Con la guerra acercándose a su conclusión, las FDI informaron que la 401.ª Brigada Acorazada realizó un ejercicio a nivel de brigada por primera vez en más de dos años, lo que marca el retorno a entrenamientos de gran escala tras un prolongado periodo centrado en operaciones continuas.
La actividad se desarrolló en la frontera con el Líbano y tuvo como propósito “mantener y fortalecer” la preparación operativa de la brigada ante escenarios de emergencia, incluida la defensa de las comunidades del norte, de acuerdo con lo señalado oficialmente por el ejército en su comunicación.
El jefe del Estado Mayor de las FDI, el teniente general Eyal Zamir, había manifestado con anterioridad que las fuerzas armadas debían retomar de manera sistemática las sesiones de entrenamiento, después de un periodo de dos años de guerra que limitó la realización de ejercicios formales.
