Un alto funcionario iraní avisó que cualquier ataque equivaldrá a guerra total, con portaaviones estadounidense en ruta, alerta en Irán, presión del OIEA y sanciones.
Despliegue de EE. UU. y amenaza iraní de guerra total ante llegada naval
En vísperas de la llegada de un grupo de ataque de portaaviones de Estados Unidos y otros medios militares a Oriente Medio, un alto funcionario iraní anónimo elevó el umbral de la disuasión. Afirmó: “Esta vez consideraremos cualquier ataque —limitado, ilimitado, quirúrgico, cinético— como una guerra total contra nosotros, y responderemos de la forma más dura posible para resolver esto”. Agregó que el ejército de Irán está listo para el peor escenario y que todo permanece en alerta máxima.
El contexto inmediato fue un movimiento de fuerzas de Estados Unidos que el presidente Donald Trump presentó como una “armada” en dirección a Irán. Según Reuters, el despliegue incluye al portaaviones USS Abraham Lincoln y varios destructores con misiles guiados, con salida desde el área Asia-Pacífico y destino a Oriente Medio. Responsables estadounidenses valoraron reforzar defensas antiaéreas en la región para proteger bases y personal. Trump afirmó que prefería no ver incidentes, aunque dijo que Washington observaba a Irán muy de cerca.
La advertencia se expresó en términos de soberanía e integridad territorial. De acuerdo con Reuters, el alto cargo afirmó que, si Estados Unidos viola la soberanía y la integridad territorial de Irán, habrá respuesta, aunque evitó precisar su forma. Sostuvo que un país sometido a amenaza militar constante no tiene opción distinta a asegurar medios para hacer retroceder a quien se atreva a atacar a Irán y, de ser posible, restaurar el equilibrio.

La escalada verbal coincidió con una secuencia de acciones y controversias del programa nuclear iraní. Reuters informó que, tras una gran acumulación de fuerzas el año anterior, Estados Unidos ejecutó en junio ataques contra el programa nuclear. Días después, Trump reiteró que, si Teherán reanuda ese programa, Washington volverá a golpear con facilidad. Ese precedente, citado por Reuters, sitúa el despliegue actual como un refuerzo de capacidades defensivas y como una ampliación de opciones para acciones adicionales.
Puntos clave del despliegue y la amenaza declarada
- USS Abraham Lincoln y destructores con misiles guiados, con destino a Oriente Medio.
- Trump definió el movimiento naval como una “armada” y afirmó vigilar a Irán de cerca.
- El funcionario iraní prometió tratar cualquier ataque como guerra total y anunció alerta máxima.
- Estados Unidos atacó en junio instalaciones del programa nuclear iraní, según Reuters.
- Posible refuerzo de defensas antiaéreas para proteger bases y personal en la región.
Inspecciones del OIEA y dudas sobre uranio altamente enriquecido
El Organismo Internacional de Energía Atómica mantiene un pulso con Irán sobre inspecciones y rendición de cuentas posteriores a los bombardeos. El 20 de enero de 2026, en Davos, Rafael Grossi dijo a Reuters que el estancamiento no puede prolongarse sin límite, porque la agencia tendría que admitir que desconoce el paradero de parte del material. Explicó que el OIEA inspeccionó las trece instalaciones nucleares declaradas no bombardeadas, pero no accedió a Natanz, Fordo ni Isfahán.
Grossi subrayó que Irán debe presentar un informe especial sobre lo ocurrido en esos tres sitios y sobre el destino del material. Antes de los ataques, el OIEA estimó aproximadamente 440,9 kilogramos de uranio enriquecido al 60% de pureza, nivel cercano al 90% asociado con uso armamentístico. Según dijo, esa cantidad, con más enriquecimiento, podría equivaler a material para alrededor de diez bombas, conforme a una vara de medición interna del organismo.

Reuters añadió que el organismo no ha verificado la reserva de uranio altamente enriquecido desde hace al menos siete meses, aunque su guía interna recomienda una verificación mensual. PBS también recogió, con base en información atribuida al OIEA, que el organismo llevaba meses sin verificar el stock cercano al grado armamentístico. Grossi remarcó que no tenía la convicción ni la conclusión de un desvío de material, aunque advirtió que la falta de acceso resulta insostenible.
El director general del OIEA indicó que, en los días y semanas siguientes, planeaba reunirse con el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi. Además, aludió a esfuerzos diplomáticos más amplios e hizo referencia a conversaciones impulsadas por el enviado especial estadounidense Steve Witkoff. Señaló que no podía ignorar esos contactos, aunque la situación de verificación permanecía abierta y sin resolución, con exigencias pendientes sobre acceso e información en los emplazamientos bombardeados.
Protestas internas, sesión de la ONU y sanciones al petróleo iraní
Washington vinculó la presión militar a otros frentes: la represión interna de protestas y la respuesta internacional a violaciones de derechos humanos. Reuters situó el aumento de tensión en la estela de una dura represión de protestas a escala nacional, iniciadas el 28 de diciembre como manifestaciones en el Gran Bazar de Teherán por dificultades económicas y luego extendidas a otras ciudades. La organización HRANA informó 4.519 muertes verificadas —4.251 de manifestantes— y 9.049 más bajo revisión.
En paralelo, un funcionario iraní citado por Reuters habló de más de 5.000 muertos confirmados hasta el domingo anterior, incluido medio millar de miembros de las fuerzas de seguridad. Trump, al ser preguntado por el número de manifestantes muertos, sostuvo que nadie lo sabe y que, en cualquier caso, el total resultaba muy alto. El 23 de enero, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU celebró una sesión especial de emergencia para tratar la situación.

En esa instancia, el alto comisionado Volker Türk calificó la actuación de las autoridades como represión brutal y pidió que cese la violencia. Reuters señaló que más de cincuenta países respaldaron la sesión para ampliar una investigación de la ONU iniciada en 2022. La delegación iraní rechazó la legitimidad de la sesión; su embajador, Ali Bahreini, atribuyó las protestas a terroristas apoyados por adversarios extranjeros y defendió un cómputo sensiblemente inferior al de organizaciones de derechos humanos.
Ese mismo día, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció sanciones sobre el transporte de petróleo iraní. Reuters reportó medidas contra nueve buques y ocho empresas asociadas con la llamada flota en la sombra, con registros en Palaos y Comoras, y operaciones mediante compañías en India, Omán y Emiratos Árabes Unidos. Scott Bessent dijo que buscaba interrumpir canales financieros. OFAC detalló objetivos por mover cientos de millones de dólares. Associated Press vinculó las medidas con la represión y con un apagón de internet del 8 de enero.
