El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirma que una “flota masiva” de buques militares estadounidenses avanza hacia Irán, mientras reitera su deseo de que no sea necesario recurrir al uso de la fuerza.
Durante declaraciones a periodistas a bordo del Air Force One, Trump vuelve a sostener que Irán abandonó planes para ejecutar a 837 manifestantes tras sus advertencias públicas sobre el tema. “Dijeron que lo cancelaron. No lo pospusieron”, afirma, reiterando que la decisión iraní respondió de forma directa a sus mensajes.
El mandatario insiste en que el despliegue naval tiene un carácter preventivo y subraya que la utilización de esa capacidad no es inevitable. “Tenemos una flota masiva dirigiéndose en esa dirección, y quizá no tengamos que usarla”, señala, al tiempo que asegura que observa los acontecimientos en la República Islámica “muy de cerca”.
En otro momento, se le pregunta si contempla seguir como presidente del Consejo de Paz una vez concluido su mandato presidencial, dado que el estatuto del organismo lo permite. Trump responde que esa posibilidad existe formalmente y que la decisión dependerá de cómo evolucionen las circunstancias.
“Tengo derecho a hacerlo si quiero… Veremos qué pasa”, declara al respecto. Añade que, aunque el cargo es vitalicio en teoría, no está convencido de desear una responsabilidad de ese tipo de manera permanente, dejando abierta la opción sin confirmar una intención definida.
Trump afirma que el Consejo de Paz realizará “un gran trabajo con Gaza, y quizá con otras cosas”, y reitera que ese organismo cooperará con las Naciones Unidas. Sus palabras surgen en medio de inquietudes sobre un eventual intento de Estados Unidos de emplear el consejo para desplazar funciones de la ONU.
El presidente sostiene que algunos países, entre ellos Rusia, ya ofrecieron contribuir con más de $1.000 millones al Consejo de Paz, suma que coincide con el costo para obtener un asiento permanente en el panel. Reconoce, no obstante, que otras naciones no muestran interés en integrarse.
En ese contexto, menciona una oposición manifiesta del Reino Unido y Francia, aunque señala que otros gobiernos, como los de Italia y Polonia, expresaron disposición a sumarse. Según explica, esos países deben primero obtener la aprobación de sus respectivos parlamentos antes de avanzar formalmente.
Consultado sobre los moretones visibles en su mano, Trump afirma que se la “golpeó” contra una mesa y que la aspirina que consume provoca la decoloración. El presidente ha sido observado en repetidas ocasiones durante el último año con marcas similares en las manos.
