Grupos de derechos denuncian que autoridades iraníes detienen a manifestantes heridos y médicos en hospitales, en el marco de la represión contra protestas antigubernamentales.
Hospitales bajo presión y denuncias de arrestos de heridos y médicos
Grupos de derechos humanos y entidades médicas afirmaron que los hospitales dejaron de ofrecer seguridad durante la represión contra las protestas antigubernamentales en Irán. Según sus reportes, las autoridades detienen a manifestantes lesionados e incluso a profesionales que brindan atención. Los colectivos describieron un patrón que alcanza ámbitos de la vida diaria y que afecta la respuesta sanitaria. Las denuncias señalan un clima de temor que desalienta la búsqueda de tratamiento oportuno en centros de salud.
Activistas sostuvieron que las fuerzas de seguridad mataron a miles de personas y lesionaron a muchas más al disparar de forma directa contra manifestantes. Señalaron el uso frecuente de perdigones, con balines metálicos que permanecen incrustados en el cuerpo hasta su extracción por personal capacitado en condiciones higiénicas. Los testimonios describieron heridas graves y consecuencias duraderas, con dificultades para acceder a procedimientos seguros por temor a vigilancia o represalias durante y después de la atención médica.
Grupos de derechos reportaron allanamientos en hospitales con el fin de localizar a personas con lesiones compatibles con la participación en protestas. La Organización Mundial de la Salud indicó que, en ese contexto, al menos cinco médicos fueron arrestados por tratar a pacientes heridos. La advertencia subrayó riesgos para el acceso a salud y para labor clínica. Las denuncias describieron demoras en la atención por miedo a controles y a medidas punitivas contra pacientes y equipos médicos.

Amnistía Internacional afirmó que fuerzas de seguridad arrestaron a manifestantes que recibían tratamiento en hospitales. La organización añadió que recibió información sobre una orden al personal médico de la provincia de Isfahán para notificar a las autoridades la presencia de pacientes con lesiones por disparos y por perdigones de escopeta. Según esos reportes, la obligación de informar creó un entorno de presión adicional para los equipos clínicos y para quienes buscaron atención.
Claves sobre arrestos y allanamientos en centros de salud
- La OMS señaló al menos cinco médicos arrestados por tratar a heridos.
- Denuncias de allanamientos en hospitales para identificar manifestantes lesionados.
- Orden en Isfahán para informar casos de heridas por disparos y perdigones.
- Uso frecuente de perdigones con balines metálicos incrustados en los cuerpos.
CHRI documenta allanamientos y el gobierno minimiza arrestos reportados
El Centro para los Derechos Humanos en Irán afirmó que documentó casos de allanamientos en hospitales para identificar y arrestar a manifestantes heridos durante las manifestaciones. La organización presentó ese registro dentro de sus denuncias sobre el trato a los heridos y describió un patrón de búsqueda de pacientes con lesiones compatibles con participación en protestas. Los informes señalaron efectos de esas operaciones en la confianza pública en los servicios de salud.
En aparente respuesta a esas acusaciones, el Ministerio de Salud pidió esta semana a las personas lesionadas en las protestas que no sintieran temor al acudir a hospitales y que evitaran tratamientos en sus casas. El mensaje buscó reducir la desconfianza surgida por reportes de operativos en centros médicos y por testimonios de pacientes con lesiones por disparos. La solicitud oficial se difundió en medio de denuncias sobre presiones a quienes otorgaron atención.
Según la agencia Tasnim, Mohammad Raeeszadeh, jefe del Consejo Médico de Irán, afirmó que solo un número muy limitado de miembros del personal sanitario había sido arrestado en relación con las protestas, sin precisar motivos. La afirmación ofreció una imagen acotada del alcance de las detenciones y contrastó con informes de organizaciones de derechos. El funcionario no detalló expedientes ni condiciones de liberación para quienes quedaron bajo custodia en ese momento.

Raeeszadeh añadió que no existían informes que acreditaran arrestos por la atención a pacientes o por el desempeño de funciones profesionales. La declaración se conoció mientras diversas organizaciones sostenían que médicos y socorristas enfrentaron detenciones y presiones vinculadas con la asistencia a heridos durante las manifestaciones. El contraste entre ambas posiciones se incorporó al debate sobre el alcance real de las medidas y sobre el impacto en la práctica clínica.
Casos emblemáticos y riesgos para heridos durante las protestas
Según Iran Human Rights, con sede en Noruega, Sajad Rahimi, de 36 años y originario de la isla de Qeshm, resultó gravemente herido después de que fuerzas de seguridad le dispararon. El grupo afirmó que se unió a una protesta en la provincia de Fars el 9 de enero, en el punto álgido del movimiento. Rahimi pidió a sus amigos que evitaran llevarlo al hospital por miedo a un tiro de gracia.
La organización indicó que investigó ese caso junto con otros y que conversó con el hermano del hombre para reconstruir lo ocurrido. Más tarde, la familia lo trasladó a un hospital, pero murió por una herida profunda causada por munición real y una hemorragia severa. Según ese testimonio, el médico dijo que, si hubiese llegado solo diez minutos antes, probablemente habría sobrevivido, de acuerdo con IHR en su informe público.
Iran Human Rights sostuvo que recibió informes sobre operaciones de fuerzas de seguridad en ciertos centros médicos y en refugios informales para heridos con el fin de arrestar a personal sanitario y a socorristas voluntarios. Con esa descripción, el grupo planteó que los operativos no se limitaron a hospitales formales y que alcanzaron espacios de auxilio improvisados utilizados por personas lesionadas que buscaban ayuda urgente y también segura en ciudades afectadas.

Hengaw, otra organización con sede en Noruega, resaltó el caso del doctor Ali Reza Golchni, médico de la ciudad de Qazvin, al noroeste de Teherán. Según el grupo, lo arrestaron por proporcionar atención médica a manifestantes heridos, en una denuncia que reforzó los señalamientos sobre detenciones de personal sanitario por causas vinculadas con la asistencia a heridos de las protestas recientes, según sus reportes divulgados públicamente.
Reportes provinciales, presión a familias y balance final de víctimas
La Asociación Médica Mundial informó que recibió reportes de fuerzas de seguridad que arrestaron a manifestantes heridos en Isfahán y en la provincia de Chaharmahal y Bakhtiari. Según la entidad, personal hospitalario recibió instrucciones para informar a las autoridades sobre pacientes con heridas de bala, y el incumplimiento expuso a los equipos a enjuiciamiento y a represalias. La advertencia destacó efectos disuasivos sobre la búsqueda de atención y sobre el ejercicio profesional.
Hengaw también mencionó el caso de Taher Malekshahi, un niño kurdo-iraní de 12 años de Qorveh, en el oeste del país, que sufrió impactos de perdigones en la cara y en los ojos. Según la organización, perdió un ojo y registró daños graves en el otro, y recibió tratamiento médico intensivo en Teherán. La imagen difundida mostró heridas visibles en la frente, consistentes con impactos de munición de perdigones previos.

La misma organización sostuvo que autoridades presionaron a la familia para que afirmara de manera falsa que la lesión había sido causada por “terroristas”, a cambio de reconocimiento estatal como víctima discapacitada de guerra. El señalamiento vinculó el caso con intentos de moldear el relato oficial sobre el origen de las heridas y sobre la responsabilidad por los ataques que alcanzaron a civiles, incluidos menores de edad, según el grupo.
Activistas calcularon que más de seis mil personas, en su mayoría manifestantes, murieron durante la represión más sangrienta contra la disidencia desde la creación de la República Islámica en 1979. Expresaron temor por un aumento de la cifra a medida que la información se conozca de forma gradual, con el paso del tiempo y con nuevos datos que revelen hechos aún no documentados en distintas localidades.
