El embajador de Estados Unidos ante la ONU afirmó que Washington instará a Hamás a ceder sus armas mediante un programa internacional de recompra, y añadió nuevos detalles del plan que busca despojar al grupo terrorista de su armamento a través de una iniciativa que Estados Unidos pretende promover.
“Monitores internacionales independientes supervisarán un proceso de desmilitarización de Gaza que incluirá poner las armas permanentemente fuera de uso mediante un proceso acordado de desmantelamiento, y respaldado por un programa de recompra y reintegración financiado internacionalmente”, dice el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, en declaraciones al Consejo de Seguridad.
Sus palabras confirmaron reportes de los últimos meses sobre un programa de “recompra” que ofrecería a los participantes fondos o empleos a cambio de entregar sus armas. Ese esquema se enmarca en un impulso más amplio de desmantelamiento que promueven los mediadores del alto el fuego en Gaza.
La propuesta prevé que Hamás entregue su armamento de forma gradual, con un inicio centrado en las armas pesadas. Sin embargo, se considera poco probable que Israel acepte ese orden, ya que Hamás también ha utilizado el armamento ligero para sostener su control sobre Gaza.
Un funcionario estadounidense que informó a periodistas la semana pasada sostuvo además que el programa de desarme incluiría amnistía para los combatientes de Hamás que cooperen. Según lo previsto, el desarme del grupo se desarrollaría durante la segunda etapa del alto el fuego en Gaza.
El presidente estadounidense Donald Trump puso en marcha ese alto el fuego la semana pasada. En la misma sesión del Consejo de Seguridad, el embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, afirmó que Hamás todavía conserva miles de cohetes, misiles antitanque y unos 60.000 fusiles de asalto.
Waltz no especificó cómo se integrará el sistema de monitoreo internacional, aunque señaló que los países acordaron contribuir con tropas a la Fuerza Internacional de Estabilización destinada a supervisar la seguridad en la Gaza de posguerra. Según indicó, la fuerza “establecerá control y estabilidad, para que las FDI puedan retirarse de Gaza con base en estándares, hitos y plazos vinculados a la desmilitarización”.
El embajador evitó identificar a los países que aportarían tropas a la FIE. La última vez que mencionó nombres, en noviembre, uno de los dos países señalados —Azerbaiyán— anunció después que decidió no participar. El segundo, Indonesia, aún no confirmó un acuerdo para contribuir con tropas.
Waltz también dijo que la Junta de Paz supervisará la Gaza de posguerra y que el Comité Nacional Tecnocrático Palestino para la Administración de Gaza “ejercerá presión sobre Hamás para que cumpla su compromiso y se desarme. Hamás no debe tener ningún papel en la gobernanza de Gaza, directa ni indirectamente, de ninguna forma”.
