El alto cargo de Hamás Mousa Abu Marzouk afirmó que el grupo nunca aceptó desarmarse, mientras el primer ministro Benjamin Netanyahu y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostienen que el grupo terrorista debe entregar sus armas en un futuro próximo. Sus declaraciones las hizo en una entrevista con Al Jazeera.
En esa conversación, Abu Marzouk señaló que “todavía no hemos hablado de las armas; nadie nos ha hablado directamente de ello. No hemos hablado con la parte estadounidense ni con los mediadores sobre este asunto, así que no podemos hablar de lo que significa ni de cuál es el objetivo”. Presentó el tema como ausente de contactos directos.
También rechazó que existiera un compromiso previo para renunciar al armamento. Según sostuvo, un acuerdo de Hamás para entregar sus armas “nunca ocurrió; ni por un solo momento hablamos de la rendición de las armas, ni de ninguna fórmula sobre destruirlas, entregarlas o desarmarse”. Con ello, negó que se hubiera planteado una fórmula concreta.
Abu Marzouk cuestionó además la viabilidad de alcanzar ese objetivo por vía diplomática. Si Israel, Estados Unidos y Occidente no lograron desarmar a Hamás durante dos años de guerra, “¿cómo pueden conseguirlo mediante negociaciones?”, preguntó. En ese marco, recordó que Hamás nunca aceptó públicamente desarmarse.
El plan de 20 puntos de Trump para Gaza sí establece de forma explícita que Hamás debe desarmarse, pero la declaración de Hamás que respaldó el plan, emitida el 3 de octubre, incluyó condiciones relevantes y no mencionó el desarme de manera directa. En ese texto, “otras cuestiones mencionadas en la propuesta del presidente Trump” —un eufemismo del desarme— “se discutirían dentro de un marco nacional palestino integral”.
Hamás, Israel y los países mediadores firmaron además otro documento de una página en Sharm el-Sheikh el día anterior al inicio del alto el fuego, aunque su contenido se concentra en la primera fase del programa de Trump. Ese texto trata principalmente el intercambio de rehenes por prisioneros, sin centrarse en la cuestión del desarme.
Aun así, Abu Marzouk sostuvo que el asunto puede tratarse en las conversaciones. Dijo que en la mesa de negociaciones “discutiremos qué armas se retirarán, cuáles se retirarán y cómo se retirarán”. En su planteamiento, el debate se orienta a definir alcances y procedimientos, no a una aceptación previa del desarme.
El dirigente también insistió en que Hamás gobierna Gaza. Afirmó que “El movimiento ha restablecido el orden en la Franja de Gaza para servir al pueblo palestino y preservar su seguridad”. Con esa declaración, vinculó el control interno del territorio con una narrativa de administración y seguridad.
Asimismo, insinuó que Hamás tiene capacidad de veto sobre el nuevo comité tecnocrático creado para administrar Gaza. Al mismo tiempo, afirmó que Hamás facilitará el trabajo del comité y “proporcionará seguridad”. Con ello, describió una relación en la que el movimiento mantiene influencia mientras promete colaboración operativa.
