El ejército israelí bombardeó depósitos de armas y un complejo ligado a Hezbolá, con mención a Fuerza Radwan, y reportes libaneses indicaron víctimas.
Ataques del 25 de enero y versión israelí sobre objetivos en Líbano
El domingo 25 de enero de 2026, en medio de ataques casi diarios tras el alto el fuego de noviembre de 2024, el ejército israelí afirmó una oleada de bombardeos aéreos nocturnos contra objetivos en el Líbano. Según su parte del lunes 26, los impactos alcanzaron depósitos de armas e infraestructura vinculada a Hezbolá. El comunicado señaló un edificio dentro de un complejo atribuido al grupo, utilizado por la Fuerza Radwan para facilitar o preparar ataques contra territorio israelí.
En la misma comunicación, Israel conectó la operación nocturna con acciones del propio domingo. Ese día, el ejército describió una oleada de ataques aéreos contra operativos e infraestructura de Hezbolá en distintas zonas, mientras autoridades libanesas informaron de víctimas mortales. Uno de los ataques tuvo como blanco a un grupo en lo que Israel calificó como sitio de fabricación de armas en el sur, e identificó a Jawad Basma como muerto.
El ejército añadió que observó actividad reciente en un edificio de Bir el-Sanasel, junto a Kherbet Selem. Por su parte, el Ministerio de Salud libanés reportó un muerto y varios heridos cerca de Kherbet Selem. Las cifras variaron en los primeros balances difundidos, una situación frecuente en incidentes armados, porque los equipos de emergencia revisan datos en el terreno y en hospitales antes de consolidar recuentos oficiales.

Un segundo ataque del domingo, también según la versión israelí, causó la muerte de un comandante de artillería de Hezbolá que trabajaba como docente. Israel situó el impacto en Bazouriye, cerca de Tiro, e identificó a la víctima como Muhammad al-Husseini. Además, atribuyó al muerto responsabilidad en la artillería local en Arzoun y tareas para reconstituir capacidades de cohetes en el sur. Medios libaneses y regionales lo identificaron como maestro.
Datos clave del episodio y de los actores citados
- Fechas y parte militar: ataques del 25 de enero de 2026; comunicado israelí difundido el lunes 26.
- Lugares señalados: Bir el-Sanasel y Kherbet Selem; Bazouriye, cerca de Tiro; afueras de Nabi Chit, al sur de Baalbek.
- Identidades reportadas: Jawad Basma y Muhammad al-Husseini, según el ejército israelí y medios locales.
- Unidad referida por Israel: Fuerza Radwan, descrita como unidad de élite.
- Víctimas sanitarias: un muerto y varios heridos cerca de Kherbet Selem, según el Ministerio de Salud libanés.
Extensión geográfica y discrepancias sobre la naturaleza de blancos
Además de los ataques en el sur, el parte israelí mencionó un bombardeo en el valle de la Bekaa contra otra infraestructura militar de Hezbolá. Fuentes locales situaron impactos en las afueras de Nabi Chit, al sur de Baalbek, y no informaron heridos de forma inmediata. La extensión geográfica, con acciones en el sur y en la Bekaa, coincidió con reportes sobre múltiples localidades, incluidas zonas alejadas del contacto directo con la frontera.
Las descripciones sobre la naturaleza de los blancos mostraron divergencias. Israel presentó el ataque en Kherbet Selem y Bir el-Sanasel como un golpe contra un sitio de fabricación de armas operado por Hezbolá. En cambio, fuentes libanesas hablaron de un almacén y señalaron ausencia de pruebas públicas sobre la naturaleza exacta del objetivo. Con fuentes abiertas, queda registrada la afirmación israelí y la notificación sanitaria libanesa.

La confirmación independiente sobre el uso concreto del edificio requeriría acceso físico o evidencia técnica, un tipo de información que rara vez aparece de inmediato. Ya el lunes 26, Israel explicó que los ataques nocturnos alcanzaron depósitos de armas y una instalación utilizada por la Fuerza Radwan. El parte no aportó coordenadas ni evidencia adicional, pero precisó infraestructura y atribución funcional dentro de su relato.
Esa referencia a Radwan encajó con una línea expuesta desde el alto el fuego de 2024, orientada a impedir la reconstrucción de capacidades ofensivas de Hezbolá, en especial las vinculadas a operaciones transfronterizas. En las semanas previas al 25 de enero, la secuencia de advertencias, evacuaciones y bombardeos se repitió en la cobertura internacional, lo que situó estos hechos dentro de una campaña sostenida y no como un episodio aislado.
Marco legal de la resolución 1701 y disputa por su aplicación práctica
El componente jurídico y operativo remite a la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada tras la guerra de 2006. La resolución exige respeto de la Línea Azul, define un área sin armas no estatales entre esa línea y el río Litani, llama al desarme de grupos armados y restringe transferencias de armas sin autorización del Estado libanés. El esquema se vincula con resoluciones previas y con los Acuerdos de Taif.
Tras la guerra de 2024 entre Israel y Hezbolá, el alto el fuego de noviembre de 2024 reactivó el debate sobre la aplicación de la Resolución 1701. Luego, el ejército libanés anunció la finalización de una primera fase para desarmar o retirar infraestructura armada al sur del Litani. Al mismo tiempo, el entendimiento de 2024 dejó imprecisiones sobre armas e instalaciones al norte del río.

Hezbolá sostuvo que el acuerdo se limita al sur del Litani, mientras Israel mantuvo un alcance nacional. Esa disputa también apareció en declaraciones y presiones internas y externas. Informes de organismos estadounidenses describen a Hezbolá como milicia chií respaldada por Irán y designada organización terrorista, y añaden que el alto el fuego se negoció con expectativa de reforzar la aplicación de la Resolución 1701.
Esos informes señalan que Irán proporciona a Hezbolá financiación, entrenamiento y armamento, un vínculo que ayuda a explicar por qué el debate sobre desarme y control territorial figura como asunto de seguridad regional. En paralelo, el costo humano desde el alto el fuego presentó recuentos no equivalentes, con más de un centenar de civiles muertos según Naciones Unidas y balances que superan los trescientos con base en cifras del Ministerio de Salud libanés.
Incidentes con la misión de la ONU y disputas en la Línea Azul
La presencia de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano y su fricción con la actividad militar en la zona fronteriza añadió un elemento verificable. A comienzos de enero de 2026, la misión informó rondas de fuego de armas ligeras que impactaron cerca de patrullas en el área de Kafer Shouba. La misión atribuyó los disparos a posiciones al sur de la Línea Azul y activó canales de enlace para pedir el cese del fuego.
Estos incidentes documentan que la actividad militar continúa incluso fuera de episodios de bombardeo aéreo de mayor escala. Al mismo tiempo, el perímetro físico de la frontera y la interpretación de la Línea Azul generaron disputas formales. La ONU determinó que un muro construido por Israel cruzó la línea en ciertos puntos y lo calificó como violación de la soberanía libanesa. Israel negó esa interpretación y describió la obra como parte de su estrategia defensiva.

Frente a ese entorno, la afirmación israelí sobre los ataques del 25 de enero operó como justificación táctica de una campaña descrita como preventiva y orientada a la contención. Con fuentes disponibles, resultó posible documentar ataques en el sur y en la Bekaa, reportes libaneses de muertos y heridos, la identificación israelí de infraestructura de Hezbolá y la prolongación nocturna con referencia explícita a la Fuerza Radwan.
El registro público inmediato no aportó evidencia detallada sobre el contenido de los depósitos ni la función exacta de los edificios atacados. Ese vacío aparece con frecuencia cuando el acceso físico y la información operacional quedan severamente restringidos. A mediados de enero de 2026, un dirigente de Hezbolá advirtió al Estado libanés contra una ampliación del proceso de desarme más allá del sur y condicionó discusiones adicionales a una retirada israelí y al fin de los bombardeos aéreos.
