La variante J-20S integra cabina biplaza, fusión sensorial e inteligencia artificial para mando de drones, y consolida a la PLAAF en operaciones aéreas en red.
Configuración biplaza y mando de drones en el J-20S de la PLAAF china
El Chengdu J-20S marca una evolución en la flota de cazas de la PLAAF. Su cabina biplaza permite que un solo aparato coordine operaciones con hasta seis drones. La variante deriva del J-20 original, concebido para superioridad aérea y ataques de precisión, y añade capacidades de mando y control aéreo. Integra inteligencia artificial con guerra electrónica y sensores distribuidos. Observadores lo registraron junto a drones GJ-11 y FH-97A, según informes y material oficial.
El origen del J-20 surge a finales de la década de 1990, cuando el ministerio de Defensa chino impulsó un programa de quinta generación. El prototipo voló por primera vez en enero de 2011 y entró en servicio en marzo de 2017, según el IISS. El “Mighty Dragon” incorpora baja observabilidad con formas, recubrimientos absorbentes y bahías internas. La propulsión pasó de motores AL-31F a WS-10C y, en variantes recientes, WS-15 con crucero supersónico sin postquemadores.
La PLAAF desplegó el J-20 en brigadas como la 19.ª, con base en Zhangjiakou, donde aparecen formaciones con el J-20A monoplaza y el J-20S biplaza. La configuración biplaza asigna funciones diferenciadas: el piloto principal se ocupa del vuelo y la maniobra, mientras el operador de sistemas asume la coordinación táctica. Imágenes oficiales mostraron esta disposición en septiembre de 2021 y su presencia quedó confirmada en el Airshow China de Zhuhai, en noviembre de 2024.

El informe anual del Pentágono de 2023 describe al J-20S como plataforma de control para operaciones centradas en redes. El operador trasero gestiona la fusión de datos de múltiples plataformas. Publicaciones de la Academia China de Ciencias atribuyen a sus radares AESA un alcance de detección triple frente a versiones iniciales. Con apoyo de inteligencia artificial, el caza acorta los tiempos de decisión y asigna misiones de reconocimiento, interferencia electrónica, ataque aire-tierra o empleo como señuelo.
Datos clave confirmados sobre capacidades y despliegues
- Cabina biplaza con piloto y operador de sistemas de misión.
- Control de hasta seis drones colaborativos por avión.
- Radares AESA con alcance de detección triple frente a versiones iniciales.
- Motor WS-15 con 180 kN y crucero supersónico sin postquemadores.
- Dron GJ-11 con hasta dos toneladas de carga interna.
Propulsión, firmas reducidas y efectos en alcance y coordinación aérea
El desarrollo técnico del J-20S introduce refinamientos orientados a la baja observabilidad mediante formas optimizadas y materiales compuestos, frente a radares de baja frecuencia. El motor WS-15, probado desde 2022 y estandarizado en 2025, ofrece 180 kN de empuje y permite velocidades sostenidas sobre Mach 1 sin postquemadores, sin aumentos equivalentes de firma infrarroja. Informes del South China Morning Post, citas de ingenieros de la CAC, relacionan estas mejoras con coordinación en operaciones en red.
Estas capacidades ganan importancia en escenarios como el estrecho de Taiwán, ya que la integración de drones amplía el alcance operativo y reduce la exposición de plataformas tripuladas. En paralelo, la PLAAF incrementó la producción. Estimaciones del Departamento de Defensa sitúan en torno a 120 el número de J-20 operativos en 2025 y describen un ritmo superior al de programas occidentales comparables. La expansión se apoya en cadenas de suministro nacionales con menor dependencia externa.

En entrenamiento y despliegue, brigadas como la Wang Hai adoptaron adversarios sustentados en inteligencia artificial para simular combates complejos más allá de límites fisiológicos humanos, según material de CCTV de abril de 2024 y sus actualizaciones de 2025. Estas sesiones incluyen al J-20S en tareas de coordinación de drones dentro de entornos de alta intensidad, con el objetivo de preparar a la PLAAF para doctrinas de combate híbrido.
Al mismo tiempo, aparecen divergencias sobre cifras totales. Mientras el Pentágono estimó un inventario de 250 J-20 para finales de 2025, medios estatales como China Daily elevaron la cifra a 300 y atribuyeron la diferencia a ritmos de producción en fábricas de Chengdu. Ambas líneas coinciden en la presencia del J-20S junto a aeronaves KJ-500 en vuelos conjuntos, observados en diciembre de 2025, dentro de formaciones de alerta temprana y control.
Drones, conceptos futuros y límites bajo interferencia electrónica
El concepto de caza de sexta generación con alas desmontables, probado en Ningxia en junio de 2024, explora integraciones donde segmentos alares pasan a drones, según patentes de la Academia China de Aerodinámica Aeroespacial. Los ensayos abordan problemas de inestabilidad tras la separación mediante algoritmos de control y ajustes aerodinámicos. No existe confirmación oficial de exportaciones; debates en foros de la Organización de Cooperación de Shanghái mencionaron transferencias sin evidencia hasta 2026.
El estado actual muestra despliegues en los teatros de mando Norte y Sur, con funciones en empleo a larga distancia y en operaciones combinadas. Material de la PLAAF, difundido en enero de 2026, exhibe operaciones con enjambres de drones y atribuye a un operador central la capacidad de gestionar hasta 200 unidades; sin embargo, en configuraciones tácticas el J-20S limita el control a seis por misión. Este modelo sostiene guerra aérea en red, integrada con plataformas.

No existe una resolución documentada sobre limitaciones operativas bajo interferencia electrónica intensa. En ese punto, análisis del CSIS señalan ajustes en protocolos destinados a mitigar riesgos dentro de este entorno y sitúan el programa en etapa de desarrollo continuo. La PLAAF mantiene pruebas y evaluaciones que refuerzan la coordinación de drones con aeronaves tripuladas, con énfasis en enlaces de datos y fusión sensorial para sostener decisiones oportunas cuando el espacio electromagnético presenta condiciones adversas.
En configuraciones conjuntas descritas por analistas, el J-20S aporta coordinación y enlace de datos, el J-16D entrega apoyo de guerra electrónica y los drones asumen funciones adelantadas. El GJ-11, observado desde 2019, transporta hasta dos toneladas de municiones. Reportes indicaron control inicial de tres unidades por caza y, tras pruebas en la base de Bayan en octubre de 2025, una capacidad de cuatro a seis CCA. El FH-97A agregó reconocimiento y ataque autónomo.
