienta represión de Irán contra las protestas de alcance nacional llegó al menos a 5.002 muertos el viernes, según activistas, quienes advirtieron que se teme un número mayor mientras el apagón de internet más amplio del país superó dos semanas
La Agencia de Noticias de Activistas por los Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, difundió la cifra y detalló que 4.716 eran manifestantes, 203 estaban afiliados al gobierno, 43 eran niños y 40 civiles ajenos a las protestas. Además, informó que más de 26.800 personas fueron detenidas.
La organización señaló que ha mostrado precisión en episodios previos de disturbios en Irán y que basa sus datos en una red de activistas dentro del país, dedicada a verificar los Muertes y contrastar la información pese a las restricciones impuestas.

El gobierno iraní presentó su primer recuento oficial el miércoles, con 3.117 muertos. Indicó que 2.427 correspondían a civiles y fuerzas de seguridad durante las manifestaciones iniciadas el 28 de diciembre, y que el resto eran “terroristas”. En el pasado, la teocracia subestimó o no informó víctimas.
Associated Press no pudo verificar de manera independiente el número de muertos, en parte por el corte de internet y el bloqueo de llamadas internacionales. Informes señalan que Irán limitó la labor periodística local y difundió en televisión estatal acusaciones contra manifestantes como “alborotadores” apoyados por Estados Unidos e Israel, sin pruebas.
La actualización de cifras coincide con un momento de alta tensión, tras fijar el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dos líneas rojas vinculadas a las protestas: la muerte de manifestantes pacíficos y la realización de ejecuciones masivas por parte de Teherán.
En ese contexto, el ejército estadounidense desplazó más activos hacia Oriente Medio, incluido el portaaviones USS Abraham Lincoln y los buques que lo acompañan desde el mar de China Meridional, con el objetivo de reforzar la presencia militar ante un escenario volátil.

Un funcionario de la Marina estadounidense, que habló bajo condición de anonimato, afirmó el jueves que el grupo de ataque del Lincoln se encuentra en el océano Índico. Otro funcionario indicó que se evalúan sistemas adicionales de defensa antiaérea para la región.
Estos despliegues amplían las opciones disponibles para Trump, tanto para reforzar la defensa de las fuerzas estadounidenses en la zona como para ejecutar acciones militares adicionales tras los ataques a instalaciones nucleares iraníes realizados en junio.
El ejército de Estados Unidos incrementó en otras ocasiones su presencia en Oriente Medio durante períodos de tensión, generalmente con fines defensivos. No obstante, el año pasado realizó una acumulación significativa antes de los ataques de junio.
El jueves, Trump declaró a periodistas a bordo del Air Force One que Estados Unidos desplaza una “armada” de barcos hacia Irán “por si acaso” decide actuar, al subrayar la vigilancia estrecha sobre las decisiones de Teherán.

“Tenemos una flota masiva dirigiéndose en esa dirección y quizá no tengamos que usarla”, dijo Trump. “Preferiría no ver que ocurra nada, pero los estamos observando muy de cerca”.
“A una hora de que esta cosa horrible fuera a tener lugar, la cancelaron”, afirmó, al referirse a casi 840 ejecuciones en la horca que, según dijo, la República Islámica suspendió tras sus advertencias, y lo calificó como “una buena señal”.
Trump también aludió a las rondas de conversaciones previas sobre el programa nuclear iraní y a la guerra de 12 días lanzada por Israel en junio, seguida del bombardeo estadounidense. Amenazó con acciones que harían que ataques previos “parezcan insignificantes”.
“Deberían haber llegado a un acuerdo antes de que los golpeáramos”, añadió Trump.
“Si intentan hacerlo de nuevo, tendrán que ir a otra zona. Los golpearemos allí también, con la misma facilidad”, dijo.
